Siria tras el colapso del régimen de Assad: ¿una oportunidad para la reconciliación?

El Día del Diálogo en Damasco marca un punto de inflexión para el país, pero los desafíos sectarios y sociales aún persisten en el camino hacia una Siria inclusiva

Un nuevo capítulo en la historia de Siria

Luego del colapso del régimen de la familia Assad tras 54 años en el poder, Siria se encuentra en un momento crucial de su historia. Por primera vez desde el inicio de la guerra civil en 2011, se celebró en Damasco una edición del denominado Día del Diálogo, una serie de encuentros organizados por la Unión Europea y las autoridades transicionales sirias para reunir a representantes de la sociedad civil, delegaciones internacionales y funcionarios del incipiente nuevo gobierno.

Este evento, que solía realizarse en Bruselas, marca el regreso del diálogo abierto y participativo al territorio sirio, con temas tan sensibles como la reconciliación entre grupos sectarios, la justicia transicional, y el destino de más de 130,000 desaparecidos bajo el régimen anterior, cobrando centralidad en la agenda nacional.

Una reunión sin precedentes

El ministro de Asuntos Exteriores, Asaad al-Shibani, subrayó durante la apertura del evento que "la reunión que solía celebrarse sobre Siria ahora se celebra en Siria". Esta afirmación, cargada de simbolismo político, transmite un mensaje: Siria está empezando a asumir el control de su propia narrativa, algo que parecía imposible hasta hace muy poco tiempo.

Michael Ohnmacht, jefe de la delegación de la UE en Siria, destacó que más de 500 participantes de distintos credos y etnias formaron parte de la jornada, lo cual calificó como "un paso muy positivo hacia el futuro de un Estado inclusivo". Esta inclusividad contrasta radicalmente con la hegemonía política y étnica que caracterizó décadas de dominio alauita bajo la familia Assad.

Sombras de un conflicto aún latente

A pesar del optimismo que rodea estos encuentros, los recientes episodios de violencia en regiones como Sweida y la costa siria muestran que las tensiones sectarias siguen muy vivas. En marzo de este año, enfrentamientos entre milicias progubernamentales y comunidades drusas y alauitas dejaron cientos de muertos, un recordatorio cruel de la fragilidad del país.

Hind Kabawat, ministra de Asuntos Sociales, dijo que este diálogo es el inicio del cambio, pero advirtió que “reconstruir Siria solo será posible con una alianza basada en el respeto entre el Estado y la sociedad civil”.

Justicia transicional: una deuda pendiente

Uno de los temas que generó mayor resonancia fue la justicia transicional. En una de las sesiones, varios asistentes exigieron respuestas sobre el paradero de miles de desaparecidos, un problema crónico que se arrastra por más de una década. De acuerdo con Human Rights Watch, más de 130,000 personas permanecen desaparecidas, muchas de ellas detenidas arbitrariamente por servicios de seguridad del Estado desde 2011.

Un activista kurdo compartió sus testimonios de discriminación étnica sistemática durante décadas, mientras una mujer de una comunidad minoritaria contó los abusos sexuales sufridos por mujeres detenidas en centros clandestinos de detención. Estos relatos desgarradores reflejan la complejidad del proceso de curación nacional y apuntan a la urgencia de abrir canales judiciales que reconozcan y reparen a las víctimas.

Mazen Darwish: una voz reconocible en el nuevo horizonte sirio

El abogado y defensor de derechos humanos Mazen Darwish, una figura emblemática de la resistencia civil, participó en el encuentro tras regresar de un largo exilio. En su intervención, fue directo: "Nadie lamenta la caída del régimen Assad, pero eso no significa que el futuro de Siria será radiante". Su llamado a “aprovechar la oportunidad” logró resonar entre muchos asistentes.

Darwish, encarcelado ampliamente entre 2012 y 2015, es también uno de los fundadores del Centro Sirio para los Medios y la Libertad de Expresión, y una de las voces más reconocidas a favor de un nuevo contrato social en Siria, basado en el pluralismo y la legalidad.

Siria y la Unión Europea: ¿una nueva relación?

La presencia de funcionarios de la Unión Europea en Damasco, algo impensable hace apenas dos años, habla de un cambio importante en las dinámicas internacionales. Desde Bruselas, el organismo había organizado conferencias sobre Siria desde 2017, pero el traslado físico de estas discusiones al país puede marcar el inicio de una nueva etapa de cooperación directa, aunque aún cautelosa.

El propio Ohnmacht señaló que el futuro de Siria debe ser inclusivo y participativo: “Solo con instituciones legítimas, un aparato judicial independiente y el respeto a los derechos humanos, se podrá consolidar una paz duradera”, afirmó.

La reconciliación: un proceso más allá de lo político

Reconstruir una nación después de una guerra civil que ha dejado más de medio millón de muertos no es solo cuestión de infraestructura. Es una reconstrucción cultural, psicológica y social. Las divisiones sectarias, las heridas de la guerra, las desapariciones y la diáspora hacen que la tarea de unir al país nuevamente sea monumental.

Siguiendo modelos como los procesos en Sudáfrica o en Colombia, algunos expertos han recomendado crear una Comisión de la Verdad para Siria, donde los crímenes de guerra de todas las partes sean documentados y juzgados de forma justa. Esto requeriría apoyo internacional y una débil —pero creciente— voluntad política local.

Un atisbo de esperanza en medio de la devastación

Muchos sirios aún viven en el exilio. Se estima que cerca de 6.8 millones de personas están refugiadas fuera del país, y otros 6.9 millones son desplazados internos, según cifras de ACNUR en 2024. Para ellos, este Día del Diálogo no es solo un evento protocolario, sino una señal de posible retorno, tanto físico como simbólico.

“Siria no puede ser reconstruida sin sus hijos e hijas, sin todas sus voces, incluso las que fueron silenciadas por años”, dijo una activista durante la sesión sobre reconstrucción social. Las lágrimas en los ojos de muchos asistentes confirmaban el poder emocional del momento.

Los retos a futuro: seguridad, reforma y memoria

  • Seguridad: Aunque el régimen ha caído, aún hay focos de violencia entre grupos armados. Garantizar un orden estable sigue siendo una prioridad.
  • Reformas institucionales: Desde una nueva constitución hasta un sistema judicial imparcial, Siria necesita una reingeniería institucional profunda.
  • Memoria y justicia: El futuro no podrá construirse plenamente sin justicia para los errores del pasado, algo que exige compromiso y transparencia.

“Hoy hablamos en Siria”: lo simbólico es político

Más allá de las resoluciones y discursos, lo fundamental del evento celebrado en Damasco es su simbolismo. Desde hace más de una década, sirios y sirias han sido relegados a temas de discusión en mesas internacionales donde ellos no tenían lugar. Hoy, en cambio, son sus voces las que dictan el contenido, tono y profundidad del proceso de diálogo.

Es muy pronto para saber si Siria saldrá fortalecida o fracturada de esta nueva etapa. Lo que sí está claro es que, por primera vez en muchos años, los hilos de su destino comienzan a tejerse nuevamente en suelo sirio, con participación ciudadana y observación internacional. Y eso, en sí mismo, ya es un cambio revolucionario.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press