Las apuestas deportivas al borde del abismo: el peligro real de las prop bets en el deporte profesional

Entre escándalos, límites regulatorios y millones en juego, las prop bets están cambiando la dinámica del deporte profesional en EE.UU.

La expansión de las apuestas deportivas legales en Estados Unidos llevó a un romance inesperado entre las ligas profesionales y las casas de apuestas. Pero ahora, esa relación enfrenta su primer gran desafío: las prop bets o apuestas específicas por jugador.

¿Qué son las prop bets?

Las proposition bets, conocidas como prop bets, permiten a los apostadores ir más allá del resultado de un partido: pueden apostar por cuántos puntos anotará un jugador, qué tipo de lanzamiento hará un pitcher, cuántos minutos jugará un atleta o incluso si el primer lanzamiento del cuarto inning será bola o strike.

El atractivo es evidente: ofrecen un nivel de interacción granular con el juego. Pero esta facilidad también las vuelve susceptibles a la manipulación, y el mundo deportivo ya está comenzando a notar sus efectos más nocivos.

El escándalo que estremece a la MLB

El 16 de junio de 2025, una bomba estalló en la MLB. Los lanzadores de los Cleveland Guardians, Emmanuel Clase y Luis Ortiz, fueron acusados de aceptar sobornos de apostadores para manipular la ejecución de ciertos lanzamientos con el fin de beneficiar prop bets.

Estas manipulaciones habrían generado al menos $460,000 en ganancias ilegales para los apostadores implicados, según estimaciones de la fiscalía federal. Las apuestas apuntaban a eventos tan detallados como la velocidad de ciertos lanzamientos o si una bola sería strike, acciones que no influyen en el resultado final del juego, pero sí en los pagos de estas microapuestas.

En respuesta, la MLB tomó una postura clara: limitaría las apuestas en cada lanzamiento específico a $200 y las excluiría de las combinadas (parlays), afirmando que “las microapuestas que dependen de un solo jugador representan un alto riesgo para la integridad del deporte”.

Terry Rozier y el escándalo en la NBA

La problemática va más allá del béisbol. En octubre de 2025, Terry Rozier, guardia de los Miami Heat, fue arrestado bajo cargos de filtrar información interna sobre lesiones a apostadores y luego retirarse voluntariamente de un juego, acciones que beneficiaron apuestas específicas.

Rozier es parte de una investigación del FBI a gran escala que ya ha resultado en más de 30 arrestos. Si bien la NBA condujo su propia pesquisa y declaró que no encontró evidencia concluyente, el daño a la percepción del público ya está hecho.

¿Por qué las ligas profesionales abrazaron las apuestas?

Desde la legalización progresiva de las apuestas deportivas en EE.UU. desde 2018, las grandes ligas como NBA, MLB, NFL y NHL han encontrado una enorme fuente de ingresos a través de patrocinios y asociaciones con casas de apuestas.

Según Statista, las ganancias de la industria del juego deportivo en Estados Unidos pasaron de $1,5 mil millones en 2020 a más de $10 mil millones en 2023. Las ligas han capitalizado esa bonanza:

  • La NFL firmó acuerdos con Caesars, DraftKings y FanDuel que le generan más de $1 mil millones anuales.
  • NBA y MLB han licenciado sus datos oficiales a casas de apuestas, cobrando comisiones por cada apuesta.

Pero el mismo sistema que le ofrece millones también abre la puerta a nuevas formas de vulnerabilidad.

¿Pueden las ligas controlar las prop bets?

En teoría, sí. Todas las ligas cuentan con sistemas de monitoreo que rastrean en tiempo real acciones sospechosas. Empresas como Sportradar y Integrity Monitoring Systems son contratadas para detectar patrones de apuestas anómalos y alertar a las ligas. Así fue como, según reportes, la MLB detectó algo extraño y avisó a las autoridades antes de la acusación a Clase y Ortiz.

Sin embargo, la rapidez y frecuencia con la que se realizan estas apuestas —algunas en ventanas de segundos— dificulta su supervisión constante. Además, mientras que los escándalos reflejan un sistema que “funciona” detectando actividades sospechosas, también demuestran cuán fácil es para un solo jugador alterar el juego sin afectar el marcador.

¿Es posible regularlas sin eliminarlas?

Algunos gobiernos ya están considerando medidas. El Gobernador de Ohio, Mike DeWine, propuso eliminar completamente las microapuestas específicas por jugador. Otros sugieren modificar las reglas para apostar sólo al over (más de cierta cantidad) para evitar que los jugadores puedan fácilmente quedarse por debajo del rendimiento esperado.

Las casas de apuestas también estudian limitar las cantidades apostadas y desincentivar combinadas con microapuestas, pero estas mismas apuestas son también uno de sus principales motores de ingresos.

Las prop bets son un negocio gigante. Redefinen la relación del fanático con el deporte, como destaca David Purdum de ESPN: “Antes, veías un partido y apostabas al ganador. Hoy puedes apostar a que tu jugador favorito anota en el primer cuarto, lanza una curva sobre 85 mph, o incluso a quién ganará el primer salto entre dos”.

¿Y los atletas? ¿Por qué arriesgarlo todo?

El acceso fácil a apuestas, las relaciones personales con apostadores y la atracción del dinero fácil son señuelos poderosos. Incluso si la mayoría de los jugadores ganan millones, no todos tienen contratos millonarios: los jugadores de segundo nivel en cualquier liga podrían ver en una prop bet manipulada una tentación fuerte.

Además, el carácter aparentemente “inofensivo” de estas conductas (como hacer que un lanzamiento sea strike en vez de bola o retirarse del partido cinco minutos antes) hace que sea más probable que jugadores se arriesguen, creyendo que no alteran el espíritu del juego.

¿Y ahora qué? ¿Está en peligro el deporte profesional?

Estamos ante una de las mayores pruebas de integridad en la historia del deporte estadounidense. El avance exponencial del mundo de las apuestas está chocando directamente con los principios que sustentan la competencia deportiva.

Mientras ligas se benefician económicamente de las apuestas, deben luchar para preservar su esencia. Y los fanáticos —que sustentan todo el ecosistema— se ven atrapados entre la emoción de apostar y la duda permanente de que los resultados quizás no sean tan “limpios”.

Como lo expresó el comisionado de la MLB, Rob Manfred: “No se trata de matar las apuestas. Se trata de proteger la integridad de nuestro deporte”.

Pero la pregunta persiste: ¿se puede tener ambas cosas? Apostar para entretenerse sin sacrificar la credibilidad del juego. En tiempos donde las métricas avanzadas, los big data y las apuestas en tiempo real moldean cada movimiento en la cancha, la delgada línea entre espectáculo y fraude se vuelve más difícil de distinguir.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press