Victor Wembanyama, OG Anunoby y el panorama actual de lesiones en la NBA
Una mirada crítica a cómo las lesiones están impactando a figuras clave y al equilibrio competitivo de la liga
Las estrellas también se rompen
El baloncesto profesional es un deporte de alto rendimiento y alto riesgo. Las lesiones no discriminan por talento, estatura ni potencial. Esta semana, dos nombres retumbaron con especial fuerza entre los partes médicos de la NBA: Victor Wembanyama y OG Anunoby. Ambas bajas representan más que simples ausencias; son reflejo del exigente calendario, de cómo se mide el reposo preventivo y de cómo las franquicias protegen su inversión.
Victor Wembanyama: el prodigio que ya despierta precauciones
El joven pívot de los San Antonio Spurs, Victor Wembanyama, quedó fuera del partido ante los Sacramento Kings debido a molestias progresivas en la pantorrilla izquierda. No se trató de una jugada específica, ni siquiera de un impacto evidente. Simplemente, el cuerpo comenzó a hablar.
Así lo explicó el entrenador Mitch Johnson: “Fue algo que él sintió. No creemos que haya una jugada específica, pero claramente hemos visto en esta liga que la tensión en la pantorrilla no es algo que se deba tomar a la ligera”.
Con solo 21 años y en su primera temporada completa, Wembanyama ya tiene números que asustan: promedia 26.2 puntos, 12.9 rebotes y 3.58 tapones por partido, liderando esta última categoría en toda la liga. Además, fue nombrado Jugador de la Semana de la Conferencia Oeste en el arranque de temporada, cuando lideró a su equipo hacia un inédito 5-0 para los Spurs.
No es la primera vez que la salud hace que salten las alarmas en torno a Wembanyama: el año pasado fue limitado a apenas 46 partidos después de ser diagnosticado con trombosis venosa profunda (TVP), una afección potencialmente peligrosa vinculada a coágulos sanguíneos.
San Antonio y la gestión de su futuro
La manera en la que los Spurs están manejando la situación dista de lo impulsivo. Elegir no forzar a un talento generacional, con la franquicia fuera de puestos importantes, es una decisión que grita sensatez. Como diría Gregg Popovich (aunque no esté al frente de este caso puntual) en tono sarcástico: “No hay campeonato que ganar hoy”.
Wembanyama es clave para el desarrollo a largo plazo de San Antonio. Su impacto va más allá de la cancha: vende camisetas, llena arenas, y es un imán mediático que ya figura en debates de MVP. Una pantorrilla es poco, pero en la lógica moderna del baloncesto es todo.
New York Knicks: una defensa en jaque
En la otra costa, los New York Knicks también atraviesan turbulencias. Su mejor defensor, OG Anunoby, será reevaluado en dos semanas por una distensión en el isquiotibial izquierdo. La lesión ocurrió en plena victoria 140-132 sobre Miami, y cae en el peor momento.
Ya sin Jalen Brunson, quien se recupera de un esguince de tobillo, la baja de Anunoby debilita tanto la defensa como el ataque de un equipo que había encontrado solidez con él en cancha. Su promedio de 15.8 puntos y su rol de ancla defensiva son vitales. Es su mejor campaña con la camiseta neoyorquina.
La Knicks Nation tenía motivos para ilusionarse con una buena postemporada, pero las lesiones podrían ser el punto de inflexión si persisten. Los cinco partidos de gira por el Este, sin OG ni Brunson, pondrán a prueba la profundidad del equipo.
Lecciones de la temporada pasada
La campaña 2022-2023 estuvo marcada por lesiones devastadoras, como la de Ja Morant o Zion Williamson. Este año, los equipos parecen aprender la lección: más vale descanso que recaída. Si bien existe presión desde la liga por reducir los descansos injustificados (“load management”), casos como el de Wemby demuestran que hay momentos en los que el cuerpo manda y no se negocia.
La plaga en Indiana y el ascenso de Detroit
Un ejemplo de cómo las lesiones cambian el curso completo de una franquicia lo da el enfrentamiento entre los Indiana Pacers y los Detroit Pistons. Mientras los Pacers —últimos del Este— están devastados por ausencias clave como Tyrese Haliburton, Bennedict Mathurin y Obi Toppin, los Pistons han enlazado 9 victorias consecutivas con un Cade Cunningham modo superestrella: 27.5 puntos, 9.9 asistencias por partido.
Detroit domina en rebotes con 47.8 por encuentro y tiene a Jalen Duren con promedio de 12.0 rebotes. En contraste, Indiana tiene un récord de 1-9 en los últimos 10 juegos, permitiendo 121.8 puntos por duelo. No es coincidencia que su columna vertebral esté rota.
Pequeñas molestias, grandes decisiones
La característica común entre Wembanyama, Anunoby y otros lesionados es cómo pequeñas molestias pueden escalar a catástrofes si se ignoran. Según un estudio del National Institutes of Health, los jugadores de baloncesto profesional con molestias menores que no reposan bien tienen un 43% más de posibilidades de desarrollar lesiones mayores en un mes.
Una pantorrilla cargada como la de Wemby o un músculo isquiotibial estirado como el de OG pueden parecer molestias simples, pero muchas veces han significado el principio del fin para temporadas enteras.
¿Calendario demasiado demandante?
La NBA ha intentado implementar “torneos dentro de la temporada” y reducir los juegos back-to-back, pero jugadores como LeBron James o Stephen Curry han hablado en contra del volumen de encuentros y viajes. En 2023, la media de lesiones por temporada fue la más alta en cinco años (5.81 jugadores lesionados por equipo, según Pro Sports Transactions).
El calendario NBA no perdona. La distancia entre Boston y Portland son 4,000 kilómetros. Jugadores duermen poco, comen mal y el cuerpo lo acusa.
¿Qué deben hacer las franquicias?
Gestionar la salud como si fuera una cuenta millonaria. Con la creciente protección de activos como Wembanyama, las franquicias deben decidir cuándo arriesgar e cuándo preservar. La historia reciente está llena de ejemplos trágicos: Brandon Roy, Derrick Rose, Greg Oden. La prudencia ya no es signo de cobardía, sinó estrategia a futuro.
Son tiempos donde los aficionados deben ajustar expectativas. Ver una “superestrella” puede significar hacerlo 60 noches al año, no 82. Y eso, si tiene suerte.
