Veteranos de guerra en Israel: la herida invisible que amenaza una generación
El creciente costo psicológico del conflicto con Hamas deja miles de soldados con estrés postraumático, depresión e intentos de suicidio. En medio de la crisis, emergen alternativas terapéuticas insólitas: granjas con animales rescatados.
Una guerra que no termina cuando se dejan las armas
La guerra entre Israel y Hamas, que estalló con fuerza el 7 de octubre de 2023, se ha convertido en el conflicto más prolongado y costoso en vidas humanas y estabilidad psíquica para el Estado hebreo desde su fundación en 1948. Más allá de los estragos físicos y diplomáticos que deja, esta guerra ha sembrado una crisis silenciosa: la salud mental de sus soldados.
El Ministerio de Defensa israelí ha reportado que casi 11,000 soldados han sido diagnosticados con “lesiones psicológicas” desde el inicio del conflicto. Esta cifra representa más del 35% del total registrado en todas las guerras israelíes anteriores, acumuladas en ocho décadas.
Estas lesiones incluyen trastorno de estrés postraumático (TEPT), depresión, ansiedad y otros trastornos, y no se limitan a los soldados heridos en combate. Muchos soldados han quedado emocionalmente devastados por el peso de la violencia vivida, las pérdidas humanas y las experiencias extremas, como recoger cuerpos tras ataques o haber enfrentado enfrentamientos urbanos intensos.
Un nuevo enfoque necesario: más allá del hospital convencional
La oleada de trastornos mentales ha obligado al ejército israelí y al gobierno a reformular su enfoque terapéutico. Se han movilizado cientos de oficiales de salud mental al frente; se han abierto líneas de ayuda telefónica; se han creado programas de terapia de grupo post servicio.
Sin embargo, muchos especialistas aseguran que el sistema está aún sobrepasado. Tuly Flint, terapeuta especializado en traumas de guerra, advierte que no tratar adecuadamente estos casos puede provocar una “generación rota”. En sus palabras, “quienes regresan sin tratamiento pierden su potencial personal y social, y podrían convertirse en una carga para sus familias y la sociedad”.
La granja Back2Life: sanar entre serpientes, gallinas y caballos
En medio de este panorama desolador, algunos proyectos comunitarios han surgido con una apuesta innovadora: curar a los soldados a través del contacto con animales rescatados. Uno de ellos es la granja Back2Life, enclavada en el kibutz de Sdot Yam, en el centro de Israel.
Este refugio ecológico fue fundado por Assi Nave en honor a su amigo, Amir “Dani” Yardenai, veterano de una unidad de élite que combatió en Gaza en 2014, sufrió TEPT severo y se quitó la vida en 2024.
La granja, que ha recibido a decenas de excombatientes, ofrece terapia asistida con animales, asesoría psicológica tradicional, talleres grupales y un entorno tranquilo con el sonido de la naturaleza como respaldo.
“Cuando estoy aquí con la serpiente, nada más importa: ni el avión que pasa, ni los gritos, ni los drones. Estoy aquí, estoy tranquilo”, compartió un sargento mayor de 27 años que prefirió mantenerse en el anonimato.
Una herida colectiva: entre intentos de suicidio y duelos emocionales
El impacto psicológico catastrófico queda aún más expuesto en las cifras actuales de suicidios: 21 soldados se quitaron la vida en el último año, frente al promedio de 13 suicidios anuales durante la década anterior. A esto se suman 279 intentos de suicidio desde enero de 2024 hasta julio de 2025, según un informe reciente del Parlamento israelí.
Estas cifras no contemplan, además, a aquellos soldados que se han suicidado después de haber dejado las filas militares, lo cual apunta a una profundidad oculta del problema.
El peso del estigma
Uno de los problemas centrales continúa siendo la estigmatización de los trastornos mentales dentro de las Fuerzas de Defensa de Israel. Aunque la comprensión sobre la necesidad de apoyo psicológico ha aumentado, el miedo al juicio sigue siendo una barrera.
“He tenido esta enfermedad durante años, pero fue la primera vez que me sentí cómodo buscando ayuda”, admitió un soldado de 31 años que participó en operaciones en Gaza y Cisjordania.
Limor Luria, subdirectora del Ministerio de Defensa y responsable del departamento de rehabilitación, asegura que una de sus prioridades es eliminar el estigma, con campañas públicas y programas dirigidos a jóvenes veteranos, como excursiones, deportes de aventura y granjas terapéuticas.
Las sombras del 'daño moral': ¿quién soy después de esta guerra?
Uno de los conceptos más perturbadores que emerge entre los especialistas es el del “daño moral”. Se refiere al quebranto psicológico que experimentan los soldados al cuestionarse su identidad y valores tras haber sido parte —activa o pasiva— de situaciones moralmente ambiguas o devastadoras.
“Los combatientes regresan y se preguntan: ¿quién soy después de lo que vi o lo que hice? ¿Qué clase de persona soy?”, explicó Flint.
Estas preguntas ahondan la sensación de desconexión emocional y tienen como consecuencia aislamiento, rupturas familiares y sensación de futilidad.
Programas como Back2Life: una nueva esperanza sin uniformes
El tipo de tratamiento que ofrece la granja de Nave no se limita a la contención emocional. Los animales rescatados ayudan a catalizar la sanación mutua. Caballos que sufrieron maltrato, perros abandonados y serpientes del desierto conviven con hombres y mujeres impactados por las ruinas de la guerra.
El psicólogo Guy Fluman, asesor del proyecto, asegura que:
“La clave es enseñarles a resolver sus memorias, a hacer las paces con lo ocurrido y a reconectar con la vida”.
La iniciativa va mucho más allá de la terapia psicodinámica tradicional. La conexión con los animales permite reconstruir el sentido de empatía y responsabilidad, valores esenciales que muchos soldados sienten haber perdido tras sus experiencias extremas.
¿Una sociedad lista para sanar?
El Estado israelí, históricamente movilizado en torno a la seguridad y el deber patriótico, enfrenta ahora un nuevo frente: sus propios ciudadanos marcados por una guerra permanente. Aunque hay intentos institucionales por mitigar la crisis, la presión de los veteranos, las familias y organizaciones emergentes como Back2Life está impulsando cambios profundos en la comprensión del trauma militar.
Nave lo resume con un aprendizaje doloroso:
“La pérdida de Dani me dejó claro que no será el último. Pero no me voy a quedar de brazos cruzados mientras otros veteranos se hunden en el mismo abismo.”
En un país donde el sonido de sirenas, bombarderos y alarmas es parte del paisaje cotidiano, la lucha más silenciosa puede suceder en el interior de aquellos que sobreviven—pero no escapan.
