Green Bay Packers: ¿Contendientes o solo una ilusión? Una mirada profunda a su crisis ofensiva

La defensa de élite mantiene con vida a los Packers, pero la ineficiencia ofensiva amenaza con convertir la temporada en una decepción

Cuando los sueños de Super Bowl comienzan a desvanecerse

Hace apenas unas semanas, los Green Bay Packers estaban entre los líderes de la NFC, con una defensa dominante y una ofensiva prometedora liderada por Jordan Love y Josh Jacobs. El equipo parecía estar encaminado hacia una temporada memorable, inspirada por la adquisición del estelar linebacker Micah Parsons y una defensa que no cede terreno.

Pero dos derrotas consecutivas —una en casa ante los Panthers y otra en Monday Night Football frente a los Eagles— han encendido las alarmas en Wisconsin. Las frustraciones no se han hecho esperar, y aunque los jugadores aseguran no haber perdido la fe, los resultados comienzan a contar otra historia.

La defensa, el alma del equipo

Los números defensivos de Green Bay hablan por sí solos: quintos en la NFL en puntos permitidos y séptimos en yardas totales. En sus tres derrotas han permitido 13, 16 y 10 puntos, una marca histórica. Según Sportradar, los Packers son el primer equipo desde los Detroit Lions de 1940 en conceder menos de 40 puntos y 800 yardas combinadas en sus primeras tres derrotas de una temporada.

Micah Parsons, uno de los mayores fichajes de Green Bay en los últimos años, resumió el sentir del vestuario: “Es frustrante, claro, pero esto lo vamos a hacer juntos. Ganamos juntos, perdemos juntos”.

Una ofensiva que no responde

Sin embargo, la otra cara de la moneda es preocupante. En esas mismas tres derrotas, la ofensiva apenas ha superado los 13 puntos por partido. La incapacidad para finalizar series en territorio rival le ha costado caro al equipo:

  • Contra Carolina, llegaron cinco veces dentro de la yarda 35 y solo sacaron dos goles de campo.
  • Ante Philadelphia, cruzaron medio campo en cinco series sin conseguir puntos.

Jordan Love lleva dos partidos sin lanzar un pase de touchdown, y la línea ofensiva ha mostrado vulnerabilidad, permitiendo 3 capturas frente a los Eagles y una decepcionante producción terrestre de apenas 104 yardas por tierra.

Las lesiones no ayudan… pero no son excusa

El receptor Matthew Golden sigue lesionado del hombro, y Romeo Doubs salió del último juego con un golpe en el pecho. La línea ofensiva también sufrió la baja de uno de sus pilares, Elgton Jenkins, cuya lesión en el tobillo podría dejarlo fuera más tiempo del estimado.

No obstante, jugadores como Christian Watson han ofrecido destellos, como sus recepciones de 20 y 25 yardas contra Philadelphia. Y el linebacker Quay Walker demostró liderazgo defensivo con dos tackles para pérdida de yardas.

Micah Parsons: El líder inesperado

Aunque llegó como un disruptor defensivo, Parsons se ha convertido en uno de los voceros del equipo. En sus declaraciones tras la derrota frente a los Eagles, sostuvo:

“Mi confianza sigue intacta. Tengo a Jordan Love como mariscal, a Josh Jacobs en el backfield, buenas piezas como Doubs y Wicks. Una vez que juguemos a nuestro nivel, tendremos buenos resultados.”

Su liderazgo dentro y fuera del campo ha sido uno de los elementos más importantes para mantener el ánimo dentro del vestuario. La adquisición de Parsons, que parecía apuntar al ‘win now mode’, todavía podría rendir frutos si la ofensiva encuentra su ritmo.

¿Qué pasa con Jordan Love?

El quarterback ha sido intermitente. Aunque ha mostrado mejoras con respecto a temporadas anteriores, su falta de precisión en momentos clave y la incapacidad para extender jugadas en terceros downs cuestionan si él es realmente la respuesta a largo plazo.

En las últimas dos semanas, Love completó apenas menos del 60% de sus pases y ha acumulado dos intercepciones sin touchdowns. Su toma de decisiones en zona roja ha sido errática y pareciera no contar con la confianza plena de sus receptores, especialmente cuando faltan piezas ofensivas importantes.

¿Es momento de pánico o de reevaluar?

La temporada aún está lejos de terminar. Packers tiene un récord de 5-3-1, suficiente para estar dentro de los puestos de playoffs si terminara hoy. Pero la competencia en la NFC North es feroz: Detroit y Chicago están medio juego por delante.

Green Bay cuenta con una ofensiva que tiene nombres, pero no identidad. La falta de ‘splash plays’ o jugadas explosivas hace que tengan que avanzar en series largas y desgastantes, donde cualquier error resulta catastrófico. En cambio, su defensa sí provoca errores rivales, recupera balones y mantiene partidos cerrados.

Lo que viene

En la semana 11, los Packers visitarán a unos New York Giants en plena reconstrucción, tras despedir al entrenador Brian Daboll. Con un registro de 2-8, los Giants podrían ser el rival perfecto para que Green Bay recupere la confianza en su ofensiva.

Pero un tropiezo ante un equipo tan débil también podría marcar el inicio de una crisis mucho más profunda. Deberán lograr un balance que hasta ahora ha sido esquivo: una ofensiva que respalde con contundencia a una defensa de élite.

¿Son reales los Packers como candidatos al Super Bowl?

En términos de talento bruto, la respuesta es sí. Pero en ejecución ofensiva, playcalling y constancia, están lejos de equipos como San Francisco, Philadelphia o incluso Detroit. La defensa puede cargar con parte del peso, pero no todo. Eventualmente, necesitarán que Love, Jacobs, Doubs y compañía produzcan puntos al ritmo de sus rivales.

Matt LaFleur tiene la tarea de su carrera por delante: encontrar cómo poner a funcionar una ofensiva que se muestra capaz en papel, pero tímida en el campo.

Como dijo bien Josh Jacobs: “No es el fin del mundo. Pero sí necesitamos sentido de urgencia”. Y eso comienza con ganar partidos que se deben ganar, como el que tienen frente a los Giants.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press