Blue Origin y la carrera a Marte: el impresionante avance del cohete New Glenn
El nuevo lanzamiento de Blue Origin pone rumbo al Planeta Rojo con los orbitadores Escapade de la NASA, en una misión que marca un hito en la ciencia espacial
Un lanzamiento que mira al futuro
El jueves pasado, Blue Origin, la empresa aeroespacial fundada por Jeff Bezos, sorprendió al mundo con un nuevo paso hacia la exploración interplanetaria: el lanzamiento exitoso de su gigantesco cohete New Glenn, llevando dos orbitadores de la NASA hacia Marte. Aunque esta fue apenas la segunda misión del New Glenn, el vuelo marca un punto de inflexión tanto para la compañía como para los planes de la NASA de estudiar el planeta rojo y eventualmente enviar humanos.
El cohete de 98 metros de altura despegó desde la Estación de la Fuerza Espacial de Cabo Cañaveral, Florida, superando obstáculos climáticos y tormentas solares que retrasaron el lanzamiento durante cuatro días. A bordo iban los dos satélites gemelos Escapade (Escape and Plasma Acceleration and Dynamics Explorers), una misión liderada por la Universidad de California en Berkeley y auspiciada por la NASA.
¿Qué es Escapade y por qué es importante?
Los dos satélites Escapade están destinados a orbitar Marte, pero antes pasarán alrededor de un año "esperando" en el espacio profundo, a aproximadamente 1,5 millones de kilómetros de la Tierra. Cuando se alineen correctamente Marte y la Tierra, en el otoño boreal de 2025, los satélites recibirán un empujón gravitacional de la Tierra rumbo a su destino final, donde se espera que lleguen en 2027.
Rob Lillis, científico principal de la misión e investigador de UC Berkeley, explicó: “Realmente queremos comprender mejor la interacción del viento solar con Marte… Escapade proporcionará una visión estereoscópica sin precedentes porque tendremos dos naves trabajando al mismo tiempo”.
Objetivos científicos: analizar la atmósfera marciana
Una vez en órbita marciana, los Escapade mapearán la atmósfera superior del planeta y sus campos magnéticos dispersos. El objetivo es comprender cómo el viento solar —la corriente constante de partículas cargadas provenientes del Sol— afecta a Marte, y buscar respuestas a una de las preguntas más profundas de la ciencia planetaria: ¿cómo Marte pasó de ser un planeta húmedo y cálido a uno seco y polvoriento?
También se espera que los datos recopilados ayuden a diseñar mejores escudos y estrategias de protección para proteger a futuros astronautas de la radiación marciana, uno de los mayores obstáculos para una misión tripulada al planeta rojo.
Un proyecto de bajo costo pero gran impacto
Curiosamente, Escapade es considerada una misión de costo relativamente bajo para los estándares espaciales, con un presupuesto inferior a los $80 millones de dólares. Sin embargo, el conocimiento que podría brindar podría influir de forma considerable en futuras misiones a Marte.
La NASA eligió confiar en una de las primeras misiones del New Glenn para lanzar estos satélites no sólo por presupuesto, sino también como una señal de confianza en el futuro de Blue Origin. Vale la pena mencionar que el lanzamiento originalmente estaba programado para el otoño de 2023, pero debido a retrasos en el desarrollo del cohete, fue pospuesto.
New Glenn: el desafío espacial de Jeff Bezos
Nombrado en honor de John Glenn, el primer estadounidense en orbitar la Tierra, el New Glenn es cinco veces más grande que su predecesor, el cohete suborbital New Shepard (famoso por llevar a turistas al borde del espacio). Su diseño lo posiciona como un fuerte competidor frente al poderoso Starship de SpaceX de Elon Musk.
Blue Origin tiene planes ambiciosos para el New Glenn, incluyendo el lanzamiento futuro del módulo de alunizaje Blue Moon que participará en el programa Artemis de la NASA. Aunque SpaceX ganó los contratos para los dos primeros alunizajes tripulados, Blue Origin consiguió uno para la tercera misión, lo que refuerza su papel creciente dentro de la industria espacial.
Competencia y colaboración en la nueva carrera lunar y marciana
La rivalidad entre Blue Origin y SpaceX se ha intensificado con el paso de los años. Ambas empresas forman parte crucial del esfuerzo de la NASA por regresar a la Luna en el marco del programa Artemis, y por preparar la eventual llegada del ser humano a Marte. De hecho, recientemente la NASA reabrió el contrato para el primer aterrizaje lunar tripulado debido a preocupaciones sobre los tiempos del Starship de SpaceX, lo que abre la puerta a nuevas propuestas de Jeff Bezos y compañía.
Actualmente, la agencia espacial se prepara para enviar astronautas a orbitar la Luna a principios de 2025, utilizando su propio cohete, el Space Launch System (SLS). El paso siguiente sería el alunizaje, que, si todo sigue según lo planeado, ocurriría antes de que finalice esta década.
¿Una era post-Apolo?
Durante el programa Apolo (1969–1972), doce astronautas caminaron sobre la superficie lunar. Durante más de 50 años, ninguna otra nación ni programa repitió tal hazaña. Hoy, debido tanto al auge de la tecnología como a la inversión privada en el espacio, nos encontramos al borde de una nueva era: una era donde la exploración no es solo gubernamental, sino también empresarial.
En esta nueva etapa, empresas como Blue Origin, SpaceX e incluso participantes internacionales como la Agencia Espacial Europea (ESA) y la CNSA de China, compiten —y en ocasiones colaboran— por conquistar el espacio. El futuro de Marte parece cada vez más cercano y tangible.
Un inicio prometedor a pesar de desafíos
El primer vuelo del New Glenn, en enero de este año, acabó en éxito parcial: logró llevar un satélite prototipo a la órbita, pero falló al intentar recuperar el propulsor en el mar —un paso crucial para reutilización y reducción de costos. En el vuelo actual, Blue Origin esperaba mejorar ese resultado, intentando nuevamente recuperar el propulsor. Aunque no se han dado aún detalles sobre si fue rescatado, lograrlo sería un paso crucial para igualar la capacidad de recuperación de SpaceX.
Recordemos que la reutilización de cohetes ha reducido significativamente el costo de los lanzamientos, y es uno de los pilares del modelo de negocio de las compañías privadas en el nuevo ecosistema aeroespacial.
Mars: destino inevitable
Marte ha sido durante décadas el destino preferido del imaginario colectivo cuando se piensa en colonización espacial. Gracias a misiones como Curiosity, Perseverance y ahora los orbitadores Escapade, nuestra comprensión del planeta mejora cada año. A medida que las agencias espaciales internacionales y los actores privados colaboran y compiten, se hace evidente que el futuro de la humanidad estará más allá de la Tierra.
Como dijo Jeff Bezos en una entrevista posterior al lanzamiento del New Glenn en 2024: “Debemos construir un camino al espacio para que nuestros hijos no se enfrenten a una Tierra de recursos escasos. Este es solo el primer paso.”
Con Escapade al frente, la humanidad avanza hacia una nueva meta: no solo explorar Marte, sino entenderlo, y en última instancia, habitarlo.
