Devuélvannos lo que es nuestro: el gesto histórico del Vaticano hacia los pueblos indígenas de Canadá
El retorno de artefactos indígenas desde los museos vaticanos reabre el debate sobre la colonización, el saqueo cultural y la reconciliación con los pueblos originarios
Una deuda histórica saldada… parcialmente
El 28 de octubre de 2025, el Vaticano protagonizó un gesto simbólico que ha resonado a nivel internacional: la devolución de 62 artefactos culturales a las comunidades indígenas de Canadá. Estos objetos, que formaban parte de la colección etnográfica Anima Mundi del Vaticano, regresan al continente americano después de casi un siglo de haber sido enviados a Roma en el marco de una exposición durante el Jubileo de 1925.
La colección incluye elementos de gran carga cultural y espiritual, como un kayak inuit, cinturones wampum, máscaras ceremoniales y garrotes de guerra. En su mayoría, estos objetos llegaron al Vaticano a través de misioneros católicos que operaban bajo el mandato colonial, en momentos donde la Iglesia colaboraba estrechamente con el Estado canadiense en una política explícita de asimilación cultural forzada.
Un regalo o un despojo: la polémica del origen
Oficialmente, el Vaticano sostiene que estos objetos fueron "donados" al Papa Pío XI para la exposición de 1925, celebrada en los Jardines Vaticanos como parte del Jubileo Santo. Sin embargo, numerosos historiadores, investigadores indígenas y críticos del colonialismo cuestionan la legitimidad de ese relato.
En palabras de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación de Canadá, la erradicación sistemática de las tradiciones indígenas —incluyendo ceremonias, prácticas religiosas y lenguas— constituye un genocidio cultural. Durante décadas, objetos esenciales como los utilizados en los rituales del potlatch —una ceremonia clave entre las Primeras Naciones— fueron prohibidos por leyes como la Potlatch Ban de 1885 y confiscados bajo justificaciones legales y religiosas.
Muchos de estos artefactos acabaron desaparecidos o en vitrinas de museos en Europa, Estados Unidos y Canadá. Su "adquisición" coincidía con el apogeo de las escuelas residenciales, instituciones en las que niños indígenas eran separados de sus familias para ser "reeducados" por comunidades religiosas, muchas de ellas católicas.
El Papa Francisco y su proceso de reconciliación
Este desarrollo es parte de un proceso más amplio iniciado por el Papa Francisco, quien ha reconocido públicamente los abusos cometidos por la Iglesia en su rol de colaboradora del colonialismo. En 2022, durante un encuentro con líderes indígenas canadienses en Roma, el pontífice ofreció una disculpa formal por el papel de la Iglesia en la gestión de las escuelas residenciales.
“En los casos en que sea posible devolver objetos, cuando sea necesario hacer un gesto, es mejor hacerlo”,
— Papa Francisco
Estas palabras marcaban claramente un giro en la política del Vaticano respecto a sus colecciones etnográficas. Hasta entonces, la postura institucional era que estos bienes eran propiedad legítima de los museos por haber sido obsequiados libremente. Hoy, se reconoce que la relación entre misioneros y comunidades indígenas estaba marcada por un profundo desequilibrio de poder.
¿Dónde irán ahora los objetos devueltos?
Según el acuerdo entre el Vaticano y la Conferencia Canadiense de Obispos Católicos, los objetos serán trasladados inicialmente al Museo Canadiense de Historia, en Gatineau, Quebec. Allí, expertos y representantes indígenas colaborarán para identificar el origen específico de los objetos y decidir su destino.
La intención es que las comunidades indígenas sean las guardianas legítimas de estos bienes a partir de ahora, e incluso se contempla su repatriación completa a quienes puedan demostrar filiación cultural directa con los objetos.
¿Y la doctrina del descubrimiento?
En 2023, el Vaticano dio otro paso importante en su relación con los pueblos originarios del continente americano: repudió formalmente la Doctrina del Descubrimiento. Esta doctrina, basada en bulas papales del siglo XV, otorgaba respaldo teológico a la conquista y apropiación de tierras indígena bajo la lógica de evangelizar y expandir el cristianismo.
Algunas de las bulas en cuestión, como la Inter Caetera de 1493, concedían autoridad a los monarcas europeos para ocupar territorios no cristianos en América, Asia y África. Aunque estas doctrinas fueron abandonadas en la práctica desde el siglo XIX, siguieron influyendo en sistemas jurídicos que justificaban la tenencia de tierras indígenas por parte de Estados coloniales.
La declaración de 2023 marca una admisión tácita de la complicidad de la Iglesia en los crímenes coloniales. Sin embargo, varias naciones indígenas exigen que el Vaticano rescinda formalmente esas bulas, más allá del simple rechazo teórico.
Reacciones desde las comunidades indígenas
Los portavoces indígenas han valorado el gesto como un paso en la dirección correcta, aunque algunos lo consideran insuficiente. La líder indígena canadiense Cindy Blackstock declaró en una entrevista con CBC:
“Reconocemos el gesto, pero queremos acciones concretas. La devolución debe darse sin condiciones, junto con justicia reparativa.”
Mientras tanto, comunidades en Nunavut, Yukon y Columbia Británica esperan que la evaluación en el museo canadiense permita recuperar piezas vinculadas con sus tradiciones y ancestros. Algunas organizaciones, como la Assembly of First Nations, han comenzado iniciativas para formar curadores indígenas y especialistas en conservación de bienes culturales, anticipando un mayor volumen de repatriaciones en los años venideros.
¿Y otros museos del mundo?
El caso del Vaticano se suma a una ola global de restituciones. Instituciones como el British Museum y el Musée du Quai Branly en Francia enfrentan presiones crecientes para devolver archivos, artefactos y reliquias provenientes de excolonias.
En 2020, Alemania anunció la devolución de parte de los bronces de Benín a Nigeria, saqueados durante una incursión colonial británica en 1897. Ese mismo año, Francia repatrió al menos 26 piezas culturales a Benín y Senegal. Se calcula que al menos 90% del patrimonio africano se encuentra fuera del continente, una cifra que refleja la magnitud del despojo.
¿Y América Latina?
El debate también está activo en países de América Latina. En México, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha solicitado formalmente la repatriación de códices prehispánicos y esculturas mesoamericanas que hoy se encuentran en varios museos europeos. En Perú, lo mismo ha ocurrido con objetos incas que están en poder de universidades estadounidenses o coleccionistas privados.
La devolución de arte indígena no se trata solo de posesiones materiales: es parte de un derecho de reconexión cultural, espiritual e identitaria con el pasado, el territorio y las tradiciones de los pueblos originarios.
¿Un precedente para el futuro?
El retorno de estos 62 objetos desde el Vaticano no resuelve el problema, pero sienta un precedente valioso. Como señaló el comunicado conjunto de la Iglesia Católica canadiense y el Vaticano:
“Este es un acto de comunión eclesial, con el cual el Sucesor de Pedro confía a la Iglesia en Canadá estos objetos que testimonian el encuentro entre la fe y las culturas de los pueblos indígenas.”
El énfasis está colocado ahora en el respeto al patrimonio indígena, la consulta con expertos originarios y la construcción de un modelo de gestión basado en la autonomía cultural. Este evento no deberá verse como un simple acto de buena voluntad, sino como parte de una serie de obligaciones históricas, políticas y morales que aún están pendientes.
Quizá este camino de reconciliación avanzada logre inspirar a otras instituciones eclesiásticas y culturales en América Latina, África y Asia a que asuman su propio legado colonial y permitan el retorno de lo que fue arrancado bajo la sombra del poder y la imposición.
En palabras del líder inuit Natan Obed:
“Recuperar nuestros objetos robados es recuperar parte de nosotros mismos. No se trata de museos, se trata de memoria ancestral.”
