Libertad de expresión vs. intimidación legal: el fallo que sacude a la policía de Los Ángeles

La Corte Suprema de California dictamina que una advertencia sobre falsas denuncias a la policía puede vulnerar los derechos constitucionales

Una victoria para la libertad de expresión

En una decisión histórica, la Corte Suprema de California ha fallado en contra de la advertencia impuesta en los formularios de quejas contra agentes del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) que amenazaba a los denunciantes con cargos penales si sus declaraciones eran falsas. El tribunal dictaminó por mayoría (6-1) que esta advertencia podría disuadir a ciudadanos de presentar quejas legítimas contra la policía, ya que representa una barrera significativa al derecho a la libertad de expresión protegido por la Primera Enmienda.

¿De qué advertencia hablamos?

Por años, quienes deseaban presentar una denuncia contra un oficial del LAPD debían firmar un formulario que incluía la siguiente advertencia en letras mayúsculas y negrita: “ES ILEGAL HACER UNA DENUNCIA QUE USTED SEPA QUE ES FALSA. SI HACE UNA DENUNCIA CONTRA UN OFICIAL A SABIENDAS DE QUE ES FALSA, PUEDE SER PROCESADO PENALMENTE.”

Esto surge de una ley de 1995 que buscaba sancionar las denuncias falsas contra agentes del orden. Sin embargo, para muchos defensores de derechos civiles, el lenguaje fue más allá de su propósito y se convirtió en un obstáculo para quienes querían reportar abusos policiales, aunque no pudieran probar con certeza los hechos o temieran represalias.

La Corte es clara: intimidación no es justicia

El juez asociado Joshua Groban, quien redactó la opinión mayoritaria, afirmó que el lenguaje usado en el formulario representa una carga indebida para una forma de expresión protegida: las quejas bien intencionadas o verídicas sobre mala conducta policial. Según Groban, “el estatuto establece una disposición penal poco definida y asimétrica acompañada de un requerimiento de advertencia inusual”.

El tribunal señala que la advertencia disuade no solo denuncias falsas sino también legítimas. La Corte también argumentó que este requisito impone una exigencia que no está presente cuando un testigo miente en defensa de un oficial, lo que crea una desigualdad clara.

El contraste con otros delitos falsos

En su disidencia, el juez Goodwin Liu argumentó que el estatuto es comparable a leyes que penalizan el perjurio, informes policiales falsos o mentir a funcionarios públicos. Para él, no hay una diferencia esencial entre estas infracciones y lo que propone el estatuto de 1995 en cuestión.

No obstante, el fallo de la mayoría se alinea ahora con múltiples tribunales federales que previamente encontraron en este tipo de advertencias una violación a la Primera Enmienda.

Consecuencias legales e institucionales

La decisión revierte tanto un fallo previo de una corte de apelaciones de California como un fallo de 2002 de la misma Corte Suprema estatal. En aquellos casos, los jueces respaldaron el lenguaje restrictivo del formulario del LAPD. Con esta nueva sentencia, California ajusta su legislación a precedentes federales más garantistas.

La Liga de Protección Policial de Los Ángeles, sindicato que representa a los agentes del LAPD, defendió el formulario, alegando que es necesario para proteger las carreras de los oficiales de denuncias infundadas. Sin embargo, el caso mostró que el lenguaje tenía más peso intimidatorio que funcional.

¿Qué dicen los defensores civiles?

Matt Nguyen, abogado de la firma Cooley LLP que representó a organizaciones de derechos civiles en el caso, declaró: “Se necesita un coraje tremendo para que las víctimas y testigos de conducta indebida policial salgan a la luz. Una clara mayoría de la Corte Suprema de California ha ratificado hoy que decir la verdad al poder es un derecho fundamental protegido por la Primera Enmienda”.

Implicaciones más allá del caso

La sentencia no solo cambia la forma en que el LAPD debe abordar las denuncias de mala conducta; también sienta un precedente para otros cuerpos policiales de California y potencialmente de otros estados. Se abre así el camino para una revisión más amplia de políticas policiales que podrían disuadir la participación cívica y reducir la transparencia gubernamental.

Un debate en evolución sobre responsabilidad policial

Este fallo se produce en un país sacudido por años de protestas contra la brutalidad policial, desde el asesinato de George Floyd en 2020 hasta las controversias recientes sobre el uso excesivo de la fuerza. Las agencias policiales están bajo un renovado escrutinio sobre cómo gestionan las quejas del público y cómo tratan a quienes osan cuestionar su conducta.

Datos del Mapping Police Violence revelan que en 2023 la policía en EE.UU. mató a más de 1,200 personas. Pese a ello, las consecuencias legales para dichos oficiales siguen siendo poco frecuentes. De allí que cuestionar estas estructuras se vuelva más relevante que nunca.

Asimetrías legales y el peso de la justicia

Además de lo señalado por la Corte, el hecho de que no existiera una advertencia similar para testigos que puedan mentir a favor de un oficial resalta una inclinación sistémica hacia la protección institucional por sobre la justicia equitativa. Esta “asimetría legal”, como la denomina el fallo, era una mancha en el proceso jurídico que ahora comienza a corregirse.

¿Existe riesgo de denuncias falsas?

Una preocupación legítima expresada por las fuerzas del orden es el temor a ser víctimas de acusaciones infundadas. Nadie niega que hay personas que podrían presentar denuncias maliciosas. Sin embargo, como señala el fallo, el gobierno ya cuenta con otras herramientas para lidiar con esas situaciones, como el recurso legal por difamación o cargos por perjurio.

Lo que se cuestiona aquí es el uso disuasorio del lenguaje en formularios oficiales, un acto que vulnera el libre acceso a mecanismos de denuncia, esenciales dentro de toda sociedad democrática.

Una evolución necesaria en las prácticas institucionales

Este fallo fuerza a los organismos policiales no solo a modificar formularios, sino a repensar cómo tratan a los ciudadanos que cuestionan prácticas institucionales. Implementar procedimientos más accesibles y neutrales para presentar quejas es ahora una tarea urgente.

Se espera que esto no solo aumente la transparencia, sino que también fomente una mayor confianza en las instituciones, un recurso que, como han demostrado numerosos casos en los últimos años, es escaso.

¿Qué sigue para el LAPD y otras agencias?

El LAPD deberá modificar sus formularios para eliminar la advertencia problemática o reformularla de manera que no infrinja la libertad de expresión. Es probable que otros departamentos de policía en California y potencialmente en todo el país también revisen sus propias prácticas para asegurarse de estar en conformidad con este nuevo precedente legal.

Este caso marca un momento decisivo en el delicado equilibrio entre rendición de cuentas institucional y derechos civiles. Una advertencia legal se ha convertido en el símbolo de un sistema que, muchas veces, ha favorecido al poder por encima del pueblo. Y ahora, finalmente, ese equilibrio comienza a corregirse.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press