Drama y desesperación en la NFL: Entre homenajes, indisciplinas y defensas que hacen agua
Los Cowboys honran a un compañero caído mientras los Bengals se hunden entre errores defensivos y sanciones
Un inicio de partido en silencio y dolor en Las Vegas
El Allegiant Stadium fue testigo de una de las noches más emotivas de la temporada 2025 de la NFL. Antes del enfrentamiento entre los Dallas Cowboys y los Las Vegas Raiders, la organización texana rindió homenaje a su compañero Marshawn Kneeland, quien falleció el 6 de noviembre a causa de un aparente suicidio.
Con apenas 24 años y una prometedora carrera como ala defensiva, la muerte de Kneeland sacudió al vestuario de los Cowboys. Durante el momento de silencio, la imagen del joven jugador fue proyectada en las pantallas del estadio, junto al número de teléfono 988 de la línea nacional de prevención del suicidio. Una muestra pública de duelo, respeto y conciencia sobre la importancia de la salud mental en el deporte profesional.
Los jugadores vistieron camisetas azules con su rostro, nombre, el logo del equipo y los números de sus años de vida: 2001-2025. Incluso se habilitó un espacio simbólico en el vestuario dedicado a Kneeland, con su camiseta colgada. Además, todos los cascos de los Cowboys llevarán el número 94 durante el resto de la temporada, como recuerdo permanente de su legado.
Decisiones técnicas desconcertantes en el comienzo del partido
A pesar de la emotividad, el equipo tuvo que enfocarse en el juego. Sin embargo, sorprendió que los receptores estelares CeeDee Lamb y George Pickens no salieran en la primera serie ofensiva. En su lugar, aparecieron Jalen Tolbert, Ryan Flournoy y KaVontae Turpin.
El resultado fue un pobre avance de solo 6 yardas. El mariscal Dak Prescott falló un pase clave en tercera y cuatro, obligando al despeje. No fue hasta la segunda posesión cuando Lamb y Pickens se unieron al juego. Para el segundo cuarto, Lamb ya había anotado un touchdown, demostrando por qué es uno de los mejores receptores de la liga.
Las razones de esta decisión táctica no fueron aclaradas por el staff, aunque algunos apuntan a medidas disciplinarias propias por violaciones internas del equipo durante la semana de descanso.
La debacle de los Bengals: caos, castigos y récords negativos
En otro punto del país, los Cincinnati Bengals protagonizaron uno de los espectáculos más bochornosos de la jornada al caer 34-12 ante los Pittsburgh Steelers. Pero más allá del marcador, lo que encendió alarmas fue la actitud del equipo, especialmente del receptor estrella Ja’Marr Chase.
Chase fue suspendido por un partido tras escupir a Jalen Ramsey durante el último cuarto, en una muestra clara de frustración y falta de control. El incidente fue captado por las cámaras y denunciado inmediatamente a la NFL, que actuó con rapidez.
Pese al gesto antideportivo, el entrenador Zac Taylor salió en defensa de su jugador: “Ja'Marr es uno de mis jugadores favoritos. Ha hecho mucho por este equipo, y un error no define su carrera”, dijo el lunes en conferencia de prensa.
Una defensa perdida sin brújula
Lo ocurrido con Chase es apenas la punta del iceberg. Los números defensivos de Cincinnati son desoladores:
- Han permitido más de 30 puntos en cuatro juegos seguidos, un récord negativo para la franquicia.
- Promedian 33.4 puntos recibidos por partido, el peor número en la NFL desde los Giants de 1966 (35.8).
- En los últimos cinco juegos, han fallado 17 tacleadas o más en al menos tres ocasiones.
Según Sportradar, durante el partido ante Steelers, se contabilizaron 17 tacleadas fallidas. Con semejante desorden, incluso un mariscal suplente como Mason Rudolph pudo tener una noche perfecta en pases cortos: 11 de 11 para 110 yardas y 1 touchdown.
“Generar robos de balón”: la misión imposible
Por si fuera poco, los Bengals no logran provocar errores en sus rivales. Llevan tres partidos seguidos sin forzar un solo turnover. En una liga donde la posesión es vital, esta carencia los tiene al borde del abismo.
El único punto positivo ha sido la producción de Chase Brown, quien tuvo 99 yardas en 18 acarreos, incluyendo 10 jugadas de doble dígito en las últimas cuatro fechas. Pero eso no basta cuando el resto del equipo se desploma, especialmente en defensa y disciplina.
Heridas físicas y emocionales
Además del caos en el campo, los Bengals están plagados de lesiones:
- Joe Burrow (dedo del pie): podría volver a los entrenamientos 11 contra 11 esta semana.
- Cam Taylor-Britt (pie izquierdo): se someterá a cirugía Lisfranc, probablemente baja el resto del año.
- Cam Sample (oblicuo): semana a semana.
- Trey Hendrickson (cadera): se perdería un tercer juego seguido.
Mirando al futuro: ¿luz al final del túnel?
Los Bengals enfrentan ahora a los New England Patriots (9-2), líderes del Este de la AFC. El equipo de Bill Belichick lleva ocho victorias consecutivas y luce imparable, especialmente en defensa.
Del otro lado, los Cowboys intentan cerrar filas tras el golpe emocional que significó la pérdida de Kneeland. Tras una semana de descanso, buscan reenfocar su temporada con objetivos claros: recuperar la consistencia ofensiva y encontrar respuestas sólidas en la secundaria defensiva.
En términos de mentalidad, pocos partidos muestran tanto el contraste anímico que este: un equipo que, pese al dolor, se mantiene entero; otro que, envuelto en frustración, parece perderse en su propia tormenta.
Reflexión: ¿hasta cuándo tolerará la NFL la indisciplina?
El episodio de Ja’Marr Chase no es único. Cada temporada, múltiples jugadores cruzan la línea del profesionalismo. Desde expulsiones por golpes hasta conductas antideportivas, la pregunta es: ¿qué hace la NFL, más allá de sancionar, para educar y proteger mentalmente a sus atletas?
Lo de Kneeland es una tragedia inmensurable, pero también una voz de alerta: la carga emocional que enfrentan muchos jugadores no debe ser ignorada. Tal vez, si se facilitara más apoyo psicológico, podríamos evitar tanto incidentes lamentables como tragedias personales.
Y en el campo, si la competitividad lleva a escupir al rival o perder en cada «clutch» defensivo, entonces también hay que mirar hacia adentro, desde los entrenadores hasta la cultura del equipo.
La NFL avanza hacia el cierre de temporada con partidos cargados de emociones, pero también con historias humanas que merecen más que estadísticas. En cierta forma, este es el verdadero rostro del fútbol americano en 2025: profundamente competitivo, sí, pero también brutal en sus errores, pérdidas y silencios.
