¿Qué está pasando con los Clippers? Un análisis del drama angelino en la NBA 2024

Con un récord decepcionante, lesiones clave y la sombra de Harden, los Clippers viven una temporada llena de incertidumbre

Un inicio muy por debajo de las expectativas

Los Angeles Clippers iniciaron la temporada 2023-2024 de la NBA con grandes expectativas. Con un plantel repleto de nombres estelares como Kawhi Leonard, Paul George y la reciente incorporación de James Harden, muchos vaticinaban una campaña dominante en el siempre competitivo Oeste. Sin embargo, el calendario avanza y el panorama es preocupante: tras 13 juegos, los Clippers tienen un récord de 4-9 y son undécimos en la Conferencia Oeste.

¿Qué está saliendo mal en Los Ángeles? ¿Es simplemente mala suerte con las lesiones? ¿Falta de química? ¿O hay algo más profundo que podría amenazar al proyecto entero?

Desglose estadístico de un bache colectivo

Hasta ahora, los Clippers han mostrado ser un equipo inconsistente. Con un récord de 2-8 en sus últimos 10 partidos, promedian apenas 110.5 puntos por juego, mientras que reciben 118.0. A pesar de contar con veteranos de alto calibre y experiencia en playoffs, el equipo ha perdido la mayoría de sus encuentros cerrados: tiene marca de 1-3 en juegos definidos por menos de 4 puntos.

Uno de los puntos más críticos ha sido la falta de impacto colectivo. Aunque individualmente Harden ha logrado números interesantes —37.0 puntos y 7.0 rebotes de media en sus últimos 10 partidos—, esto no se traduce en victorias. Zubac, por su parte, ha sido consistente en la pintura con 16.2 puntos y 10.6 rebotes por partido, pero no basta cuando la defensa global permite que el rival anote a voluntad.

El proyecto 'Big Three' no despega

La llegada de James Harden a los Clippers representó uno de los movimientos más controversiales del año. Los Angeles esperaba que su incorporación añadiera una nueva dimensión ofensiva, pero hasta ahora ese plan no ha tenido los frutos esperados. Más allá del rendimiento individual de Harden, la química del equipo ha sufrido. Los tres jugadores principales —Leonard, George y Harden— apenas han coincidido en la cancha debido a la ya habitual “gestión de carga” y lesiones, afectando la cohesión.

Además, la salud vuelve a ser un tema recurrente. Paul George está oficialmente “día a día” por una lesión en la rodilla, mientras Kawhi Leonard también está bajo el manejo de sus dolencias físicas habituales. Con jugadores tan determinantes fuera de forma o fuera de la cancha, el resto del plantel ha tenido que cargar responsabilidades que no siempre puede cumplir.

Falta de identidad en el juego

Uno de los aspectos más preocupantes es la falta de una identidad definida. En ofensiva, el equipo depende de las jugadas individuales y no hay un sistema fluido. En defensa, hay noches en las que parecen inoperantes. Un ejemplo claro fue el reciente enfrentamiento contra los Philadelphia 76ers, donde Tyrese Maxey brilló con 32 puntos, 5.1 rebotes y 7.8 asistencias, superando ampliamente a la defensiva de los Clippers.

Además, jugadores como VJ Edgecombe han aprovechado la frágil defensa angelina, promediando 4 triples por juego en los últimos 10 encuentros. La desconexión colectiva salta a la vista: falta comunicación, rotación defensiva y ejecución en momentos clave.

Comparativa con equipos en ascenso

Mientras los Clippers parecen navegar entre tormentas, sus rivales directos muestran señales de consolidación. Los Phoenix Suns, por ejemplo, tienen un respetable récord de 8-6 y han mostrado buen nivel ofensivo con 118.8 puntos por partido. Devin Booker no solo lidera en anotación (28.4 ppp), sino que ha asumido también funciones de organización y liderazgo desde la ofensiva.

Del otro lado, equipos como los Trail Blazers (6-7) y los Warriors (9-6) también encuentran formas de mantenerse competitivos. En contraste, los Clippers parecen estancados, en parte por no lograr establecer un núcleo sano y en ritmo.

¿Es Tyronn Lue parte del problema?

Aunque Tyronn Lue es reconocido como un entrenador respetado en la NBA, esta temporada se está poniendo a prueba su capacidad como gestor de egos y estratega. Con tres superestrellas y un vestuario lleno de experiencia, la presión es inmensa. Las decisiones tardías en cuanto a rotaciones, el abuso de jugadas individuales y la inefectividad al momento de cerrar partidos pueden reflejar una gestión técnica cuestionable.

No obstante, también cabe preguntarse si cualquier entrenador podría hacer que funcione un trío con perfiles como Harden, George y Leonard, todos con estilos dominantes y con un historial de lesiones importante.

El futuro inmediato no parece prometedor

Y como si todo eso no bastara, el calendario que viene no es nada benévolo con los Clippers. Tienen partidos programados contra rivales fuertes como los Celtics y los Bucks, y con un pobre desempeño en la carretera (1-4 fuera de casa), las probabilidades de una remontada milagrosa comienzan a desvanecerse.

Además, las lesiones siguen acumulándose. Del otro lado de la liga, Joel Embiid tampoco está disponible para los 76ers, pero Philadelphia aún mantiene el barco a flote. Esto resalta el contraste entre equipos que, a pesar de adversidades, muestran una estructura sólida, frente a otros que naufragan sin rumbo.

¿Reconstrucción o persistencia?

Los Clippers aún tienen talento suficiente para cambiar el guión, pero requiere ajustes inmediatos: rotaciones más claras, sacrificio de estrellas en función del equipo y, ante todo, salud. También puede que se acerque un momento crítico de decisiones para la gerencia. ¿Mantener el núcleo actual o replantear todo?

El contrato de Harden es breve, George y Leonard tienen historial de lesiones y la ventana para competir al más alto nivel se achica con cada temporada. La interrogante es inevitable: ¿será este el último intento de los Clippers antes de un inevitable reinicio?

Claves para salir del abismo

  • Consolidar un quinteto regular saludable: permitiendo que los jugadores principales desarrollen química a lo largo de varios juegos consecutivos.
  • Menor dependencia del uno contra uno: incorporar un sistema ofensivo más dinámico y colectivo.
  • Refuerzos en la defensa perimetral: el punto débil más notorio hasta ahora, donde constantemente son superados.
  • Replanteo del liderazgo: ¿Es Harden la solución o parte del problema?

La afición de los Clippers espera respuestas. Por ahora, lo único seguro es que la temporada avanza y el margen de maniobra se reduce. Lo que parecía ser un roster plagado de estrellas podría terminar en otro año perdido en busca de una identidad que aún no llega.

“El talento gana juegos, pero el trabajo en equipo y la inteligencia ganan campeonatos”, decía Michael Jordan. Los Clippers, por ahora, no encuentran ni una cosa ni otra.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press