Tres mariscales de campo, tres crisis distintas: Brissett, Young y los 49ers tambalean en la NFL
Una mirada crítica a los colapsos recientes de los Cardinals, Panthers y 49ers, donde ni los talentos individuales ni las tácticas de equipo han sido suficientes para evitar el desastre.
Una jornada sombría para algunas franquicias de la NFL
La semana 10 de la temporada 2025 de la NFL no fue amable con varios equipos que aún buscaban su identidad: los Arizona Cardinals, Carolina Panthers y San Francisco 49ers sufrieron derrotas humillantes que dejaron al descubierto los profundos problemas estructurales en cada franquicia. Desde la falta de liderazgo en el campo, hasta lesiones devastadoras y debilidades tácticas, estos tres equipos ejemplificaron cómo un mal día puede convertirse en síntoma de grandes fracasos en la planificación y ejecución de una temporada.
Arizona Cardinals: Brissett no es Murray
Tras un sólido partido la semana pasada en la victoria frente a los Dallas Cowboys, Jacoby Brissett parecía tener lo necesario para mantener a flote a los Cardinals durante la ausencia de Kyler Murray, quien se recupera de una lesión en el pie. Brissett había completado 21 de 31 pases para 267 yardas y dos touchdowns en ese partido. Sin embargo, la ilusión duró poco.
En la derrota por 44-22 ante los Seattle Seahawks, Brissett fue presa de los errores: soltó el balón dos veces, ambas devueltas para touchdown por DeMarcus Lawrence. Con una línea ofensiva sin tres titulares (Jarran Reed, Ernest Jones III y Josh Jobe), el mariscal veterano fue incapaz de hacer frente al intenso pass rush de Seattle.
El propio Brissett reconoció su bajo nivel: “Tengo que encontrar formas de mejorar en esas situaciones y tomar mejores decisiones”. Fue capturado cinco veces y recibió 10 golpes, su mayor cantidad en la temporada. Aun lanzando dos touchdowns en el tiempo de basura, su récord como titular cayó a 1-3.
Con una marca de 3-6 en la temporada, Arizona enfrenta nuevamente la cruda realidad: sin Murray, no hay plan B eficaz. Jonathan Gannon, su entrenador en jefe, lo dijo claro: “Tenemos que proteger mejor y deshacernos del balón más rápido”. En palabras de DeMarcus Lawrence: “Sabíamos que Brissett no iba a salirse mucho del bolsillo, así que fuimos directo por él”.
San Francisco 49ers: Una defensa irreconocible
Si los Cardinals muestran un colapso ofensivo, los 49ers son el ejemplo perfecto de un descalabro defensivo. La pérdida de figuras clave como Fred Warner, Nick Bosa y Mykel Williams ha dejado a la gloriosa defensa de 2023 convertida en un colador.
El domingo, Los Angeles Rams expusieron todas las debilidades del conjunto de Kyle Shanahan, anotando seis touchdowns en los primeros ocho drives, un hecho que no ocurría contra los 49ers desde 2019. El resultado: una estrepitosa derrota 42-26 en casa.
"Entendemos el reto que es perder tantos jugadores clave", admitió Shanahan. Aunque intentaron reforzarse hace dos semanas con la llegada de Keion White desde New England, no fue suficiente. White participó en la única captura del juego para San Francisco.
Según Deommodore Lenoir: “Creemos que todos aquí son titulares, incluso los suplentes. La mentalidad siempre es ‘el siguiente hombre’”. Pero la realidad es diferente. El equipo es último en capturas por partido en toda la NFL y quinto con menos balones recuperados. La agresividad defensiva que solía caracterizarlos ha desaparecido.
Y mientras el ataque de los Rams, liderado por un Matthew Stafford letal, se paseaba por el emparrillado, la defensa local no supo cómo detener a receptores como Puka Nacua y Davante Adams, ni a los versátiles alas cerradas del equipo angelino.
El veterano tackle defensivo Kalia Davis resumió la frustración: “Es increíble que siga jugando así a su edad. Pero nosotros también hicimos mucho para facilitarle las cosas”.
Carolina Panthers: El desconcierto de Bryce Young
Bryce Young llegó al vestuario abrumado, en silencio, después de ser superado una vez más. Con apenas 124 yardas en 17 de 25 pases completados ante los Saints, Young volvió a mostrar poca capacidad para liderar a unos Panthers sin equilibrio ofensivo.
“Nadie disfruta perder”, dijo Young, visiblemente molesto. Y con razón. Fuera de su brillante actuación de la semana 2 ante Arizona (328 yardas y 3 TDs), el panorama ha sido sombrío. Excluyendo ese juego, Young promedia sólo 148.2 yardas por partido.
La ofensiva ha dependido excesivamente del corredor Rico Dowdle, quien venía siendo la sorpresa del año con múltiples juegos de 125+ yardas. Pero los Saints supieron detenerlo (18 acarreos, 53 yardas) y obligaron a Young a lanzar. La estrategia funcionó: Bryce tuvo solo una jugada aérea de más de 20 yardas y dos pérdidas de balón en la segunda mitad: una entrega de balón con Jimmy Horn y una intercepción por Alontae Taylor.
"No podemos darnos el lujo de entregar el balón", dijo Dowdle. “Sabemos que las pérdidas de balón equivalen a derrotas.”
Dave Canales, entrenador en jefe del equipo, evitó señalar culpables directos: “Esto no es sobre Bryce. Es sobre mí. Sobre nuestro grupo. Debemos avanzar paso a paso para ser una ofensiva equilibrada”. No obstante, queda claro que Young debe demostrar pronto que puede cargar con el equipo. No basta con no cometer errores: también hay que anotar puntos.
Y cuando se enfrenta a una defensiva de medio pelo, como la de los Saints (18° en la liga), y se logra apenas un touchdown en todo el partido, las luces de alarma se encienden.
¿Qué tienen en común estos tres casos?
En conjunto, los Cardinals, 49ers y Panthers representan los diferentes tipos de colapso que pueden vivir los equipos de la NFL:
- Colapso individual: El caso de Brissett, quien fue superado por la presión y la falta de movilidad.
- Colapso estructural: Una defensa de élite en San Francisco demolida por las lesiones y sin reemplazos a la altura.
- Colapso de planificación ofensiva: Un equipo unidimensional como Carolina, sin opciones viables cuando su corredor estrella es contenido.
La NFL no espera a nadie. La temporada es corta. Y para equipos con aspiraciones serias, las semanas se acaban. La única constante es la necesidad de adaptarse: bien sea con fichajes, esquemas más inteligentes o simplemente mejor ejecución en momentos clave.
Lo dijo Tatum Bethune, linebacker de los 49ers: “No hay una explicación real. Tenemos que jugar más duro y ejecutar mejor. Punto.”
La pregunta para estos tres equipos es: ¿Están listos para responder ese llamado?