Adiós al centavo: ¿por qué Estados Unidos se despide del humilde penny?

Tras más de dos siglos de historia, el icónico centavo estadounidense dejará de acuñarse. ¿Qué implica esto para los consumidores, la economía y la memoria colectiva?

Desde 1792 a 2024, el penny ha sido parte esencial del sistema monetario de los Estados Unidos. Sin embargo, el tiempo del pequeño centavo de cobre (ahora de zinc con baño de cobre) llega a su fin. El anuncio del fin de su acuñación marca un cambio simbólico y económico importante.

Una moneda con historia centenaria

El penny fue una de las primeras monedas acuñadas por la Casa de la Moneda de Estados Unidos tras la aprobación de la Ley de la Moneda en 1792. Se introdujo junto al medio centavo —eventualmente retirado en 1857— y desde entonces ha sido un símbolo de la economía estadounidense.

Durante su historia, cambió varias veces de diseño y tamaño. El célebre retrato de Abraham Lincoln comenzó a aparecer en 1909, celebrado como el primer presidente en figurar en una moneda de circulación. Desde entonces, el penny con la figura de Lincoln forma parte de la identidad cultural de EE.UU.

¿Por qué se elimina el penny?

Uno de los principales motivos es económico: fabricar un solo penny cuesta casi cuatro centavos de dólar, según datos de la Casa de la Moneda estadounidense. En tiempos de eficiencia presupuestaria, continuar su producción resultaba insostenible. La medida, promovida por el expresidente Donald Trump, apunta a reducir el gasto gubernamental en acuñación que, solo en este concepto, podría ahorrar hasta 56 millones de dólares al año.

Esto no es nuevo: desde hace décadas, economistas y legisladores han debatido sobre eliminar el centavo debido a su pérdida de poder adquisitivo y su escasa utilidad práctica.

¿Son tan ineficientes otras monedas?

El penny no es la única moneda que cuesta más de lo que vale producir:

  • El nickel (5 centavos) cuesta aproximadamente 14 centavos fabricarlo.
  • El dime (10 centavos) cuesta alrededor de 6 centavos.
  • El quarter (25 centavos) cuesta casi 15 centavos.

Pero a diferencia del penny, estas monedas aún se utilizan ampliamente debido a su mayor valor nominal.

¿Desaparecerá por completo?

Eso no sucederá de inmediato. Aunque la producción en la Casa de la Moneda de Filadelfia termina el 12 de noviembre, aún circulan más de 114 mil millones de pennies, según el Departamento del Tesoro. Además, seguirán siendo moneda de curso legal y se podrán usar normalmente para transacciones.

Para conmemorar su retiro, el Tesorero de los Estados Unidos, Brandon Beach, anunció que se subastarán los últimos centavos producidos, lo que los convertirá en objetos apreciados por coleccionistas.

Entre nostalgia y resistencia

Muchos estadounidenses sienten una conexión emocional con el penny. Ha sido protagonista de refranes populares como “Find a penny, pick it up, and all day long you’ll have good luck”. También ha estado ligado a campañas caritativas como Pennies for Patients o Coins for a Cause.

Organizaciones como Americans for Common Cents han defendido su permanencia, argumentando que su eliminación afectaría a los sectores más vulnerables que aún manejan efectivo, además de provocar un efecto inflacionario indirecto.

La psicología del $0.99: ¿impactará en el comercio?

Un impacto potencial recae en el marketing minorista. La estrategia psicológica de precios acabados en $.99 ha sido piedra angular en la percepción de ‘buen precio’. Al redondear al alza o baja a cinco centavos (como se hace en Canadá), algunos retailers temen perder el efecto psicológico de “precio atractivo”.

Pero en la práctica, otros países han hecho esta transición sin mayores fricciones. Canadá eliminó su penny en 2013 y estableció un sistema de redondeo que no generó inflación significativa ni disminución en el uso de efectivo.

El caso internacional: cuando otros dijeron adiós

Canadá eliminó el penny en 2013 por razones muy similares. Australia y Nueva Zelanda lo hicieron en 1990 y 1989 respectivamente. En Europa, la zona euro continúa acuñando monedas de 1 y 2 céntimos, pero varios países —como Finlandia, Bélgica y los Países Bajos— ya redondean los precios en efectivo.

El patrón es claro: aunque algunas monedas de bajo valor sentimental se resisten a desaparecer, lo hacen tarde o temprano por pura economía de escala.

Más que una moneda: símbolo cultural

El penny ha inspirado expresiones artísticas, campañas políticas, cómics y coleccionismo. Figuras como el artista Andy Warhol y series como Friends lo han homenajeado. En el Lincoln Memorial de Washington D.C., el penny sirve casi como una entrada simbólica a la historia estadounidense.

Incluso es común encontrar en museos y parques las ‘máquinas de penny’ que, por una moneda y unos centavos más, estiraban y grababan el cobre con algún diseño turístico.

¿Y ahora qué?: el camino a seguir

Los comerciantes tendrán que adaptarse. Se estima que algunos bancos y tiendas comenzarán a aplicar un sistema de redondeo al cinco más cercano para compras en efectivo, lo que puede afectar de forma menor a consumidores.

Es importante subrayar que estas medidas no afectan a las transacciones electrónicas, que seguirán contabilizando el valor exacto incluso en centavos. El centavo digital sigue existiendo.

El Tesoro de EE.UU. también explora nuevas formas de incentivar el uso de monedas de más valor o los pagos digitales, una tendencia especialmente fuerte en la era post-pandemia.

El legado del penny

El centavo, más allá de su ínfimo valor económico, ha tenido un gran peso simbólico. Su final podría verse como un signo de progreso económico, pero también como el fin de una era marcada por lo tangible. En una cultura obsesionada con la innovación digital, su desaparición marca otra victoria de la virtualidad frente al mundo físico.

Aunque el penny ya no se acuñe, seguramente seguirá circulando durante años y, quizá más importante, sobrevivirá en el imaginario colectivo del país que mejor simboliza el capitalismo moderno.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press