Dallas Mavericks: quebrados, sin Doncic y en guerra con su afición

Tras despedir a su gerente general y perder a Luka Doncic, los Mavericks navegan en una tormenta de decisiones fallidas, lesiones y el descontento de su público

Una franquicia en caída libre

La temporada 2025-2026 de los Dallas Mavericks está tomando un giro oscuro, tanto dentro como fuera de la cancha. La reciente destitución del gerente general Nico Harrison, las constantes derrotas, la ausencia de Luka Doncic –tras un controvertido traspaso– y los abucheos del público local reflejan un caos institucional que amenaza con colapsar uno de los proyectos deportivos con más expectativas en los últimos años.

El inicio de la debacle: el traspaso de Luka Doncic

Pocas decisiones en la historia reciente de la NBA han generado tanta polémica como la que tomó Nico Harrison el 2 de febrero de 2025: enviar a Luka Doncic, superestrella eslovena y alma del equipo, a Los Angeles Lakers en un intercambio que trajo a Anthony Davis como figura principal. Aunque Davis tiene un currículum envidiable (10 veces All-Star, campeón con los Lakers en 2020), los datos son demoledores:
  • Davis solo ha jugado 16 de los 46 partidos desde su llegada a Dallas.
  • Se ha perdido los últimos siete encuentros por una distensión en la pantorrilla izquierda.
  • Su edad (32 años) y historial médico complican su rol como líder a largo plazo.
La salida de Doncic no solo fue un golpe deportivo, sino emocional. Para los fanáticos de los Mavericks, Luka era más que un jugador: era la promesa de grandeza, un símbolo de fidelidad y pasión. La reacción fue inmediata: abucheos, pancartas y cánticos contra la directiva han plagado los juegos en casa.

De “Fire Nico!” a la estocada final

Fue durante la dolorosa derrota por 116-114 ante los Milwaukee Bucks cuando el ambiente en el American Airlines Center llegó a un punto crítico. Los Mavericks desperdiciaron una ventaja de 13 puntos y en los últimos segundos, con el marcador adverso y una última oportunidad en la línea de tiros libres, los gritos de "Fire Nico" inundaron el recinto. Ese cántico se repitió incluso cuando P.J. Washington intentaba su lanzamiento final. Apenas un día después, el martes por la mañana, Patrick Dumont –representante de la franquicia ante la Junta de Gobernadores de la NBA– despidió a Harrison. Fue una medida drástica, sí, pero quizá inevitable. La presión de los fans fue insostenible, y los resultados tampoco respaldaban la gestión del ejecutivo.

Jason Kidd, una isla solitaria

El entrenador Jason Kidd fue uno de los primeros en expresar tristeza por la salida de Harrison, su aliado en la construcción del actual plantel. “Cuando pierdes a alguien con quien compartiste los últimos cuatro años, es duro… pero la NBA no se detiene”, señaló Kidd tras el despido. Sin embargo, el técnico enfrenta un desafío casi imposible: mantener la moral de un equipo en ruinas, gestionar un grupo sin líderes auténticos mientras intenta restaurar la fe de una afición herida. Como él mismo reconoció:
“Es difícil mantener a los jugadores motivados cuando sienten que su casa ya no es su casa, cuando jugar en el American Airlines se siente como ser visitante.”

La caída libre del rendimiento

Con una marca de 3-8, los Mavericks ocupan uno de los últimos lugares de la Conferencia Oeste. Más alarmante que las derrotas, es la forma en que ocurren: sin consistencia, sin defensa, con malas decisiones en los cierres y con una clara pérdida de identidad. Recordemos que este equipo, hace apenas dos temporadas, llegó a instancias finales de playoffs con Doncic liderando magistralmente cada jugada. Pero ahora, Davis apenas ha estado presente, Kyrie Irving no logró encajar del todo antes de su salida (fecha pendiente en esta vorágine de movimientos), y P.J. Washington no termina de consolidarse como figura confiable. El resto del roster está poblado por promesas inexpertas o veteranos sin peso específico.

El turno de Michael Finley y Matt Riccardi

Tras la salida de Harrison, la directiva nombró a Michael Finley –el ex jugador ícono de los Mavs– y a Matt Riccardi como co-gerentes generales interinos. Aunque Finley es una figura respetada por la afición, el tándem enfrenta un calendario cargado de presión. ¿Seguirán apostando por Davis como eje del proyecto? ¿Buscarán reconstrucción? ¿Podrán atraer talento antes del cierre del mercado de fichajes? Los próximos movimientos podrían redefinir no solo esta temporada, sino la próxima década del equipo. Y todo se hará bajo la lupa constante de los medios y, sobre todo, de los fans.

Una afición enfrentada con el equipo

De todas las crisis que puede enfrentar una franquicia NBA, la ruptura con la afición es quizá la más compleja. La relación entre Dallas y sus seguidores se ha tornado tóxica. Aquellos que llenaban el estadio noche tras noche ahora dudan, protestan, silban y se alejan emocionalmente del equipo. Lo que una vez fue uno de los ambientes más enérgicos del oeste, ahora es un terreno de tensión constante. El propio P.J. Washington lo admitió tras el juego con Milwaukee:
“Sentí que la gente ya no nos apoyaba, que estaban más molestos que esperanzados. Y eso duele.”
Desde Rick Carlisle y Dirk Nowitzki hasta el ascenso meteórico de Luka Doncic, los Mavericks tenían una narrativa de compromiso, esfuerzo y comunidad. Esa narrativa hoy está rota.

Comparaciones históricas alarmantes

El caso de los Mavericks puede ya compararse con otros colapsos mediáticos en la NBA:
  • Los Brooklyn Nets del “Big Three” (Durant-Harden-Irving), que terminaron disolviéndose sin gloria debido a lesiones, ego y mala planificación.
  • Los Lakers de 2012, que reunieron a Steve Nash, Kobe Bryant, Dwight Howard y Pau Gasol para luego fracasar espectacularmente.
Dallas, lamentablemente, parece seguir un patrón similar de expectativas infladas, decisiones precipitadas y ausencia de visión a largo plazo.

¿Y Luka en los Lakers?

Mientras tanto, en Los Angeles, Luka Doncic parece revitalizado. Ha promediado 30.1 puntos, 8.4 asistencias y 6.9 rebotes en los últimos 10 partidos, dando señales claras de tener un nuevo propósito. Jugar al lado de LeBron James en sus últimos años y bajo una franquicia históricamente ganadora parece haberle devuelto la sonrisa. Cada vez que Doncic brilla en un partido de los Lakers, duele más en Dallas. Y cada victoria angelina con su ayuda es un recordatorio brutal de lo que pudo ser.

¿Renacimiento o reconstrucción radical?

Los Mavericks están, sin duda, en una encrucijada. Podrían intentar salvar parte de esta temporada con movimientos rápidos o aceptar el fracaso y enfocarse en reconstruir a largo plazo. Lo que está claro es que no se puede sostener un proyecto moderno de NBA basado únicamente en figuras lesionadas o decisiones ejecutivas unilaterales. Dallas necesita talento joven, pero también ilusión. Necesita victorias, pero, sobre todo, necesita reconciliarse con su afición. Ya no bastan las camisetas retro ni los videos de Dirk en la pantalla gigante. Es hora de ofrecer un nuevo horizonte. Este colapso es doloroso, sí, pero también puede ser el inicio de algo mejor. Si se aprende la lección.

Fuente de estadísticas: NBA.com | ESPN

Este artículo fue redactado con información de Associated Press