El camino a la Copa Mundial 2026: emoción, recuerdo y gloria en las clasificaciones europeas y africanas

Francia honra a las víctimas de los atentados de París, Haaland lleva a Noruega a la gloria y Osimhen mantiene vivo el sueño de Nigeria

El fútbol no es solo deporte. Es memoria histórica, símbolo de unidad, pasión nacional e impulso de esperanza para millones. En la jornada clasificatoria del jueves 13 de noviembre de 2025, tres momentos definieron cómo el fútbol, en medio de tragedias pasadas y luchas presentes, sigue siendo un lenguaje universal de resistencia y gloria. Francia homenajeó a las víctimas de los atentados de París; Noruega, liderada por Erling Haaland, dio un paso firme hacia su primera Copa del Mundo desde 1998; y Nigeria, con la potencia ofensiva de Victor Osimhen, sobrevivió al drama africano en Rabat para acercarse a la cita internacional más grande del deporte.

París, una noche de fútbol e historia

Diez años después de los mortales ataques terroristas que marcaron para siempre la noche del 13 de noviembre de 2015, Francia volvió a enfrentarse en casa, esta vez ante Ucrania, en un encuentro que transcendió lo deportivo. Los atentados, que comenzaron en las afueras del Stade de France durante un partido amistoso contra Alemania, terminaron con la vida de 132 personas y dejaron más de 400 heridos. El recuerdo está latente en la sociedad francesa, y el fútbol quiso rendirle tributo con dignidad y silencio.

En el Parc des Princes, la selección francesa, junto a la ucraniana, realizó un emotivo minuto de silencio acompañado por el mensaje "Football for Peace". Las notas del himno nacional francés –"La Marseillaise"– fueron entonadas por miles de voces, muchas a capela, antes de que los jugadores se tomaran del brazo alrededor del círculo central en señal de unidad.

Entre los invitados estuvieron Salim Toorabally, el guardia de seguridad cuya rápida acción impidió una tragedia mayor al evitar el ingreso de un atacante suicida al estadio en 2015, y el expresidente François Hollande, quien lideraba Francia en aquel momento oscuro.

El anuncio del estadio recordó también la tragedia actual que vive Ucrania, pidiendo solidaridad con su pueblo ante la invasión rusa, una muestra más de cómo el deporte se transforma en altavoz para el sufrimiento humano y los llamados a la paz.

Victor Osimhen y la garra nigeriana

Mientras tanto, en Rabat, Nigeria libraba su propia batalla por permanecer en la lucha por un cupo a la Copa Mundial 2026. Enfrentando a Gabón por la semifinal del repechaje africano, los Super Eagles necesitaron 120 minutos y la furia goleadora de Victor Osimhen para sellar un 4-1 total, pasando a la final del repechaje continental.

El encuentro fue tenso desde el inicio. Nigeria se adelantó cerca del final del tiempo reglamentario con un gol de Akor Adams, pero Mario Lemina igualó en el minuto 90 con un disparo desviado, mandando el partido a la prórroga.

En el tiempo suplementario, Chidera Ejuke volvió a poner en ventaja a Nigeria, y fue entonces cuando Osimhen, máximo artillero del Napoli y una de las grandes estrellas del continente, emergió con dos goles en ambas mitades del alargue, confirmando su calidad y compromiso con su selección.

Osimhen ha marcado 9 goles en 7 partidos clasificatorios, demostrando ser un delantero de talla mundial y dejando en claro por qué es pretendido por los grandes de Europa. Nigeria jugará la final del repechaje africano y, de ganarla, accederá al repechaje intercontinental en marzo, con la esperanza de regresar al Mundial tras su ausencia en Catar 2022.

Entre los clasificados africanos directos destacan potencias como Marruecos, Senegal, Ghana, Costa de Marfil y Túnez. Nigeria quiere unirse a ese club élite y volver a la escena mundial donde ya dejó huella en ediciones pasadas, como en 1994 y 1998.

Erling Haaland pone a Noruega a las puertas del Mundial

En Oslo, el arte del gol tuvo nombre y apellido: Erling Braut Haaland. El delantero del Manchester City anotó dos tantos en menos de seis minutos durante la segunda mitad para sellar el 4-1 definitivo de Noruega sobre Estonia. Tras más de dos décadas de ausencia, Noruega se perfila como firme candidata a obtener su boleto directo a la Copa del Mundo 2026.

La última participación noruega en un Mundial fue en 1998, cuando llegaron a octavos de final tras vencer a Brasil en la fase de grupos. Desde entonces, múltiples eliminaciones y generaciones sin brillo empañaron su reputación. Pero con Haaland —quien ha marcado 14 de los 33 goles de Noruega en esta clasificatoria europea— el país escandinavo hoy sueña nuevamente con grandeza.

Su compañero Alexander Sørloth también contribuyó abriendo el marcador, mientras que el equipo mostró una gran cohesión ofensiva y solidez defensiva que hace pensar en un papel competitivo en Norteamérica.

El resultado fue particularmente significativo por la presión impuesta por Italia, su perseguidor directo en el Grupo I. Italia, con seis puntos menos y una peor diferencia de gol, debía ganar a Moldavia para mantener sus esperanzas vivas. De no hacerlo, la campeona mundial en cuatro ocasiones se vería condenada al repechaje, zona donde ha caído en los dos mundiales anteriores.

El rostro cambiante de la clasificación europea

Las eliminatorias europeas están llegando a su clímax. Inglaterra ya ha sellado su boleto como la primera nación clasificada del continente gracias a su rendimiento impecable en el Grupo K.

Otros equipos en la lucha incluyen a Portugal, que enfrentó a Irlanda en el Grupo F con una victoria como clave de su pasaje directo. En el mismo grupo, Hungría venció por la mínima a Armenia, mientras que Islandia ganó fuera de casa 2-0 a Azerbaiyán.

En el Grupo D, donde se enfrentaron Francia y Ucrania con alta carga emocional, el resultado fue vital no solo en lo deportivo, sino como afirmación simbólica de cómo el fútbol puede ser resiliencia ante el recuerdo del horror. Francia, con la calidad de sus talentos como Kylian Mbappé y Antoine Griezmann, busca asegurar su clasificación antes de la jornada final.

Más que goles: el peso sociopolítico del fútbol

La jornada del 13 de noviembre de 2025 fue más que una recopilación de marcadores. Fue una fotografía del peso que el fútbol tiene en el imaginario colectivo contemporáneo. En París, se resistió al olvido y se defendió la memoria. En Rabat, se sobrevivió al corazón en la boca de un partido de eliminatoria africana. En Oslo, se floreció la ilusión de generaciones enteras.

Desde las emociones del silencio en el Parc des Princes hasta los gritos de gol de Haaland y Osimhen, el deporte demuestra, una vez más, que su impacto va mucho más allá del pitazo final.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press