Reprogramar el sistema inmune: ¿una cura a la vista para las enfermedades autoinmunes?

De la terapia CAR-T al uso de ARNm: así está cambiando radicalmente la medicina para lupus, esclerosis múltiple y otras enfermedades invisibles.

Un nuevo campo de batalla dentro del cuerpo

Las enfermedades autoinmunes han sido, durante años, una de las pesadillas más frustrantes de la medicina moderna: difíciles de diagnosticar, costosas de tratar y, a menudo, impredecibles en su evolución. Entre ellas se encuentran condiciones como el lupus, la artritis reumatoide o la esclerosis múltiple, enfermedades en las que el sistema inmune comete el error fatal de atacar al propio cuerpo. Sin embargo, una revolución silenciosa y esperanzadora está en marcha. Ya no se trata solo de amortiguar síntomas o suprimir el sistema inmunológico, sino de reprogramarlo.

¿Qué es exactamente la reprogramación inmune?

Hasta ahora, los tratamientos para muchas enfermedades autoinmunes consistían en 'ponerle freno' al sistema inmune mediante medicamentos inmunosupresores. Pero estos tratamientos tienen efectos secundarios severos: desde el riesgo de infecciones hasta daños en órganos vitales. Además, muchas veces no funcionan para todos los pacientes. Según la National Institutes of Health (NIH), más de 24 millones de personas en EE. UU. padecen al menos una enfermedad autoinmune, y la mayoría de las veces son mujeres.

La nueva generación de terapias tiene un objetivo distinto: arreglar el sistema inmune desde adentro. No suprimirlo, sino reeducarlo. Y aquí es donde entran innovaciones como la terapia CAR-T, los reguladores T y el uso de ARNm.

Del cáncer a la autoinmunidad: el salto de la terapia CAR-T

Originalmente pensada para tratar leucemias difíciles mediante la eliminación de células B defectuosas, la terapia CAR-T (receptores de antígenos quiméricos T) ha demostrado efectos "sorprendentes" en pacientes con enfermedades como lupus y esclerodermia.

Tal es el caso de Mileydy Gonzalez, una paciente de 35 años que sufría de lupus desde hacía más de una década. Después de entrar en una fase crítica en la que sus pulmones y riñones estaban amenazados, se sometió a un tratamiento experimental con CAR-T adaptado en el hospital NYU Langone Health. "Pude volver a correr y a jugar con mi hijo", cuenta emocionada; ahora no necesita pastillas ni sufre dolor diario.

El Dr. Georg Schett, de la Universidad de Erlangen-Nuremberg (Alemania), fue pionero en aplicar CAR-T para una paciente terminal de lupus en 2021. Desde entonces, su equipo ha tratado a decenas de pacientes con diversas patologías autoinmunes, y los resultados han sido consistentemente positivos, con remisiones completas en muchos casos.

¿Cómo funciona esta “cura viviente”?

En términos sencillos, el proceso comienza extrayendo células T del paciente, que se modifican genéticamente en laboratorio para que ataquen específicamente a las células B peligrosas. Luego se reinyectan millones de estas “drogas vivientes” al cuerpo, después de una ligera quimioterapia previa para dejar espacio al nuevo ejército celular.

Mientras los tratamientos clásicos pueden dejar escondidas algunas células B que más tarde reactivan la enfermedad, la CAR-T realiza un barrido completo, reiniciando el sistema inmune y permitiendo la generación de nuevas células B ―esta vez sanas―. El resultado es una especie de “reseteo biológico”.

El problema: el costo. Solo en cáncer, una terapia CAR-T puede alcanzar los 500,000 dólares por paciente. Pero se están desarrollando versiones "listas para usar", usando células de donantes sanos, lo que podría reducir los costos drásticamente.

El poder (y el futuro) de los T reguladores

No todo es ataque. Hay también células llamadas T reguladoras que funcionan como "pacificadores" del sistema inmune. Estas células fueron protagonistas del Premio Nobel de Medicina de 2023, por su capacidad para reducir la inflamación y frenar los autoataques.

Biotecnológicas como Sonoma Biotherapeutics o GentiBio están diseñando estos T reguladores a partir de células del propio paciente, redirigiéndolos a los tejidos afectados. El objetivo: domar la respuesta autoinmune rebelde sin afectar al resto del sistema inmunológico.

Un amor inesperado con el ARNm

Como ocurrió con las vacunas de COVID-19, el ARN mensajero (ARNm) vuelve a ser una herramienta estrella. En el laboratorio del Dr. Jordan Green en Johns Hopkins, se están desarrollando nanopartículas biodegradables que contienen instrucciones genéticas para modificar directamente ciertas células inmunes.

La idea es enviar esas "órdenes moleculares" a las células adecuadas para que dejen de atacar al cuerpo y comiencen a promover la tolerancia. Aunque todavía están en fase preclínica, los experimentos en ratones muestran mapas biológicos donde los puntos rojos (células enfermas) disminuyen notablemente mientras aumentan los amarillos (células T reguladoras).

Con esta tecnología, se podría intervenir sin necesidad de modificar células fuera del cuerpo, abriendo la puerta a tratamientos más rápidos, menos costosos y fáciles de administrar.

Medicamentos inteligentes: el futuro inmediato

En paralelo, científicos como el Dr. Maximilian Konig en Johns Hopkins están perfeccionando fármacos que usan enganchadores celulares. Estos anticuerpos artificiales actúan como "casamenteros" y logran que las células T existentes del paciente reconozcan y destruyan únicamente a las células B problemáticas.

Un ejemplo prometedor de este enfoque es el medicamento teclistamab, que ha sido probado en casos de enfermedad de Sjögren, miositis y esclerosis sistémica. De 10 pacientes tratados, 9 mejoraron notablemente y 6 entraron en remisión completa —sin más medicamentos—, según el equipo del Dr. Ricardo Grieshaber-Bouyer.

¿Podemos predecir (y prevenir) estas enfermedades?

Algunos investigadores van aún más allá. ¿Y si pudiéramos detectar una enfermedad autoinmune antes de que empiece? Kevin Deane, del campus Anschutz de la Universidad de Colorado, estudia cómo ciertas señales inmunológicas permiten predecir años antes enfermedades como la artritis reumatoide.

En el caso de la diabetes tipo 1, ya existe un fármaco aprobado —teplizumab— que logra retrasar la aparición de síntomas si se administra a tiempo a pacientes detectados mediante marcadores en sangre.

Se estima que un 30% de las personas con ciertos autoanticuerpos desarrollarán artritis reumatoide. Si las investigaciones logran identificar exactamente los cambios inmunes previos al brote clínico, podríamos entrar muy pronto en la era de la prevención personalizada.

Una revolución que apenas comienza

Las terapias celulares, el uso de ARNm, la edición genética y los diagnósticos preventivos están convergiendo en una nueva era para el tratamiento de enfermedades autoinmunes. Aunque muchos de estos tratamientos aún están en fase experimental, sus resultados tempranos son tan esperanzadores que los expertos ya comienzan a murmurar lo impensable: la posible curación.

Allie Rubin, una paciente de Florida que convivió 30 años con lupus y hasta lo combinó con un linfoma, también recibió CAR-T. Ahora lleva casi dos años sin síntomas ni medicamentos. "Un día desperté y pensé: no me siento enferma", recuerda.

Para el Dr. Maximilian Konig, el horizonte está más claro que nunca: "Creo que los próximos 10 años cambiarán nuestra especialidad para siempre".

Este artículo fue redactado con información de Associated Press