Gavin Newsom, China y la Cumbre del Clima: ¿Se está quedando Estados Unidos atrás?

Mientras Trump minimiza la crisis climática, el gobernador de California alza la voz en Brasil y lanza duras críticas a la inacción federal

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Un grito en medio de la Amazonía: cuando California dice lo que Washington calla

En pleno corazón de la Amazonía brasileña, en Belém, se celebra la 30ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30), donde líderes de más de 190 países se reúnen para discutir el futuro del planeta ante la amenaza existencial del calentamiento global. Y mientras casi todas las naciones del mundo están presentes, una ausencia llama poderosamente la atención: la de Estados Unidos. No oficialmente, claro. Porque aunque el gobierno federal ha decidido bajarse del barco climáticamente hablando, hay figuras que han asumido ese vacío. Una de ellas es Gavin Newsom, el gobernador demócrata de California, que no se ha mordido la lengua. "Estamos duplicando la estupidez", sentenció Newsom en una entrevista, haciendo referencia a la postura del expresidente Donald Trump respecto al cambio climático y a la decisión de no participar en el foro más importante de negociación global en materia ambiental.

Estados Unidos: de líder a paria climático

Durante décadas, Estados Unidos lideró negociaciones ambientales en la ONU, pero con la salida progresiva de sus compromisos —especialmente durante la era Trump— su reputación ha sufrido enormemente. Trump no solo retiró al país del Acuerdo de París, sino que eliminó regulaciones ambientales clave, impulsó la producción de combustibles fósiles y bloqueó leyes estatales como la de California para prohibir la venta de coches a gasolina. A ojos de Newsom, esto representa una amenaza no solo ambiental, sino también económica:
“Estamos cediendo el poder económico a países como China, que ya están fabricando, innovando y repartiendo los beneficios de la energía verde, mientras que nosotros nos enroscamos con las viejas glorias del carbón.”

California: una excepción en un país en retroceso

Con casi 40 millones de habitantes y una economía superior a la de muchos países europeos, California no es cualquier estado. Es una potencia verde dentro de un país que mira con escepticismo las energías limpias. El nuevo objetivo californiano: alcanzar la neutralidad carbónica para 2045. Pero este camino, aunque ambicioso, está lleno de obstáculos. Por ejemplo, al tiempo que impulsa energías renovables y baterías gigantes para almacenamiento, Newsom también ha debido firmar leyes que favorecen la producción de petróleo en ciertas partes del estado, para enfrentar los altos precios del combustible. Un equilibrio complicado entre agenda ambiental y presión política.

China, Rusia y hasta Arabia Saudita entienden la oportunidad

Newsom lanzó una advertencia directa a quien quiera oír: incluso países históricamente dependientes del petróleo como Arabia Saudita o con economías basadas en hidrocarburos como Rusia están empezando a girar hacia la energía limpia. Si Estados Unidos no empieza a competir, dijo, se quedará atrás:
“Nos van a ganar económicamente. Vamos a perder empleos, innovación e incluso soberanía energética si no entendemos lo que está en juego.”
Y la amenaza es real. Según el Informe de la Agencia Internacional de Energía, en 2023 China acaparó el 60% de la producción mundial de paneles solares y lidera también el mercado de baterías para autos eléctricos y estaciones eólicas. Mientras tanto, EE.UU. depende aún del gas, petróleo y carbón.

Un país dividido y desconectado

Frente a este escenario, la división política estadounidense parece agrandarse. Mientras California, Nueva York, Washington y otros estados azules (demócratas) avanzan con legislaciones verdes, los estados republicanos frenan cualquier avance y los líderes conservadores desestiman la crisis climática como una “inversión sin retorno.” Ni siquiera los impactos visibles hacen mella. Newsom lo dijo claro durante la COP30:
“Si no crees en la ciencia, al menos cree en lo que ves con tus propios ojos: incendios, olas de calor, lluvia ácida, arrecifes blanqueados y ciudades enteras con calidad del aire irrespirable.”

Los costos del negacionismo: incendios, sequías e inundaciones

California es un ejemplo claro y doloroso de lo que significa vivir en carne propia el cambio climático. En los últimos cinco años, ha sufrido incendios devastadores, como los de enero de 2025 alrededor de Los Ángeles. La temporada de incendios en California ya no tiene fin definido, y los veranos son más largos, más secos y más peligrosos.
"Hemos perdido casi 7 pulgadas de lluvia anual desde 1995 y la temperatura ha subido 1°C en apenas 30 años", según datos de la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica).
A eso se le suman tormentas catastróficas como las de 2024, donde varios "ríos atmosféricos" causaron inundaciones, deslaves y la pérdida de cosechas.

El futuro verde versus la nostalgia fósil

Según Newsom y muchos expertos, la política climática no debe verse como una amenaza sino como una oportunidad. La transición energética genera empleos bien pagados, dinamiza sectores como la tecnología y requiere talento humano que bien podría salir del mismo corazón industrial de EE.UU. Además, California mantiene y moderniza su única planta nuclear, invierte en energía de fusión, aumenta la capacidad solar y construye infraestructura crítica para responder a la demanda que implica también el auge de la inteligencia artificial y los centros de datos, muchos de ellos ubicados en Silicon Valley.

Reacciones desde la trinchera trumpista

La aparición de Newsom en la COP30 no pasó desapercibida para la derecha estadounidense. Un vocero de la campaña presidencial de Trump ridiculizó la visita del gobernador, llamándolo “Governor Newscum” y tildando el Green New Deal como un “engaño.” Argumentan que las políticas climáticas solo aumentan costes para los ciudadanos promedio. Pero quienes viven en California, y en otras partes del mundo impactadas por el clima extremo, difícilmente considerarán este asunto como una farsa ideológica. Se trata, como dijo Newsom, de una “crisis económica, social y ambiental”.

Un modelo a seguir o una excepción ilusa

La pregunta que queda en el aire es si California será vista en el futuro como una visionaria que lideró la lucha climática en su nación, o como un estado solitario que no pudo arrastrar consigo al resto del país. La participación de líderes estatales y locales en eventos como la COP30 es crucial, pero no puede reemplazar al peso diplomático de la Casa Blanca. Alden Meyer, veterano analista climático del think tank E3G, lo expresó claramente:
“Es lamentable que el gobierno federal no esté aquí, pero al menos tenemos a líderes como Newsom que están dando la cara.”
¿Tendrá Estados Unidos la voluntad de cambiar de rumbo antes de que sea demasiado tarde, o quedará en manos de los chinos, saudíes y europeos el liderazgo del mundo post-carbono?
Este artículo fue redactado con información de Associated Press