Netanyahu contra el Estado Palestino: La ONU, Estados Unidos y una Palestina en espera

Mientras el Consejo de Seguridad de la ONU debate el futuro de Gaza, el primer ministro israelí cierra filas en contra de la autodeterminación palestina

Un contexto político en ebullición

En medio de una creciente presión internacional, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, reafirmó con firmeza su oposición a la creación de un Estado palestino independiente. Esta declaración se dio justo un día antes de una crucial votación en el Consejo de Seguridad de la ONU sobre una resolución estadounidense destinada a estabilizar la Franja de Gaza y que deja abierta la posibilidad de una eventual independencia palestina.

¿Qué dice la propuesta estadounidense?

La resolución, impulsada por Estados Unidos, propone el establecimiento de una fuerza internacional de estabilización en Gaza. Esta propuesta surge como una respuesta multilátera al caos dejado por los enfrentamientos entre Israel y Hamas desde el 7 de octubre de 2023. Si bien el texto original fue ambiguo respecto a la autodeterminación palestina, las últimas versiones han incluido lenguaje más directo que contempla una "vía creíble hacia la creación de un Estado palestino".

Esa modificación no ha sido meramente retórica. Representa un cambio en la narrativa diplomática que, aunque sutil, desafía la postura tradicional de Israel, particularmente bajo gobiernos de derecha como el de Netanyahu.

Netanyahu: oposición histórica a la solución de dos Estados

Netanyahu ha sido un opositor desde hace décadas a la llamada solución de dos Estados, que propone la coexistencia pacífica de Israel y Palestina como naciones independientes. Ante su gabinete, declaró:

“La postura de Israel contra un Estado palestino no ha cambiado ni un ápice”

Agregó además que ha “frenado durante décadas cualquier avance real hacia la formación de un Estado palestino” y que lo seguirá haciendo, sin dejarse llevar por presiones internas ni externas.

La presión internacional y el papel de Estados Unidos

Aunque Estados Unidos siempre ha sido un fiel aliado de Israel, este nuevo impulso diplomático para abrir canales de negociación con los palestinos se da bajo un nuevo contexto internacional. En palabras del Secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio:

“Los eventos en Cisjordania podrían socavar lo que intentamos lograr en Gaza”.

Esto refleja temores de que la violencia actual pueda tensar aún más el equilibrio político en la región y obstaculizar cualquier propuesta de paz.

Amenaza interna: la violencia en Cisjordania

Esta semana se registró un nuevo repunte de violencia en Cisjordania, donde las tensiones entre colonos judíos y pobladores palestinos han desatado decenas de ataques. De acuerdo con la ONU:

  • En octubre se registraron más de 260 ataques de colonos israelíes contra palestinos y sus propiedades.
  • Siete palestinos, incluidos seis adolescentes de entre 15 y 17 años, fueron abatidos en las últimas dos semanas por las fuerzas israelíes.

Netanyahu calificó estas agresiones como el resultado de un "pequeño grupo de extremistas", mientras que organizaciones humanitarias y los propios palestinos aseguran que los ataques han sido sistemáticos y tolerados por el gobierno.

Colonos con poder político

Una de las razones por las que la violencia de colonos no se traduce en sanciones efectivas pasa por la estructura del propio gobierno israelí. Varios líderes de los asentamientos ilegales ocupan puestos clave, como el Ministerio de Seguridad Nacional o el que gestiona los asentamientos en Cisjordania.

Esto ha generado lo que muchas ONG definen como impunidad estructural, a lo que se suma la retórica nacionalista que domina en parte del electorado israelí.

¿Y Palestina? Una dirección debilitada

Mientras Israel endurece su postura y Estados Unidos modera la suya, la debilidad política del liderazgo palestino se vuelve aún más evidente. Mahmoud Abbas, líder de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), lleva años perdiendo legitimidad incluso entre su pueblo, con una tasa de aprobación menor al 30%.

Tras los eventos del 7 de octubre, su rol en la gestión de Gaza es casi irrelevante. Más aún, la marginación de Hamas —rechazada por parte de la comunidad internacional por su historial violento— deja a Palestina en un vacío de poder, sin una voz efectiva en las discusiones globales sobre su futuro.

El plan Trump como telón de fondo

En sus declaraciones, Netanyahu también recordó que el llamado “Acuerdo del Siglo”, promovido por el expresidente Donald Trump, establece que Gaza ha de ser “desmilitarizada y libre de Hamas”. Bajo estas condiciones, sería Israel quien dicte los términos, no una negociación bilateral estilo Oslo. Netanyahu enfatizó:

“Esto ocurrirá por las buenas o por las malas.”

Estas palabras sugieren una continuidad en la política israelí de seguridad con puño de hierro, lo que complica discernir si hay espacio real para un acuerdo genuino.

Perspectivas futuras: ¿hay esperanza para una solución?

El futuro inmediato dependerá de varios factores:

  • El resultado de la votación en el Consejo de Seguridad.
  • El grado de presión que ejerzan aliados estratégicos de Israel, como la Unión Europea.
  • Los eventos sobre el terreno: si los ataques de colonos y la respuesta de las FDI siguen escalando, puede que incluso el statu quo se vuelva insostenible para Israel.

En un entorno donde las palabras y las armas tienen el mismo peso, la diplomacia internacional todavía busca una rendija por donde colarse. Por ahora, Netanyahu dirige su estrategia hacia una resistencia sin concesiones, mientras Gaza, Cisjordania y la autodeterminación palestina se transforman —una vez más— en piezas de un ajedrez geopolítico sin final previsible.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press