¿Qué está pasando con San Francisco, Cincinnati y Nueva York? Radiografía de tres franquicias entre la esperanza y el caos
El regreso triunfal de Purdy, la crisis que envuelve a los Bengals y los primeros pasos de Kafka como interino en los Giants marcan tendencias que podrían definir el final de temporada NFL
San Francisco 49ers: el motor ofensivo vuelve a encenderse
El regreso de Brock Purdy tras una lesión en el dedo del pie no pudo tener mejor guión: tres pases de touchdown, 200 yardas aéreas y una conexión perfecta con sus armas ofensivas, especialmente con el nombre que hoy parece inevitable: Christian McCaffrey.
McCaffrey continúa demostrando por qué es una de las piezas más valiosas de la NFL. El corredor anotó dos veces por tierra y una vez por aire, estableciendo un nuevo récord histórico: 17 partidos en su carrera con al menos un touchdown por tierra y uno por pase. Nadie ha hecho lo mismo en la historia de la liga.
Los 49ers (7-4) se impusieron 41-22 a unos desdibujados Cardinals que cometieron errores garrafales: 17 castigos, la cifra más alta en la historia de la franquicia y la más alta en la NFL esta temporada.
Una ofensiva que arrasó desde el inicio
El partido comenzó con dinamita: Skyy Moore devolvió la patada inicial 98 yardas, y al instante McCaffrey anotó desde la yarda 1. En solo 16 segundos, San Francisco ya ganaba. Luego, Purdy conectó un pase perfecto de 30 yardas con George Kittle, quien completó un gran partido con dos touchdowns.
La ventaja al descanso era de 25-10, y con un justo control del ritmo, San Francisco nunca asumió riesgos mayores. Sí hubo algunos problemas de lesiones —como la baja del pateador Eddy Piñeiro por un problema en el muslo— pero el panorama actual es alentador.
Arizona, una historia repetida de errores y frustración
Los Cardinals (3-7) hilaban su sexta derrota en siete partidos. El quarterback Jacoby Brissett, sustituto de Kyler Murray, lanzó para 452 yardas con dos anotaciones y dos intercepciones. Estableció un récord de la NFL en temporada regular con 47 pases completos. A pesar de la cifra impresionante, sus yardas se diluyeron por penalidades y errores en momento clave.
El receptor Michael Wilson tuvo una jornada de ensueño: 185 yardas y 15 recepciones. Pero poco sirvió ante un equipo desordenado. En el tercer cuarto, una escapada importante de 60 yardas de Bam Knight fue anulada por un castigo. Las oportunidades se escapaban como agua entre los dedos.
Cincinnati Bengals: de la ilusión de Flacco al baño de realidad
Hace apenas un mes, Joe Flacco era el héroe inesperado tras guiar a los Bengals a una victoria 33-31 ante los Steelers. Hoy, tras una humillante derrota 34-12 ante ese mismo equipo, la realidad ha golpeado de frente a Cincinnati.
Flacco lanzó para 199 yardas y un touchdown, pero una intercepción devuelta 73 yardas para anotación por Kyle Dugger cambió el partido. Fue su peor rendimiento desde que llegó a Cincinnati para cubrir la baja de Joe Burrow, aún en recuperación.
La ofensiva estuvo apagada. Ja’Marr Chase apenas sumó 30 yardas, y Tee Higgins logró un touchdown pero sin gran impacto. La tensión se hizo evidente en un altercado entre Chase y Jalen Ramsey, quien fue expulsado por conducta violenta. Ramsey acusó a Chase de escupirle; Chase lo negó rotundamente.
¿Se esfuma el sueño de playoffs?
Con un récord de 3-7, los Bengals ven cómo sus opciones dentro de la AFC Norte se diluyen. El entrenador Zac Taylor fue claro en su evaluación post-derrota: “Queremos recuperar esa sensación que tuvimos hace tres semanas. Es la única opción en este punto”.
La defensa tampoco respondió. Permitieron 34 puntos y cometieron errores fatales, incluyendo un fumble que fue retornado para anotación por James Pierre. El partido fue parejo solo tres cuartos, pero en el último Cincinnati colapsó.
La ventana de Burrow para volver se ha abierto, pero sin garantías. ¿Será demasiado tarde cuando regrese?
Los Giants y un nuevo comienzo turbulento con Mike Kafka
En Nueva York, Mike Kafka debutó como entrenador interino tras el despido de Brian Daboll. Y lo hizo tomando decisiones fuertes: Abdul Carter, una de las joyas defensivas y tercera selección del draft, fue enviado a la banca por razones disciplinarias.
“Fue mi decisión. Lo que pasó queda en el vestuario”, dijo Kafka después de la derrota 27-20 ante los Packers. Su filosofía es clara: profesionalismo y disciplina ante todo.
En lo deportivo, apostó por Jameis Winston como mariscal titular por encima de Russell Wilson. Y aunque Winston tuvo momentos fugaces, cometió dos errores clave en el último cuarto: una intercepción en la zona de anotación y un balón suelto en la última jugada.
Un equipo en reconstrucción emocional
Con marca de 2-9 y cinco derrotas consecutivas, todo parece perdido para los Giants. Pero Kafka busca sentar bases de cultura competitiva: “Queremos que nos identifiquen por una mentalidad agresiva. Quiero ver eso cada semana”, afirmó.
A pesar de no haber tenido experiencia como head coach, Kafka fue candidato a varios puestos en años recientes. Su enfoque recuerda su época como jugador: liderazgo, intensidad y un énfasis en el detalle.
La línea ofensiva sigue siendo un problema, la defensa ofrece momentos de brillantez inconsistentes y los errores mentales son abundantes. Hay talento joven, sí, pero sin control ni dirección estable.
¿Qué nos dicen estos tres casos?
- 49ers: son contendientes legítimos nuevamente. La combinación de Purdy, McCaffrey y una defensa sólida puede llevarlos lejos.
- Bengals: están al borde del abismo y necesitan una reacción urgente. ¿Volverá Burrow a tiempo?
- Giants: más allá del récord, el futuro se juega en la transformación cultural que Kafka pueda imprimir.
Estos tres equipos son espejo de lo imprevisible y feroz que puede ser una temporada en la NFL. Hay espacio para redención, para colapsos estrepitosos y, sobre todo, para narrativas impredecibles que ya transforman cada jornada en una historia digna de seguir de cerca.
La recta final de la temporada pondrá a prueba no solo la calidad de planteles y entrenadores, sino el temple de organizaciones enteras. Y en esa lucha, no hay lugar para relajarse ni por un segundo.
