La fiebre del 6-7: cómo una frase sin sentido se apoderó del baloncesto universitario femenino

De un video viral a una tradición espontánea en las gradas: el fenómeno cultural que nadie entiende, pero todos celebran

Hay celebraciones que nacen en las canchas, otras vienen desde la grada, y algunas, como es el caso de “6-7”, llegan desde un rincón inesperado del universo digital y terminan contagiando a equipos completos, entrenadores y multitudes de aficionados.

Lo que comenzó como un misterioso clip de TikTok con un niño gritando “six-seven” y otro moviendo las manos como si estuviera haciendo malabares, se ha convertido en la expresión insignia de la temporada en el baloncesto universitario femenino de EE.UU.. A tal punto ha llegado el fenómeno que Dictionary.com acaba de nombrar “6-7” la frase del año, aunque ni siquiera sea una palabra.

“6-7” en Norman, Oklahoma

El pasado viernes, en Norman, Oklahoma, cientos de niños asistentes a un partido entre el equipo femenino de baloncesto de la Universidad de Oklahoma y North Alabama estallaron en gritos y gestos sincronizados cuando el equipo local alcanzó los 67 puntos. Fue un momento casi coreografiado, tan espontáneo como esperado por quienes ya conocían el meme. La entrenadora Jennie Baranczyk, al principio confundida, terminó sumándose a la celebración con una sonrisa resignada: “Hay que darle al público lo que quiere”, dijo en tono jocoso.

El momento fue coronado por la actuación estelar de Raegan Beers, quien aportó 20 puntos y 11 rebotes al triunfo 89-61 de las Sooners. Beers destacó la alegría de compartir esa “locura” con los niños presentes: “Eso es lo bonito de este juego, disfrutar el momento con quienes lo aman de verdad”.

¿Qué significa “6-7”? Spoiler: nadie lo sabe

Lo fascinante de esta frase es precisamente la ausencia de un significado concreto. Según Dictionary.com, su sentido es ambiguo y podría asociarse a algo “más o menos” o simplemente representar un momento de indecisión cómica. Merriam-Webster da una respuesta más directa: “una expresión sin sentido usada especialmente por adolescentes y preadolescentes”.

El origen rastreado lleva hasta la canción “Doot Doot (6-7)” del rapero Skrilla, lanzada a comienzos de 2024. Pero la verdadera explosión cultural vino cuando un niño, ahora conocido como “The 6-7 Kid”, fue grabado gritando la frase mientras otro a su lado hacía los movimientos virales con las manos. El video cruzó plataformas y se esparció por TikTok, Instagram Reels y YouTube Shorts, sumando millones de reproducciones.

El “6-7” toma las canchas

No tardó en llegar a los deportes. La tendencia encontró un hogar perfecto en el baloncesto, donde el número 67 es común en el marcador. Los equipos lo adoptaron como una nueva forma de celebrar los 67 puntos, como si se tratara de romper una barrera mágica. No es raro que los entrenadores hagan una pausa para dejar que ciertos jugadores intenten tiros de libre o triples solo para alcanzar ese número.

El fenómeno ha ido más allá de Oklahoma. En juegos como el de Prairie View vs. Oklahoma State y en otros equipos como Air Force y South Dakota, el “6-7” se ha convertido en un momento deseado de comunión entre deportistas y aficionados. La banca salta, las gradas vibran y el equipo rival, al menos por un segundo, se rinde ante el entusiasmo colectivo.

Lo que antes era una frase absurda ahora es una mini-tradición espontánea, como hacer la ola en un estadio pero más digital y reciente.

La nueva cultura del “juego y meme”

Los deportes han coqueteado con la cultura digital por años, pero rara vez una tendencia tan críptica ha tenido este tipo de impacto transversal. “6-7” no importa si se trata de la puntuación real, la estatura del jugador (como LaMelo Ball, que mide 1.98m o 6-7 pies), o simplemente una invitación a celebrar lo absurdo.

TikTok está cambiando cómo se vive el deporte”, admite Taylor Denton, analista deportiva y profesora adjunta de cultura digital en la Universidad de Denver. “Los atletas ahora no solo juegan para ganar, también para crear momentos compartibles. Y si esos momentos inspiran alegría, memes o virales, mejor aún”.

Una victoria del baloncesto femenino

El movimiento “6-7” también ha llegado en un gran momento para el baloncesto femenino, que continúa ganando terreno en popularidad. Según ESPN, la temporada 2023-24 rompió récords de audiencia televisiva y asistencia en partidos universitarios. Iniciativas como las de Oklahoma aportan a esa ola de entusiasmo dejando claro que el deporte femenino puede ser igual de divertido, competitivo y viral que el masculino.

La integración cultural también es un factor clave en el crecimiento de estas ligas. El simple hecho de que los niños reconozcan una canción de TikTok y la puedan vincular a un evento deportivo les hace sentir parte de algo grande. “6-7 crea esa conexión mágica entre evento deportivo y cultura pop que antes era más común en la NBA o la NFL”, agrega Denton.

¿Durará este viralismo deportivo?

Como todo fenómeno nacido en internet, “6-7” tiene fecha de expiración. Pero a diferencia de los típicos bailes coreografiados o desafíos de hielo, este combina ambiente, puntos de marcador, entusiasmo estudiantil y participación directa desde la cancha. Puede que dentro de un año nadie lo recuerde, pero por ahora ha generado algunas de las celebraciones más singulares del deporte universitario estadounidense.

Y mientras tanto, entrenadores como Baranczyk se han dado cuenta de que no todo está en los libros de tácticas. A veces, el alma de un partido está en hacer felices a 10.000 niños que esperan que alguien llegue a los 67 puntos para poder gritar como si fuera un gol en la final del mundial.

No entiendo lo que significa, pero sé que produce felicidad. Y eso es suficiente para mí”, dijo entre risas la entrenadora de Oklahoma al cierre del partido.

Sea lo que sea, mientras dure, todos están detrás de una cosa: “¡que suene el 6-7!

Este artículo fue redactado con información de Associated Press