Gary Cole: El 'tío loco' que revitalizó NCIS y conquistó a los veteranos
Con más de dos décadas en la televisión, Gary Cole reflexiona sobre su papel en NCIS, su conexión con los veteranos y la longevidad de una de las franquicias más queridas de la TV estadounidense
Gary Cole es uno de esos actores cuyo rostro conoces, aunque no recuerdes su nombre al instante. Y es que su carrera ha sido tan extensa como diversa: desde dramas políticos como The West Wing hasta comedias absurdas como Office Space, pasando por su inolvidable papel paternal en Veep. Pero hoy lo que más reconocimiento le trae es encarnar al agente especial Alden Parker en NCIS, la emblemática serie de CBS centrada en investigaciones criminales relacionadas con la Marina de los EE. UU.
Un legado televisivo imposible de ignorar
Cuando Cole se unió al elenco de NCIS en la temporada 19, muchos se preguntaban si era posible llenar el vacío que había dejado Leroy Jethro Gibbs, personaje interpretado durante 18 temporadas por Mark Harmon. Pero en lugar de reemplazar al ícono, Cole trajo algo totalmente diferente: frescura, humanidad y un enfoque menos rígido.
"Querían a alguien que pudiera ser líder, pero distinto a Gibbs", comentó Cole en una reciente entrevista. La producción jugó con esta dualidad mediante una metáfora brillante: si antes los jóvenes del equipo intentaban complacer al padre estricto (Gibbs), ahora debían lidiar con el “tío loco” que llega a la casa familiar inesperadamente. Esa dinámica trajo aire nuevo a una serie que podría haberse estancado, y Cole demostró ser el actor ideal para darle vida.
La realidad detrás del personaje
Uno de los aspectos más fascinantes del trabajo de Cole en NCIS ha sido su esfuerzo por comprender mejor la cultura naval y militar. Gracias al asesor técnico Mike Smith, Cole y su compañera Katrina Law visitaron un portaaviones durante un Día de Familia con la tripulación. "Fue poderoso estar allí y ver de cerca lo que hacen. Muchos conocían la serie, incluso otros trabajos míos", dijo el actor. También visitaron una oficina real del NCIS en California, experiencia que lo conmovió particularmente. "Todos eran muchísimo más jóvenes que yo. Pensé: si esto es real, debería haberme jubilado hace 15 años".
Gente real, impacto real
Uno de los factores detrás de la longevidad de NCIS es su respeto hacia la comunidad militar. Cole reconoce este aspecto como fundamental para el cariño perpetuo del público. El especial del Día de los Veteranos que unió NCIS con NCIS: Origins, en la que Mark Harmon reaparece como un joven Gibbs (en forma de flashbacks), es un homenaje claro a esa base de fans. "Es impresionante el impacto del show. Hay personas que lo han seguido durante los 23 años que lleva al aire", confiesa Cole.
“Poof”: los secretos del set
Dentro del universo NCIS existe un elemento clásico: el congelado en blanco y negro al final de muchas escenas clave. Cole reveló con humor cómo dentro del set llaman a estos momentos "poof moments" y bromean intentando adivinar cuál será el siguiente “poof”. Incluso corren rumores de que el sonido que se escucha en esas escenas pertenece al propio Don Bellisario, creador de la serie, diciendo "poof" con reverberación. Mito o realidad, estos pequeños detalles muestran el carácter familiar y casi mítico que ha adquirido la serie entre su elenco y seguidores.
El fenómeno NCIS: ¿cómo sobrevivir dos décadas?
Pocos programas logran lo que NCIS ha conseguido. Según datos de Nielsen, la serie ha sido el drama televisivo más visto en EE. UU. durante múltiples temporadas, alcanzando números cercanos a los 20 millones de espectadores semanales en sus mejores épocas. Actualmente, sigue dominando en plataformas de retransmisión y en televisión sindicada, un logro que habla del poder narrativo y emocional del show.
Cole tiene claro que los tiempos han cambiado: “Antes tenías tres canales y si algo lo daban dos veces, eras afortunado. Ahora puedes encontrar prácticamente cualquier cosa... Si buscas bien, todo lo que hice en mi vida está en algún sitio”.
De estrella de culto a referente en la televisión de red
Uno de los aspectos más interesantes de la figura de Cole es su elasticidad como actor. Fue el padre de la protagonista en Cadet Kelly junto a Hilary Duff, y gracias a esa película se convirtió (en palabras suyas) en “el héroe del patio de recreo” ante los amigos de su hija. Su versatilidad le ha permitido pasar de papeles excéntricos en comedias como Dodgeball o Office Space a papeles más densos en dramas como The Good Wife.
Esta apertura a interpretar múltiples registros es uno de los factores que ha permitido a NCIS renovarse, sin perder las bases narrativas que construyeron su éxito. Lo que comenzó como una serie derivada de JAG (1995-2005), terminó superando todas las expectativas.
Veteranos, audiencia leal y representación respetuosa
La autenticidad con la que NCIS representa temas militares y de inteligencia es clave. Cole ha conocido a varios veteranos y soldados que lo han felicitado por cómo se tratan estos temas en pantalla. “No están interesados en los tecnicismos, sino en cómo los personajes son retratados, sus motivaciones, sus valores”, explica el actor.
Con producciones que muchas veces se centran únicamente en la acción, NCIS mantiene una ética empática hacia sus personajes y hacia las realidades del deber militar, recordando que detrás de la trama hay vidas reales que inspiran las historias.
Lo que viene: más misterios, más legado
La franquicia NCIS no muestra signos de desaceleración. Con spin-offs como NCIS: Hawai’i, NCIS: Los Angeles (recién finalizado) y ahora NCIS: Origins, está claro que el universo creado por Don Bellisario se expande en múltiples direcciones. Gary Cole ha sido fundamental en asegurar que esa expansión incluya profundidad emocional, ligereza cómica y, sobre todo, respeto por el espíritu de la serie original.
"Me gusta pensar que no vine a sustituir a nadie, sino a ofrecer algo diferente", reflexiona Cole. Y tras cuatro temporadas en el papel de Alden Parker, el público parece haber aceptado ese cambio con los brazos abiertos.
En una industria donde las series aparecen y desaparecen con la misma facilidad con la que un mago dice "abracadabra", Gary Cole ha conseguido lo que pocos logran: dejar una marca duradera sin robar protagonismo, pero aportando identidad propia.
Ahora que el “poof” suena cada martes en millones de hogares, quizá haya que aceptar que el “tío loco” llegó para quedarse en NCIS.
