El regreso fallido: La dura realidad tras los programas de retorno de migrantes africanos

Miles de jóvenes africanos regresan a casa con la esperanza de reconstruir sus vidas, pero se encuentran con promesas incumplidas, pobreza permanente y un futuro incierto

  •  EnPelotas.com
    EnPelotas.com   |  

Un viaje de retorno… a la desesperanza

Cuando Oumar Bella Diallo aterrizó en Guinea después de casi un año intentando llegar a Europa, pensó que su calvario había terminado. Sin embargo, fue solo el inicio de otro drama. Como él, miles de migrantes africanos han sido devueltos a sus países de origen con el respaldo de programas financiados por la Unión Europea (UE), administrados por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

El programa promete cubrir los vuelos de retorno y ofrece una supuesta reintegración que incluye apoyo económico, formación, asistencia médica y más. Pero testimonios recientes revelan que la mayoría de estas promesas quedan en el papel.

Una ayuda que no llega

Diallo, de 24 años, relató que lo único que recibió fue un número de teléfono de un consejero de la OIM y un curso de cinco días sobre desarrollo personal, el cual, en sus palabras, "muchos no entendimos por nuestros bajos niveles de educación". Hasta hoy, no ha recibido el apoyo para montar el pequeño negocio que soñaba crear.

El caso no es aislado. En Gambia y Guinea, más de 50 migrantes frustrados han formado un grupo de WhatsApp para compartir sus decepciones. Kabinet Kante, otro joven guineano de 20 años, fundó el grupo tras regresar sin recursos ni formación, y ahora utiliza TikTok para alertar a los jóvenes sobre los peligros de “irse en aventura”.

Millones invertidos, poca supervisión

Desde su lanzamiento en 2016, el programa de retornados de la OIM ha repatriado a más de 100,000 personas del África subsahariana. Solo entre 2022 y 2025 se destinó un presupuesto de 380 millones de dólares, y el 58% de ese monto supuestamente va a asistencia post-retorno.

Francois Xavier Ada, representante de la OIM para África Occidental, aseguró a la prensa que más de 60,000 personas habían completado con éxito su reintegración. Sin embargo, testimonios y reportajes contradicen esta cifra. El problema, según muchos, va más allá de la ejecución del programa: el modelo está diseñado desde la desconfianza, no desde la solidaridad.

¡Clic y listo!: burocracias que "marcan casillas"

Moustapha Darboe, periodista gambiano que ha investigado el tema, fue tajante: “El objetivo no es ayudarlos, es marcar una casilla que diga: retorno exitoso completado.”

La OIM se defiende diciendo que enfrenta sobrecargas de documentación o demoras administrativas ante el alto volumen de repatriados. Pero eso no explica por qué tantos migrantes no han recibido siquiera llamados de seguimiento o ayudas médicas esenciales.

Falta de transparencia y responsabilidad

Un informe del Tribunal de Cuentas Europeo concluyó que el programa, durante su primera fase entre 2016 y 2021, fracasó en demostrar resultados sostenibles. Además, calificó su monitoreo como "insuficiente para evidenciar resultados" y dudó de su valor dinero invertido.

Josephine Liebl, del Consejo Europeo para Refugiados y Exiliados, denunció que "la política de la UE está obsesionada con los retornos", y que el impacto real sobre quienes vuelven es casi ignorado.

La estigmatización y el silencio

Los migrantes retornados mencionan el sentimiento de fracaso como uno de los peores castigos. Muchos vuelven endeudados con sus familias, emocionalmente traumatizados por experiencias (extorsión, amenazas, abandono en el desierto) y con escasas oportunidades en países con una infraestructura débil y limitada red de protección social.

Guinea, por ejemplo, pese a tener prometedoras riquezas minerales, sufre de una pobreza estructural altísima: más del 50% de su población vive en condiciones precarias, según el Programa Mundial de Alimentos. La tasa de alfabetización nacional es ínfima y el salario mínimo mensual ronda los USD 65.

¿Por qué siguen migrando?

La paradoja de este drama es que muchos de los retornados, si no fuera por la falta de recursos, volverían a intentarlo. En África se dice "irse en aventura" para referirse al sueño europeo, uno que nunca muere, aunque el camino esté sembrado de cadáveres y traiciones.

Elhadj Mohamed Diallo, director de una ONG en Guinea que trabaja con la OIM, lo resume mejor que nadie: “La migración es como una marea. La puedes represar temporalmente, pero tarde o temprano, el agua encontrará un camino.”

Estrategias europeas más allá del retorno

El programa de la OIM es solo una parte del paquete anti-migración de la UE. Europa ha firmado convenios bilaterales con gobiernos africanos para interceptar migrantes en sus territorios, en lo que muchos organismos consideran una externalización de la frontera.

Las cifras parecen darle algo de razón a la UE: en los primeros ocho meses de 2025, se registraron 112,000 cruces irregulares hacia Europa, un 20% menos que el año anterior y 50% menos que hace dos años. Pero también reflejan que el miedo y la frustración hoy pesan más que la ansiada tierra prometida.

¿Qué se puede hacer?

Camille Le Coz, del Migration Policy Institute, explica que sin acceso a educación técnica, trabajo formal y cobertura médica básica, estos programas condenan a los migrantes a una segunda expulsión: la del olvido.

Reintegrar no significa solo repatriar. Debe incluir seguimiento psicológico, asistencia económica adecuada, y lo más importante: oportunidades concretas. Enseñar a manejar maquinaria sin maquinaria, o hablar de emprendimiento sin capital ni mercado es, en muchos casos, revictimizar.

El futuro de África y su juventud

El drama de Oumar, de Kante y cientos más nos recuerda que el fenómeno migratorio no es solo un problema de seguridad para Europa; también es una reivindicación del derecho al desarrollo digno para millones de africanos. Si no se garantizan derechos básicos en sus países de origen, ningún muro o frontera será suficiente.

Los jóvenes africanos no necesitan ser tratados como amenazas, sino como protagonistas de un cambio pendiente. Si la UE de verdad quiere frenar la migración irregular, debe mirar más allá de la frontera: apostar por empleos en África, reforzar los programas con impacto real y fiscalizar estrictamente el destino de los fondos.

Como dijo un migrante retornado, "si aquí existieran oportunidades como en otros lugares, nadie se iría".

Fuentes:

  • World Food Program: https://www.wfp.org/countries/guinea
  • European Court of Auditors, Report 2022
  • Migration Policy Institute Europe: https://www.migrationpolicy.org/programs/migration-policy-institute-europe
Este artículo fue redactado con información de Associated Press