Más Allá de las Hormonas: Cómo Afrontar la Menopausia de Forma Natural y Efectiva
Desde cambios en el estilo de vida hasta tratamientos innovadores, las mujeres tienen múltiples opciones para aliviar los síntomas de la menopausia sin necesidad de recurrir a terapias hormonales
La menopausia no tiene por qué ser una condena silenciosa
Durante años, muchas mujeres han aceptado los síntomas de la menopausia como una parte inevitable y poco tratable del envejecimiento. Sofocos, sudores nocturnos, insomnio, niebla mental… La lista es larga y, en su momento, las opciones de tratamiento eran limitadas—o, al menos, eso parecía.
Pero hoy en día, médicos e investigadores coinciden en una idea clave: hay alternativas. Y no solo para aquellas que pueden optar por la terapia hormonal sustitutiva (THS), sino también para las que presentan condiciones médicas que excluyen su uso.
El dilema hormonal
La terapia hormonal ha sido durante años el tratamiento de referencia para aliviar los síntomas de la menopausia. Sin embargo, no todas las mujeres pueden (ni desean) utilizar estas hormonas. Entre ellas se encuentran quienes padecen:
- Cáncer de mama sensible a estrógenos
- Antecedentes de enfermedad cardiovascular
- Insuficiencia hepática grave
- Historial de trombosis o ictus
Como ilustra el caso de Shilpa Gajarawala, una asistente médica de 58 años y superviviente de cáncer de mama, la ausencia de tratamiento hormonal no es sinónimo de resignación. Gajarawala soportó los síntomas durante dos años sin tratamiento, hasta que finalmente encontró un enfoque que cambió su calidad de vida de forma significativa.
Movimiento vs. menopausia: El poder del ejercicio
Uno de los pilares no farmacológicos más eficaces (aunque a menudo subestimado) es el ejercicio físico. Aunque no elimina directamente los sofocos, sí promueve la pérdida de peso, y esta está relacionada con una menor frecuencia e intensidad de estos episodios.
Médicos, como la Dra. Stephanie Faubion, directora médica de la Menopause Society, recomiendan estrategias integrales que incluyan:
- Ejercicio aeróbico (caminar, correr, nadar)
- Entrenamiento de fuerza, para prevenir pérdida de masa ósea
- Entrenamientos cuerpo-mente, como tai chi o yoga
Además, Gajarawala adoptó una rutina de mínimo 10.000 pasos diarios, lo que combinó con ejercicios de bajo impacto como el tai chi. Una estrategia tan sencilla como efectiva para aumentar su bienestar general.
La revolución en el plato: ¿Qué comemos durante la menopausia?
La nutrición adquiere un papel protagónico en la salud femenina durante esta etapa. Estudios recientes revelan que una dieta basada en plantas rica en frutas, vegetales y soja, con bajo contenido en aceites, puede aliviar significativamente los sofocos.
¿Por qué? Aunque aún no hay un consenso único, se cree que estos alimentos pueden contribuir al balance hormonal y la pérdida de peso —dos factores clave. Además, evitar alcohol y cafeína resulta ser una estrategia útil para algunas mujeres al reducir la probabilidad de desencadenar un sofoco.
Mente sana, menos calor: técnicas de afrontamiento mental
No todos los síntomas son puramente físicos. Durante la menopausia, es habitual experimentar insomnio, irritabilidad, ansiedad y depresión. Por esta razón, las estrategias centradas en la salud mental también son eficaces.
Una de las más prometedoras es la terapia cognitivo-conductual (TCC). La Dra. Faubion explica que no se trata de eliminar el síntoma, sino de brindar herramientas para que estos sean percibidos como menos sufrientes. De hecho, la evidencia clínica respalda esta afirmación, y hoy en día se utiliza con éxito para disminuir el impacto psicológico de los sofocos.
Nuevos fármacos no hormonales: una ventana al futuro
En 2023 y 2024, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) aprobó dos nuevos medicamentos no hormonales específicamente diseñados para el tratamiento de los síntomas vasomotores (sofocos y sudores nocturnos):
- Fezolinetant (nombre comercial: Veozah)
- Elinzanetant (nombre comercial: Lynkuet)
Ambos funcionan a nivel cerebral, impidiendo una sobreactivación del centro termorregulador. La diferencia entre ellos es que Lynkuet actúa sobre dos moléculas, mientras que Veozah actúa sobre una sola.
Ahora bien, como todo tratamiento, no están exentos de efectos secundarios. Por ejemplo:
- Veozah: Riesgo poco común de daño hepático
- Lynkuet: Cansancio, dificultad para mantenerse despiertas
La Dra. JoAnn Manson, de la Escuela de Medicina de Harvard, lo resume perfectamente: “No existe medicación sin riesgo”.
Viejos conocidos: medicamentos reutilizados
Algunos fármacos usados tradicionalmente para otros fines han mostrado eficacia en contextos menopáusicos. Entre ellos:
- Antidepresivos ISRS o IRSN: mejoran el estado de ánimo y reducen sofocos
- Oxybutynin: útil para tratar incontinencia y también reduce sofocos
En el caso de Gajarawala, un antidepresivo de liberación prolongada le permitió mejorar tanto sus síntomas físicos como cognitivos.
Soluciones de acceso libre: la importancia de la automedicación informada
En farmacias es posible encontrar productos que alivian síntomas como la resequedad vaginal, una molestia frecuente en mujeres posmenopáusicas. Los lubricantes y humectantes vaginales son una excelente primera línea de acción.
Y para quienes desean desarrollar habilidades cognitivas para sobrellevar esta etapa, existen opciones complementarias como la hipnosis clínica. Aunque requiere más evidencia científica robusta, estudios preliminares muestran que podría reducir la frecuencia e intensidad de sofocos.
Una conversación necesaria y empoderadora
La Dra. Juliana Kling del Mayo Clinic Alix School of Medicine lo dice claro: “Insisto en que las mujeres tengan esa conversación sobre qué tratamiento puede beneficiarlas”.
En la actualidad, más allá de las hormonas, existen múltiples caminos para transitar esta etapa con dignidad, salud y bienestar. Desde ajustar el estilo de vida hasta acceder a nuevos medicamentos, el panorama es más esperanzador que nunca. Y lo más importante: cada mujer tiene el derecho a elegir lo que mejor funcione para ella.
¿La menopausia es un desafío? Sí. ¿Una condena? Ya no.
