Açaí en su forma más pura: el superalimento amazónico que desconcierta a los turistas en Belem
En la COP30, la versión tradicional del açaí revela las raíces culturales, ecológicas y políticas del fruto que conquistó al mundo en forma de smoothies
Un sabor inesperado para los visitantes globales en COP30
Los asistentes a la Cumbre Climática de la ONU (COP30) celebrada en Belém, Brasil, han tenido más de una sorpresa. Acostumbrados al sabor dulce y cremoso del açaí presente en smoothies y bowls repletos de granola y frutas, muchos degustaron por primera vez la versión tradicional amazónica de este afamado fruto. ¿La reacción? Mixta, y en muchos casos, con una pizca de desilusión.
"No puedo decir que sea malo y respeto totalmente la importancia cultural, pero prefiero la versión con textura de helado", comentó Catherine Bernard, visitante francesa de 70 años, al probar una versión sin azúcar y sin aditivos del açaí en el centro de Belém.
El verdadero origen del açaí: alimento ancestral, no postre moderno
En la región del Amazonas, el açaí no es un complemento ni un lujo culinario. Es una fuente principal de nutrición, consumida a diario y en su forma más pura. Se prepara mezclando las bayas con un poco de agua hasta formar una pasta espesa, normalmente servida tibia o a temperatura ambiente en un cuenco tradicional llamado cuia, y coronada con harina de tapioca.
Tainá Marajoara, activista indígena e investigadora culinaria, explicó su importancia en una entrevista durante un evento de COP30: "El açaí que viene de los pueblos originarios es el alimento cuando no hay otro alimento. Nunca fue una bebida ni un extra: es nuestro plato principal".
Desde los tiempos precolombinos, los indígenas amazónicos han considerado el açaí como un “alimento sagrado”. La cultura popular local incluso lo asocia con la fuerza vital: "El açaí también es la sangre que corre por la selva", afirmó Marajoara, mientras vertía el líquido oscuro en una cuia amazónica.
Del Amazonas al mundo: ¿cuándo se endulzó el açaí?
Aunque el açaí ingresó al radar gastronómico global recién en los años 90, su transformación hacia un “postre saludable” catalizó su popularidad. Surfistas y practicantes de jiu-jitsu en Río de Janeiro comenzaron a servirlo congelado y con añadidos como banana, granola y jarabe de guaraná. Ese formato pronto se globalizó y hoy forma parte del menú cotidiano en grandes urbes como Nueva York, París o Ciudad de México.
No obstante, la industrialización del fruto ha generado desconexión con su raíz cultural e histórica. Muchos brasileños, incluso en zonas urbanas, tienen dificultades para encontrar açaí sin azúcares añadidos, obligando a padres preocupados por la salud a buscar opciones alternativas poco accesibles.
Además, industrias procesadoras optan por versiones dulcificadas, las únicas disponibles comercialmente en muchos casos, generando un círculo vicioso de paladares adaptados al azúcar y alejados del original.
Geopolítica del açaí: el oro púrpura que enfrenta aranceles y crisis ambiental
Casi el 90% del açaí producido en Brasil proviene del estado de Pará, cuya capital es Belém. Esta región amazónica produce alrededor de 70,000 toneladas anuales del fruto. Más del 95% del açaí exportado termina en Estados Unidos.
Sin embargo, los precios internacionales del producto podrían caer drásticamente. Esto se debe a los aranceles del 50% aplicados por la administración presidencial de Donald Trump a ciertos productos brasileños, incluido el açaí. Esta política afecta no solo a los consumidores estadounidenses, que verán precios más altos, sino también a las comunidades amazónicas que dependen de esta economía.
La cosecha de açaí tampoco es tarea fácil. Quienes la realizan —llamados peconheiros— deben escalar palmeras de varios metros sin arneses para recolectar los racimos. Una sola caja puede valer hasta $50 dólares en el mercado local, precio directamente amenazado por la desaceleración del comercio con EE.UU.
El precio ecológico del boom del açaí
Además de la presión comercial, la demanda internacional incentiva la plantación de açaí en áreas no tradicionales, muchas veces en perjuicio del ecosistema. En algunas zonas costeras de la región amazónica, el avance de la erosión ha alterado el sabor del fruto, volviéndolo más salado y menos colorido debido a los cambios salinos en el suelo.
"El açaí de nuestra cultura proviene de áreas de planicie inundable, de un ecosistema equilibrado. Para que el açaí esté saludable, la selva también debe estarlo", señaló Marajoara.
En ese sentido, muchos activistas y agricultores reclaman una mayor supervisión de las zonas de cultivo, evitando la deforestación o la siembra industrial descontrolada que pone en peligro la biodiversidad del bioma amazónico.
¿Es posible una reconciliación del paladar global con el origen del açaí?
La tendencia global hacia lo “plant-based” y “natural” ha dado al açaí una reputación de superalimento. Según un reportaje de Grand View Research, el mercado internacional de açaí podría superar los $2,000 millones de dólares en 2027.
Este interés abre una oportunidad: reintegrar el conocimiento ancestral en la cadena de consumo. Muchos visitantes en COP30 confesaron sentirse intrigados por la versión local del fruto. Con la orientación adecuada y un contexto cultural aportado por activistas como Marajoara, quizás millones puedan saborear el açaí tal como fue concebido: vital, denso y profundamente conectado a la selva.
"Quizás si le añado un poco de miel y banana", bromeó Catherine Bernard, mientras terminaba su bowl tradicional. Pero antes de retirarse, admitió: "Pero me gusta saber cómo se come realmente aquí. Es como viajar con el paladar".
Educación y gastronomía como aliados climáticos
La exposición de delegados y turistas al açaí original en Belem no solo es una experiencia gastronómica, también tiene un componente pedagógico y activista. A través del gusto, se nos invita a reflexionar acerca del consumo responsable, del respeto por las culturas originarias y de la necesidad urgente de proteger los ecosistemas de los cuales dependen nuestros alimentos más preciados.
En palabras de Marajoara: "El mundo ama el açaí, pero debe aprender a amar también al bosque del que proviene".