Hadar Goldin: El retorno de un soldado y el peso de 11 años de espera para Israel
La repatriación del cuerpo del soldado israelí asesinado en 2014 expone la dimensión emocional y política del conflicto entre Israel y Hamas
El conflicto entre Israel y Hamas no sólo se libra con misiles y declaraciones oficiales. A veces, las batallas más largas son las silenciosas, marcadas por la espera y el duelo. Así lo demuestran los once años que la familia de Hadar Goldin, un soldado israelí asesinado en Gaza en 2014, ha vivido sin poder enterrar con dignidad a su ser querido. Hoy, finalmente, su cuerpo será repatriado desde Gaza, dando cierre a uno de los episodios más desgarradores de la guerra de 2014.
¿Quién fue Hadar Goldin?
Hadar Goldin, de 23 años, era teniente del equipo de ingenieros Givati del ejército israelí. Fue asesinado el 1 de agosto de 2014, apenas dos horas después de que entrara en vigor un alto al fuego mediado por la ONU y Estados Unidos para frenar la entonces guerra entre Israel y Hamas. Durante una operación en un túnel en Rafah, ciudad en el sur de Gaza, combatientes de Hamas atacaron a la patrulla de Goldin, lo mataron y se llevaron su cuerpo al interior de la franja.
La ofensiva israelí que siguió al ataque fue brutal: decenas de gazatíes murieron ese mismo día durante lo que Israel denominó el Protocolo Hannibal, una controversia táctica que autorizaba intensificar los ataques para evitar la captura de soldados aunque eso conllevara grandes bajas civiles. El incidente dejó una cicatriz permanente tanto en la opinión pública israelí como en la vida política de la región.
El simbolismo de la espera
Desde entonces, Hadar Goldin pasó de ser un nombre más en la larga lista de soldados israelíes caídos, a convertirse en símbolo de la lucha de las familias israelíes por el retorno de los cuerpos de sus hijos. Lejos de ser simplemente un caso más de tragedia personal, la figura de Goldin adquirió tintes nacionales y diplomáticos. Su madre, Dr. Leah Goldin, lideró una intensa campaña internacional para exigir a gobiernos, ONG y organismos internacionales que presionaran a Hamas por la devolución del cuerpo de su hijo. Esta cruzada ganó respaldo de gobiernos como el de Estados Unidos y fue recurrente en foros como la ONU y el Parlamento Europeo.
“La muerte no debería ser un obstáculo para la dignidad”, dijo en 2022 en una conferencia ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.
La entrega del cuerpo como parte de una tregua frágil
La devolución del cuerpo se da en medio de una tregua negociada por EE.UU. y mediadores internacionales, entre ellos Qatar y Egipto. Este acuerdo exige la liberación de cuerpos de rehenes y fallecidos israelíes a cambio de cuerpos de militantes palestinos. Según declaraciones del Ministerio de Salud de Gaza, controlado por Hamas, hasta la fecha se ha realizado el intercambio de 23 cadáveres de rehenes israelíes por más de 300 cuerpos de palestinos fallecidos, de los cuales sólo 89 han sido identificados.
La repatriación de Goldin es especialmente significativa porque es el último cuerpo retenido desde antes del actual conflicto iniciado en octubre de 2023. El resto pertenecen a las víctimas de ese ataque sorpresivo que dejó a más de 1,200 israelíes muertos, en su mayoría civiles, y a 251 secuestrados, cuyos destinos varían entre cautiverio, asesinato o desaparición.
¿Por qué Hamas retuvo durante más de una década su cuerpo?
La retención de su cuerpo durante todos estos años ha tenido un propósito más que simbólico. Hamas lo utilizó como moneda de cambio política: un recurso para presionar, negociar y proyectar desafío ante Israel. Según informes de prensa israelí, la organización islámica había retrasado su entrega con la esperanza de negociar la salida de más de 100 militantes que se encuentran acorralados por tropas israelíes en la llamada zona amarilla, en Rafah. La entrega, finalmente, se llevó a cabo sin que haya confirmación oficial de una concesión a esa demanda, pero con un trasfondo estratégico complejo.
Una historia de rehenes: el antes y el después del 7 de octubre de 2023
La historia de Hadar Goldin se cruza con la tragedia más reciente y masiva en la historia de Israel: el ataque del 7 de octubre de 2023. En esa jornada, combatientes de Hamas ejecutaron una avanzada armada sobre el sur de Israel que dejó más de 1,200 muertos y la captura de cientos de rehenes. El conflicto posterior ha elevado a más de 69,000 el número de fallecidos en Gaza, según datos del Ministerio de Salud gazatí, y ha reabierto las heridas de guerras pasadas.
Desde la tregua parcial en curso, se han repatriado los restos de miles de víctimas, tanto israelíes como palestinas. La devolución de Goldin, en este contexto, se alinea con el cumplimiento de una de las cláusulas centrales del acuerdo: entregar los cuerpos de todos los fallecidos como muestra de buena fe y paso hacia una resolución estructural más amplia.
Las reacciones en Israel
La sociedad israelí ha seguido con profunda emoción el desarrollo del caso. El presidente Isaac Herzog confirmó públicamente que se esperaba la repatriación del cuerpo durante su alocución en el funeral de otro soldado, Staff Sgt. Itay Chen, cuyos restos fueron devueltos la semana pasada. Por su parte, la ministra Gila Gamliel dejó claro que Israel no está dispuesto a reabrir acuerdos firmados bajo mediación estadounidense: “No deberíamos permitir que nadie venga ahora a jugar y a reabrir el acuerdo”, expresó en entrevista radial.
La posición oficial mantiene una línea dura: ni negociaciones paralelas ni concesiones extras. Pero lo cierto es que, dentro del complejo ajedrez geopolítico de Medio Oriente, cada cuerpo devuelto representa un movimiento estratégico, tanto hacia la paz como hacia la mayor polarización.
Un paso hacia la dignidad
Más allá de las consideraciones políticas, la historia de Hadar Goldin y la lucha de su familia representan un reclamo profundamente humano: la dignidad del duelo. Enterrar a los muertos, según enseñanzas judías, es un mandamiento sagrado –mitzvá– y uno de los actos supremos de compasión. Su madre lo ha repetido incesantemente durante once años: “No puedo hacer duelo mientras no haya tumba”.
Con la devolución de su cuerpo y un funeral digno en Israel, esa posibilidad ahora existe, aunque las heridas del conflicto sigan sangrando. Y aunque la política en Gaza, Jerusalem y Washington siga tensando los hilos, la memoria de Hadar Goldin vivirá cerrando uno de los capítulos más dolorosos de un conflicto que todavía no ve su final.
