Escándalos, apuestas y beisbol: ¿Está en juego la integridad de la MLB?

Entre jugadores acusados de amañar apuestas, límites a las 'prop bets' y el traslado de franquicias a Las Vegas, el béisbol enfrenta una de sus mayores pruebas de confianza en décadas.

Un nuevo escándalo sacude a las Grandes Ligas

La historia reciente de las Grandes Ligas de Béisbol (MLB) ha estado marcada por momentos de esplendor y controversia, pero pocas veces un asunto ha puesto en entredicho su base ética como el escándalo de apuestas deportivas que involucró a los lanzadores Emmanuel Clase y Luis Ortiz de los Cleveland Guardians.

Ambos jugadores, según la acusación, habrían recibido sobornos para manipular ciertos lanzamientos y facilitar así el éxito en las llamadas prop bets, apuestas específicas de bajo volumen pero alto riesgo, como la velocidad de una bola o el número de lanzamientos en una entrada. Se calcula que los apostadores ganaron al menos $460,000 dólares gracias a estas acciones manipuladas.

Reacción inmediata: MLB y Gobiernos toman medidas

El revuelo fue tal que Chris Antonetti, presidente de operaciones de béisbol de los Guardians, tuvo que realizar declaraciones públicas desde las reuniones de gerentes generales en Las Vegas, diciendo que su enfoque principal es "construir el mejor equipo posible" pese a la situación.

En paralelo, la MLB en colaboración con sus socios de apuestas deportivas tomó una decisión importante: imponer un límite de $200 dólares en las prop bets y eliminar estas apuestas de los parlays (apuestas combinadas). No fue una decisión aislada. El gobernador de Ohio, Mike DeWine, pidió a la Ohio Casino Control Commission que elimine totalmente las apuestas dirigidas a jugadores específicos.

¿Qué son las 'prop bets' y por qué son tan polémicas?

Las prop bets o apuestas de proposición, han ganado popularidad en la era digital debido a la disponibilidad de datos en tiempo real. A diferencia de apostar por el ganador de un partido, estas apuestas permiten poner dinero en acciones muy específicas y a menudo triviales, como si un lanzador va a lanzar una bola en su primer envío o cuántos bateadores enfrentará en una entrada. Esta superficialidad y especificidad es justo lo que las hace peligrosas.

"Tienes que crear un sistema que no permita ese tipo de apuestas... Hay que eliminar esos productos para asegurar la integridad del juego", declaró Scott Boras, uno de los agentes más influyentes de la MLB.

No es un hecho aislado: la NBA también en jaque

La MLS no es la única liga manchada por las apuestas. La NBA se encuentra bajo escrutinio tras el arresto de Terry Rozier, escolta de los Miami Heat, acusado de ofrecer información interna sobre lesiones de sus compañeros para beneficiar a apostadores.

Una tendencia creciente parece emerger: el auge de las apuestas deportivas en Estados Unidos (legalizadas en muchos estados tras el fallo de la Corte Suprema en 2018) está creando un terreno fértil para los engaños deportivos. En 2023, la industria del juego deportivo en EE.UU. movió más de $93 mil millones de dólares, según American Gaming Association.

Cleveland: entre la controversia y el milagro deportivo

Paradójicamente, los propios Guardians lograron una hazaña digna de película cuando, aún sin contar con sus estrellas Clase y Ortiz, superaron una desventaja de 15.5 juegos en julio para clasificar a la postemporada, eliminando a Detroit. Aun así, cayeron en la primera ronda. "No tuvimos a ningún lanzador disponible... tuvimos que arreglárnoslas", afirmó Antonetti, reflejando la complejidad de operar en medio de la tormenta.

Un pasado oscuro vuelve a la luz

La relación entre béisbol y apuestas viene de lejos. El escándalo de los Black Sox en 1919, cuando ocho jugadores de los Chicago White Sox fueron acusados de amañar la Serie Mundial, derivó en la creación del cargo de Comisionado de las Grandes Ligas, con amplios poderes disciplinarios. Más recientemente, la polémica prohibición perpetua a Pete Rose, máximo líder en hits de todos los tiempos, por apostar a favor y en contra de su propio equipo desde su puesto como mánager, es una herida que aún supura en la cultura del béisbol.

Michael Kelly: un caso reciente con castigo ejemplar

El caso del relevista Michael Kelly y otros tres jugadores suspendidos por apostar mientras estaban en ligas menores (con montos menores a $1,000) muestra el rigor con el que la MLB ha venido tratando estos asuntos, aunque estos casos no involucraron manipulación de resultados. Fueron suspendidos por un año y readmitidos en 2024.

David Forst, gerente general de los Oakland A’s, reconoció que ahora, con el eventual traslado del equipo a Las Vegas en 2028, ciudad símbolo de las apuestas, tendrán que redoblar los esfuerzos educativos para evitar cualquier asociación negativa. “Con Michael Kelly en el clubhouse tras una suspensión de un año, fuimos muy conscientes del mensaje que se tenía que enviar”, dijo.

Educación: ¿suficiente o ineficaz?

“Hablamos de esto muchas veces,” comentó Mike Hazen, gerente general de los Diamondbacks de Arizona. “No es algo que se ignore. Pero, ¿cuántas veces necesitas hacerlo? No sé cuál es la respuesta correcta”. Esta falta de claridad en cuanto a la frecuencia y efectividad de los mensajes preventivos abre una pregunta incómoda: ¿se está haciendo lo suficiente para prevenir estos comportamientos?

¿Cómo evitar que esto se repita?

Varios sectores coinciden en algo: el juego necesita nuevas barreras. Algunas posibles medidas que se discutieron entre los GM incluyen:

  • Eliminar completamente las prop bets relacionadas a lanzamientos específicos.
  • Implementar sistemas de monitoreo en tiempo real que detecten apuestas inusuales de alto riesgo.
  • Ampliar las campañas de concienciación y educación para los jugadores desde ligas menores.
  • Evitar que casas de apuestas patrocinen directamente equipos o jugadores.

“Todas estas cosas tienen que ser analizadas desde la raíz. No es solamente el jugador en el montículo, es el sistema alrededor de él que debe reforzar su integridad”, subrayó Boras.

La paradoja de Las Vegas: ¿pecado o redención?

Que el béisbol esté expandiéndose hacia Las Vegas, con la llegada de los Oakland A’s en 2028, parece irónico. En una ciudad donde las apuestas forman parte del paisaje cultural, el riesgo de comportamientos indebidos se multiplica. Pero para algunos, podría ser también una oportunidad para crear uno de los entornos más fiscalizados del deporte moderno, una especie de "laboratorio viviente" para prevenir la corrupción.

Como dijo el periodista deportivo Keith Olbermann: “Si puedes mantener la integridad de tu deporte en Las Vegas, puedes hacerlo en cualquier parte del mundo.”

El futuro inmediato

La MLB debe reaccionar rápido, y además con inteligencia. No se trata de cortar libertades ni demonizar a los jugadores, sino de adaptar el ecosistema del deporte a un nuevo mundo hiperconectado y adicto a los datos en tiempo real. Lo que está en juego no son solamente juegos amañados, sino la credibilidad del juego mismo.

Tal vez es tiempo de recordar lo que una vez dijo el comisionado Kenesaw Mountain Landis tras el escándalo de 1919: “El béisbol no puede permitirse dudar siquiera por un segundo de su propia honestidad”.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press