Trump y el 'dividendo arancelario': ¿una promesa millonaria o humo electoral?
El expresidente Donald Trump propone repartir $2,000 por persona gracias a los ingresos arancelarios. Analizamos por qué suena tan irreal como utópico.
Una nueva promesa de alto voltaje
En un movimiento que ha desatado polémica y escepticismo en partes iguales, el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una nueva propuesta en su red social Truth Social: distribuir un dividendo de al menos $2,000 por persona a los ciudadanos estadounidenses (con excepción de personas con altos ingresos) financiado con lo recaudado por los aranceles a las importaciones.
La idea surge en un contexto complicado para el expresidente, pocos días después de que su partido sufriera derrotas en estados clave como Virginia y Nueva Jersey, en elecciones que muchos vinculan con el descontento por la actual situación económica, especialmente el alto costo de vida.
Pero, ¿tiene viabilidad económica esta propuesta? ¿Es posible que se financie tal “dividendo” con los ingresos de los aranceles? ¿O se trata más bien de una promesa electoral sin bases reales?
¿Qué son exactamente los aranceles?
Los aranceles son impuestos aplicados a los bienes importados. La lógica detrás de ellos, especialmente bajo una política proteccionista como la que Trump ha defendido desde su primera presidencia, es doble: proteger a las industrias locales de la competencia extranjera y recaudar ingresos para el gobierno federal.
En teoría, al hacer que importar productos sea más costoso, se favorece el consumo de productos nacionales. Sin embargo, el impacto real tiende a recaer en el consumidor, que paga precios más altos.
Los números no cuadran
Durante el año fiscal que terminó el 30 de septiembre de 2025, las tarifas aplicadas por el gobierno federal generaron ingresos por cerca de $195 mil millones, lo que representa un incremento del 153% frente a los $77 mil millones del año fiscal 2024. Aun así, esto solo representa el 4% de los ingresos federales totales.
Entonces, ¿cómo se traduce esto en dividendos por $2,000 por persona?
Si se asumiera que el gobierno entrega esos $2,000 a los aproximadamente 330 millones de ciudadanos estadounidenses, incluyendo niños, el costo total ascendería a cerca de $660,000 millones. Esto suponiendo una cobertura universal, sin exclusión por ingreso.
Según John Ricco, analista del Budget Lab de la Universidad de Yale, los ingresos actuales por aranceles no serían suficientes:
“Es claro que el ingreso que se obtiene no es adecuado para financiar tal gasto”, dijo Ricco.
Además, cualquier medida de esta envergadura requiere aprobación legislativa. Trump, en calidad de presidente, no puede unilateralmente emitir cheques a los ciudadanos sin una legislación aprobada por el Congreso.
Una propuesta que genera escepticismo
Incluso figuras clave en el entorno de Trump parecen sorprendidas. Scott Bessent, secretario del Tesoro durante su administración, comentó en el programa “This Week” de ABC que no había discutido la idea con el expresidente. Sugirió que, de implementarse, la medida quizás tome la forma de recortes fiscales, más que cheques depositados en los buzones de los ciudadanos.
Erica York, vicepresidenta de política tributaria en el Tax Foundation, fue mucho más crítica:
“Los números simplemente no cuadran”, dijo York. “Si la meta es aliviar a los estadounidenses, entonces mejor eliminar los aranceles”.
¿Un recurso político ante la pérdida de confianza?
La propuesta de Trump llega en un contexto de creciente desconfianza económica por parte de los votantes. La inflación, los altos costos de la vida y un mercado laboral que pierde fuerza están erosionando la popularidad de los Republicanos en varias regiones clave. En ese sentido, el “dividendo arancelario” suena más como una herramienta de campaña que una política económica concreta.
Ya en otras ocasiones, Trump planteó ideas similares. Recordemos que durante su mandato se propuso un dividendo financiado con recortes presupuestarios a programas gubernamentales, en lo que algunos llamaron el “dividendo Doge” —una referencia a la criptomoneda que popularizaron Elon Musk y otros actores del mundo tecnológico.
No obstante, nada de esto llegó a materializarse.
El componente legal: ¿son constitucionales los aranceles impuestos por Trump?
Uno de los elementos más controversiales de la política comercial de Trump fue la invocación de emergencias nacionales para poder imponer aranceles sin pasar por el Congreso, lo cual está estipulado bajo el artículo I de la Constitución de los Estados Unidos, donde se otorga al Poder Legislativo la autoridad exclusiva para establecer impuestos y aranceles.
Sin embargo, esto ha sido impugnado y actualmente se discute en la Corte Suprema. Si los jueces determinan que Trump abusó de su poder, sus acciones podrían declararse inconstitucionales, lo que abriría la puerta no solo a la eliminación de varios aranceles, sino también al reembolso de los importes recaudados a los importadores. En ese caso, el tan prometido “dividendo” podría transformarse en una obligación de devolver dinero.
¿Quién paga finalmente los aranceles?
En contra de lo que Trump suele afirmar, quienes pagan los aranceles no son los países exportadores, sino las empresas importadoras estadounidenses. Estas, a su vez, trasladan el sobrecosto al consumidor.
Por ejemplo, un estudio del National Bureau of Economic Research concluyó que el 100% de los costos arancelarios se trasladan a los consumidores. Esto significa que el “dividendo” propuesto estaría financiado, en la práctica, con el propio dinero del consumidor estadounidense que pagó más por productos gracias a los aranceles.
Una comparación histórica: el “dividendo de Alaska”
La única experiencia comparable en Estados Unidos a lo que Trump promete podría encontrarse en el Programa de Dividendo del Fondo Permanente de Alaska (PFD, por sus siglas en inglés), que desde 1982 distribuye una parte de los ingresos petroleros del estado a sus residentes.
En 2022, cada residente de Alaska recibió aproximadamente $3,284 dólares gracias al PFD (fuente: Alaska Permanent Fund Dividend). Pero la diferencia es fundamental: el fondo de Alaska está respaldado por inversiones prudentes de ingresos petroleros —no por impuestos regresivos pagados por consumidores como los aranceles.
Un sector dividido, una nación confundida
- Los republicanos están divididos: algunos ven en la propuesta una genialidad política; otros la consideran una peligrosa ilusión.
- Los economistas casi en bloque tildan la idea de impracticable.
- La Corte Suprema podría eliminar la base legal de los aranceles actuales.
En esta nueva promesa de Trump, el “America First” choca con la aritmética básica: los ingresos no logran cubrir el gasto propuesto, y el impacto real podría ser contrario al buscado: más inflación y mayores cargas sobre los consumidores.
Así, el “dividendo arancelario” parece más un espejismo de campaña que una alternativa económica viable. Mientras tanto, el bolsillo del estadounidense promedio —ese que Trump promete aliviar— seguirá pagando la cuenta.
