Crisis en la NFL: Las ofensivas se derrumban y los entrenadores buscan respuestas
Jets, Bills y Commanders enfrentan problemas estructurales mientras la presión sobre sus entrenadores y quarterbacks aumenta semana tras semana
El colapso de los Commanders: ¿Puede Dan Quinn salvar la defensa?
Lo que alguna vez fue una de las defensas más temidas de la NFL se ha convertido en una pesadilla para los Washington Commanders. Tras una humillante derrota por 44-22 ante los Detroit Lions y una racha de cinco partidos consecutivos perdidos —cuatro de ellos por más de 21 puntos— Dan Quinn ha decidido tomar las riendas directamente y remover a Joe Whitt Jr. como coordinador defensivo, aunque este continuará en el cuerpo técnico.
“Me haré cargo del rol de coordinador defensivo y de todo lo que eso conlleva”, dijo Quinn a los medios. Quinn, reconocido por su trabajo con la Legion of Boom en los Seattle Seahawks, espera corregir el rumbo de un equipo que ha permitido 2.737 yardas por pase esta temporada y 8,9 yardas por intento, ambas estadísticas las peores en toda la NFL.
El cambio era inevitable: Detroit anotó en sus primeras ocho posesiones contra Washington y acumuló 546 yardas. El equipo capitalino parece haber olvidado que fue finalista de la NFC con un récord de 12-5 la pasada temporada. Ahora con marca de 3-7 y una defensa sin alma, Quinn apuesta todo a su experiencia.
Jets: Ganar sin quarterback no es sostenible
En Nueva York, la situación es tan enigmática como preocupante. Los Jets han ganado dos partidos consecutivos, pero su ofensiva aérea es casi inexistente. Justin Fields, el quarterback titular, lanzó apenas para 54 yardas contra los Cleveland Browns, con un pase de 42 yardas que fue obra casi exclusivamente del corredor Breece Hall. Dos de sus seis completos pasaron la línea de golpeo, según datos de ESPN.
El entrenador Aaron Glenn se niega a revelar quién será su titular en la próxima semana, manteniendo la incertidumbre. “Entre los jugadores y yo, sabemos quién va a ser el quarterback. No tengo por qué contarlo”, dijo con firmeza.
El margen de error de Fields es mínimo. Aunque los Jets se apoyan en su extraordinario juego por tierra y equipos especiales —Kene Nwangu con un retorno de 99 yardas y Isaiah Williams con otro de 74— el juego aéreo es la pieza rota. La ofensiva acumuló solo 42 yardas netas de pase en su victoria, la cifra más baja en un equipo ganador desde los Panthers en 2022.
¿Qué está fallando en los Bills?
Para los Buffalo Bills, la derrota 30-13 ante los Miami Dolphins fue más dolorosa por lo que revela que por el marcador. La ofensiva, considerada una de las más balanceadas en los últimos dos años, está irreconocible. Su récord ahora es 6-3, pero la división parece escaparse con los Patriots liderando con 8-2.
Josh Allen lanzó para más de 300 yardas, pero la mayoría fue durante el tiempo “basura”. Fue interceptado en la zona de anotación y perdió un balón suelto. Cuando James Cook no supera las 100 yardas por tierra (solo 53 contra Miami), los Bills tienen marca de 1-3.
Brandon Beane, gerente general del equipo, admitió que debió haber tenido más presión para cerrar un intercambio antes de la fecha límite. Los intentos por reforzar al equipo en la pretemporada no rindieron frutos: Keon Coleman, que inició fuerte, se ha apagado con solo dos touchdowns más desde la Semana 1, y las lesiones de Dalton Kincaid y Josh Palmer no ayudan.
“No hicimos lo suficiente para mover el balón”, reconoció el entrenador Sean McDermott. Las estadísticas lo confirman: en las tres derrotas, el equipo ha entregado el balón siete veces, forzado ocho tres y fuera, y convertido apenas 12 de 33 terceros intentos.
Entre lesiones y errores: los obstáculos que se suman
Los tres equipos han sido víctimas de las lesiones, lo que agrava sus respectivas crisis. En Washington, el quarterback Jayden Daniels y el receptor Terry McLaurin están descartados para el próximo partido, mientras que el novato Trey Amos se fracturó el peroné. En los Jets, Garrett Wilson podría perderse el duelo ante los Patriots tras una recaída en su rodilla, y el novato Azareye’h Thomas está fuera por conmoción cerebral.
Buffalo no se queda atrás: Kincaid se lesionó el tendón de la corva, y el novato Landon Jackson también salió golpeado. Sumado a esto, ya estaban sin los defensivos Michael Hoecht (rotura del tendón de Aquiles) y A.J. Epenesa (conmoción).
¿Qué dice la historia?: Comparaciones y señales de alerta
Lo más preocupante no es solo la actualidad, sino lo que la historia sugiere. Para los Commanders, perder cuatro partidos consecutivos por 21 puntos o más no ocurría en una misma temporada desde 2002. Para los Jets, aunque hayan ganado dos seguidos, su ofensiva aérea es la más débil en una victoria desde 2022. Y para los Bills, esta es la primera vez desde 2017 que pierden tres partidos en los que se registran varios turnovers y menos de un 40% de efectividad en tercera oportunidad.
Razones para creer... ¿o para entrar en pánico?
En medio de la tempestad, aún hay señales de vida. Los Jets tienen una defensa que promedia cinco capturas por encuentro en las últimas dos semanas y un jugador al alza en Will McDonald, quien ya suma siete capturas. La defensa de los Bills, aunque mermada, cuenta con un respaldo decente en Cam Lewis, y el pateador Nick Folk permanece infalible (19/19 en goles de campo).
Pero estos rayos de esperanza podrían no ser suficientes si los principales responsables —fields, Allen y las coordinaciones ofensivas— no mejoran. Inclusive los más optimistas deben reconocer que el margen de error prácticamente ha desaparecido.
¿Qué podemos esperar de aquí en adelante?
- Washington Commanders: Visitan a los Dolphins con un entrenador nuevo en defensa y una de las peores secundarias de la liga.
- New York Jets: Viajan a Nueva Inglaterra para enfrentarse a los Patriots, buscando su primera racha de tres triunfos desde 2023.
- Buffalo Bills: Reciben a Tampa Bay y al también seleccionado en primera ronda 2018, Baker Mayfield, en lo que será una prueba clave para Allen.
La segunda mitad de la temporada se avizora como un verdadero campo de batalla para estos tres equipos. Si algo es seguro en la NFL, es que la paciencia se agota rápido y los cambios drásticos se imponen incluso antes del final del calendario. Solo los que se adapten sobrevivirán en la lucha por los puestos de postemporada.
