El futuro del transporte en Texas: ¿Renace la esperanza del tren de alta velocidad?

Ante el desbordante crecimiento demográfico, Texas reconsidera un plan para revitalizar el transporte público y romper su dependencia del automóvil

Texas frente a una encrucijada de movilidad

El estado de Texas, conocido por su cultura automovilística y vastas redes de autopistas, se encuentra ante una coyuntura histórica. Con una población proyectada de más de 41 millones de personas para 2050, el sistema actual de transporte basado casi exclusivamente en autos particulares está al borde de la saturación.

El Departamento de Transporte de Texas (TxDOT, por sus siglas en inglés) ha presentado recientemente un documento sin precedentes: el Statewide Multimodal Transit Plan. Este plan propone soluciones audaces como la creación de un sistema estatal de trenes interurbanos e inversión masiva en transporte público para áreas tanto rurales como urbanas. En este análisis, exploramos si Texas está listo para este giro cultural y estructural.

El reino del automóvil bajo presión

Texas es el segundo estado más poblado de EE. UU., con casi 32 millones de habitantes. Su modelo de crecimiento ha apostado históricamente por el desarrollo horizontal y el uso del automóvil como principal medio de transporte.

Este modelo, sin embargo, no es sostenible. Según TxDOT, el crecimiento de la cantidad de conductores ha superado ampliamente la expansión vial. Ejemplo de esto es el corredor Austin-San Antonio, que sólo en el otoño de 2022 registró más de 266,000 viajes diarios.

La congestión automovilística no solo complica la movilidad; también genera impactos negativos en la salud, la calidad de vida y el medio ambiente. Estudios de la American Public Transportation Association (APTA) señalan que el transporte público genera 5 USD de retorno económico por cada dólar invertido.

¿La hora del tren rápido en Texas?

Uno de los componentes más ambiciosos del plan es introducir una red interconectada de trenes. Las opciones incluyen desde líneas tradicionales que alcanzarían velocidades de 79 mph hasta trenes de alta velocidad estilo europeo o japonés que superarían los 186 mph.

El proyecto más emblemático en esta línea es el Texas Central, una propuesta de tren de alta velocidad entre Dallas y Houston. Aunque ha enfrentado resistencia política y legal durante años, TxDOT ahora lo contempla como parte de una solución sistémica para la movilidad.

Transporte público en las zonas rurales: ¿Promesa o utopía?

El plan también reconoce una realidad a menudo ignorada: los adultos mayores y habitantes rurales enfrentan crecientes dificultades para desplazarse. El aumento del costo de propiedad de un vehículo y las consideraciones de salud hacen urgente habilitar nuevas opciones.

El plan propone invertir en autobuses regionales, infraestructura ciclista y nuevas rutas de acceso para garantizar al menos un nivel básico de cobertura urbana en todas las ciudades con 10,000 o más habitantes.

Números que asustan: El precio de transformar Texas

  • $30 mil millones en capital inicial para garantizar conectividad básica estatal.
  • $5 mil millones por año en costos operativos.

Estos montos son colosales. Para realizar el plan, sería necesario modificar la Constitución de Texas, que actualmente obliga a destinar la mayoría del presupuesto de transporte a autopistas.

El senador estatal Robert Nichols advirtió: “¿Está dispuesto el Legislativo a invertir miles de millones en transporte público? No he escuchado a nadie pedirlo”.

El desencanto suburbano: ¿Se tambalea Dallas Area Rapid Transit?

Mientras se plantea una transformación profunda del sistema estatal, algunas ciudades del área metropolitana de Dallas, como Irving y Plano, amenazan con abandonar el sistema DART (Dallas Area Rapid Transit), alegando baja rentabilidad frente a su inversión.

Esta fractura pone en cuestión la viabilidad de necesitar soluciones centralizadas versus enfoques regionales a medida.

La batalla cultural: Convencer a Texas de bajarse del auto

Más allá de los números, el mayor obstáculo puede ser simbólico. Texas construyó su identidad en torno al automóvil: independencia, libertad, expansión. Romper esa narrativa requerirá una campaña cultural de gran escala.

La buena noticia: en una encuesta realizada en 2023, 86% de los texanos dijo que es importante mejorar el sistema de transporte público. Pero esa cifra contrasta con el hecho de que tres cuartas partes del estado sigue prefiriendo pagar más por autopistas antes que invertir en trenes.

Casos de éxito: Austin como ejemplo de rentabilidad

La línea roja de CapMetro, en Austin, ha demostrado el potencial económico del transporte público. Desde su apertura en 2010, las zonas cercanas a la vía registraron un incremento del 154% en empleos bien remunerados, según datos recogidos por TxDOT.

Además, cambiar el coche por transporte público puede representar un ahorro anual de al menos $1,000 USD en ciudades como Dallas y Houston.

Lo que sigue: entre idealismo y realismo

TxDOT planea cerrar su periodo de consulta pública este año, tras reuniones en San Antonio y Austin. Aunque hay consenso técnico sobre la necesidad del cambio, sin voluntad política y apoyo ciudadano sólido, el plan podría quedar archivado.

Como dijo el congresista estatal Terry Canales: “No podemos asfaltar nuestro camino hacia el futuro. El transporte masivo debe estar en la ecuación”.

Sitio oficial de TxDOT para conocer más detalles del plan y enviar comentarios.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press