Chile entre dos caminos: la batalla entre el giro conservador y el legado progresista

La polarizada elección presidencial de 2025 en Chile refleja tensiones sociales, inseguridad creciente y el reordenamiento político en América Latina

Chile se encuentra una vez más en una encrucijada histórica. Las elecciones presidenciales de 2025 han dejado al país dividido, con dos visiones radicalmente opuestas listas para enfrentar una segunda vuelta el 14 de diciembre. Por un lado, José Antonio Kast, exdiputado ultraconservador que defiende políticas de mano dura y una retórica inspirada en Donald Trump. Por otro, Jeannette Jara, exministra del gobierno de Gabriel Boric, representante de la izquierda que busca renovar la apuesta por la equidad y la justicia social.

El ascenso de la derecha dura

Kast obtuvo poco menos del 24% de los votos en una primera vuelta dominada por los sectores conservadores. Pero lo más revelador no fue su porcentaje, sino el contexto: casi el 70% de los votantes optaron por candidatos de derecha en un país que hace sólo cuatro años celebraba la llegada al poder del movimiento progresista comandado por Boric.

Necesitábamos un candidato seguro, con mano firme para hacer crecer la economía, crear empleos, fortalecer a la policía y devolvernos la tranquilidad”, dijo Ignacio Rojas, un joven de 20 años envuelto en la bandera chilena durante la noche electoral en la sede de campaña de Kast. Su discurso conecta con una ciudadanía preocupada por la inseguridad, la inmigración irregular y la falta de empleo.

El éxito de Kast se apalanca en esta sensación de desorden e impunidad. Propone construir un muro fronterizo, expulsar a decenas de miles de inmigrantes irregulares y dar a Carabineros amplias facultades represivas. Su campaña está teñida de nostalgia por el orden autoritario de la dictadura de Augusto Pinochet, régimen que no evita elogiar.

Del estallido al giro conservador

En 2019, Chile fue el epicentro latinoamericano de la protesta social. Millones marcharon contra la desigualdad, la privatización extrema de los servicios básicos y una élite política desconectada. Del proceso surgió una Asamblea Constituyente y, en 2021, la elección de Gabriel Boric con una ambiciosa agenda de transformación progresista. Sin embargo, el sueño se estancó.

“Economías que no crecen, inflación elevada, sin nuevos empleos... la gente recuerda que hace una década vivía con más tranquilidad”, explica el analista Patricio Navia de la Universidad de Nueva York. El desgaste del gobierno de Boric, sumado al temor al crimen ligado al narcotráfico, ha pavimentado el camino de Kast.

Una izquierda acorralada

Jeannette Jara, quien lidera la candidatura oficialista, logró un 27% de los votos. Apenas suficiente para superar a Kast, pero lejos de garantizarle éxito en segunda vuelta. Su discurso apela al fortalecimiento del estado social, a combatir el lavado de dinero y al narcotráfico con inteligencia estratégica y cooperación internacional.

No debemos entregar el país a quienes apoyan doctrinas opresoras del pasado y juegan con el miedo”, ha dicho Jara en entrevistas. Pero el principal desafío de su campaña será atraer a un electorado que, en su mayoría, votó por candidatos que proponen soluciones musculares a problemas complejos.

Un menú de derechas: de populistas a libertarios radicales

El mapa político chileno también muestra una fragmentación del voto de derecha. Además de Kast, otros tres candidatos con propuestas similares acapararon el electorado conservador:

  • Franco Parisi: economista populista que obtuvo el 20% de los votos. Promete minar la frontera norte para evitar la entrada de migrantes.
  • Johannes Kaiser: diputado libertario y ex youtuber que representa el ala más radical (14%).
  • Evelyn Matthei: alcaldesa y figura histórica del centro-derecha tradicional (12,5%).

Matthei y Kaiser ya han manifestado apoyo a Kast. Matthei declaró que “necesitamos un cambio de dirección drástico”, y Kaiser prometió defender “la libertad y la doctrina sólida”. El apoyo de Parisi, sin embargo, sigue en duda. “La prueba de fuego la tienen ambos candidatos”, dijo el outsider, dejando abierta la puerta a negociar su influencia.

¿Dónde están los votantes de centro?

Con tan alto porcentaje de votos para candidatos de derecha, la pregunta clave es: ¿dónde buscará votos Jeannette Jara? Su apuesta parece estar en movilizar a los votantes progresistas desilusionados y captar a sectores moderados preocupados por los valores ultraconservadores de Kast, sobre todo entre mujeres, población LGBTQ+ y jóvenes seculares.

Muchos votantes de centro se sienten huérfanos. Las alternativas más dialogantes han sido aplastadas por discursos bélicos o maximalistas. Chile no sólo enfrenta una elección presidencial. Está en juego un modelo de sociedad, el tipo de Estado, y la visión de país que dominará la próxima década.

La región gira a la derecha

Chile no es una excepción. En los últimos años, América Latina ha experimentado un giro nodal hacia la derecha como respuesta a gobiernos progresistas que fracasaron en resolver los desafíos económicos post-pandemia.

  • En Argentina, Javier Milei ha asumido con recortes drásticos y políticas de privatización, rompiendo el eje kirchnerista.
  • El Salvador, Ecuador y Panamá han mantenido presidentes de derecha con discursos anti-crimen muy agresivos.
  • En Bolivia, el Movimiento al Socialismo perdió por primera vez en casi 20 años frente a la oposición conservadora.

Este nuevo mapa político en el continente podría fortalecer el alineamiento regional con Estados Unidos. En un contexto global donde China y EE. UU. compiten por la inversión extranjera y el acceso a recursos estratégicos, países como Chile —con sus riquezas en cobre y litio— podrían convertirse en piezas clave.

¿Puede Kast cambiar el modelo chileno sin obstáculos?

Un dato crucial es que, además de la elección presidencial, se celebraron comicios parlamentarios. Los primeros resultados indican que la derecha tendría mayoría absoluta en la Cámara Baja. A diferencia de Boric, que vio su proceso de reformas trabado por la correlación de fuerzas, Kast tendría carta blanca para impulsar su agenda si logra la presidencia.

Esto encendió las alarmas en sectores democráticos del país. Kast ha defendido aspectos de la dictadura, propone eliminar el Ministerio de la Mujer y ha sostenido que la educación pública necesita “competir con el mercado”. Sus críticos temen un retroceso en derechos civiles y libertades ganadas con décadas de lucha.

Un balotaje que definirá una era

El Chile que decida el 14 de diciembre no sólo votará por un presidente. Decidirá entre dos visiones de país, entre el miedo y la esperanza, entre la nostalgia del orden y la promesa de la pluralidad. En palabras de la analista política Marta Lagos: “Vamos a dirimir si somos herederos del Estallido social o víctimas del miedo que ese Estallido generó”.

La izquierda, acorralada, apuesta a que aún hay una mayoría silenciosa que teme al autoritarismo y cree en una sociedad más justa. La derecha, en cambio, siente la victoria cerca tras años en la oposición y promueve un relato de orden, seguridad y valores tradicionales. Será, sin duda, una votación histórica con implicaciones más allá de las fronteras chilenas.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press