Caos, lesiones y decisiones cuestionables: panorama incierto para Bills, Packers y Jaguars en la NFL

Problemas estructurales, apuestas fallidas en jugadores clave y un mercado limitado afectan a tres franquicias en su lucha por mantenerse competitivas

La NFL nunca deja de sorprender. Con la recta final de la temporada en plena ebullición y los equipos peleando por mantenerse a flote, es evidente que algunos están enfrentando serios problemas que podrían truncar sus aspiraciones. Esta semana, los reflectores apuntan a Buffalo Bills, Green Bay Packers y Jacksonville Jaguars, tres franquicias con ambiciones muy distintas, pero con un denominador común: la gestión fallida de su plantilla.

Los Bills y el espejismo de la ofensiva aérea

Los Buffalo Bills (6-3) están en un momento crítico. Luego de perder tres de sus últimos cinco partidos, el equipo comandado por Josh Allen parece haber perdido el ritmo que en temporadas anteriores lo mantenía entre los favoritos para disputar el Super Bowl.

Uno de los problemas más evidentes radica en la falta de profundidad en la posición de receptor. No lograron cerrar un intercambio antes de la fecha límite, y en un intento desesperado por apuntalar la ofensiva, han fichado a Mecole Hardman para su escuadra de práctica. Un nombre que, si bien trae experiencia desde su etapa con los Kansas City Chiefs, no ha tenido un impacto significativo en las últimas dos temporadas.

Hardman, de 27 años, destacó en sus primeros cuatro años como un speedster, acumulando 2,088 yardas por recepción y 18 touchdowns totales. Sin embargo, entre lesiones y falta de protagonismo, solo ha sumado 332 yardas desde 2022. Fue liberado por los Packers en septiembre y ahora llega como una apuesta de bajo riesgo pero dudosa recompensa.

“Mecole es alguien que ha demostrado que puede hacer jugadas importantes en momentos clave, pero está claro que ha perdido ritmo. Es más una incógnita que una solución”, apuntó Matt Harmon, analista de NFL en Yahoo Sports.

La ofensiva de Buffalo, cuyo motor es Josh Allen, no ha sido capaz de estirar el campo como en años anteriores. La conexión con Gabe Davis es irregular y otros como Stefon Diggs cargan con una presión excesiva. Davis podría ser promovido nuevamente al primer equipo tras recuperarse de una lesión, pero el panorama sigue siendo incierto.

Packers: El rompecabezas de la línea ofensiva

Por su parte, los Green Bay Packers (5-3-1) han visto cómo uno de sus pilares más sólidos en la línea ofensiva, Elgton Jenkins, ha caído víctima de las lesiones. El dos veces Pro Bowl ha sido enviado a la lista de lesionados tras sufrir un daño en el tobillo contra los Eagles en un partido que perdieron 10-7.

Jenkins, quien ha sido una pieza multifuncional (ha jugado en todas las posiciones de la línea menos en guardia derecho), estaba desempeñándose como centro esta temporada. Su ausencia por al menos cuatro juegos pone tentativamente en vilo la protección del mariscal Jordan Love, quien aún busca asentarse como el heredero legítimo de Aaron Rodgers.

Los números no mienten: los Packers han cedido un promedio de 2.8 capturas por partido desde su conmoción colectiva en la línea ofensiva, y acumulan dos derrotas consecutivas. Este domingo enfrentan a unos New York Giants (2-8) en crisis, pero cualquier confianza parece imprudente sin una línea sólida.

El caso frustrante de Travis Hunter en Jacksonville

Si hay un caso que refleja la complejidad de tomar grandes riesgos en el Draft, ese es el de Travis Hunter y los Jacksonville Jaguars. La franquicia apostó fuerte por él en abril, subiendo tres puestos en la primera ronda a cambio de una selección de segunda ronda en 2025 y una primera en 2026.

El resultado hasta ahora ha sido un baño de realidad: Hunter se sometió a una cirugía para reparar el ligamento lateral de su rodilla derecha, acabando prematuramente su temporada. Estará fuera al menos seis meses. El jugador, destacado por su capacidad bidireccional (ofensiva y defensiva), mostró destellos ante los Rams —ocho recepciones, 101 yardas y un touchdown— pero nunca alcanzó la constancia que su selección requería.

En total, Hunter jugó 486 snaps —324 en ofensiva y 162 en defensa—, y sumó 28 recepciones para 298 yardas y un touchdown, además de registrar 15 tacleadas y tres desvíos de pase. Números discretos para un jugador seleccionado en el número dos del Draft.

“Hunter es un prodigio atlético, pero el salto al profesionalismo es más exigente de lo que muchos creen. Es una apuesta que todavía no encuentra retorno”, señaló Daniel Jeremiah, ex ojeador de la NFL y actual analista de NFL Network.

Los Jaguars (5-4) pierden a un jugador clave justo cuando esperaban convertirlo en el receptor número uno, ante los problemas de Brian Thomas Jr., líder de la liga en pases soltados (9). Esta lesión corta el desarrollo del que estaba llamado a ser uno de los rostros de la franquicia.

Un mercado que no ofreció salvación

El común denominador en los tres equipos es la dificultad para reforzarse eficazmente, ya sea por lesiones, decisiones de oficina o un mercado que no ofreció soluciones reales. Desde la frustración de los Bills al no concretar un intercambio por un receptor, hasta la falta de una línea ofensiva sólida en Packers y la sobrevaloración de un prospecto como Hunter en Jaguars.

En lo que queda de temporada, las tres franquicias tendrán que apostar a sus recursos internos y replantear estrategias. Pero quizás la lección más dura es que la NFL no espera a nadie. Las ventanas de oportunidad son pequeñas, y los errores de evaluación se pagan caros.

Los aficionados merecen más. Estas son franquicias con historia, recursos económicos y ambición, pero están atrapadas entre decisiones de corto plazo y expectativas que ya no pueden controlar.

Sólo el tiempo dirá si estas heridas son temporales o el síntoma de problemas más profundos.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press