Israel, Netanyahu y la Comisión Fantasma: ¿Justicia o Encubrimiento Tras el 7 de Octubre?

Mientras crece la presión pública, la investigación sobre los fallos del gobierno israelí antes del ataque de Hamás genera dudas sobre transparencia e independencia.

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Una comisión que no convence a nadie

Después de meses de presión popular y política, el gobierno de Israel, encabezado por Benjamin Netanyahu, ha anunciado finalmente la creación de una comisión investigadora destinada a esclarecer los acontecimientos que provocaron el devastador ataque del 7 de octubre de 2023. Pero lejos de aplacar las críticas, la medida ha generado una fuerte polémica tanto a nivel nacional como internacional.

Aquel día, militantes liderados por Hamás irrumpieron desde Gaza sorprendiendo a la inteligencia y fuerzas de seguridad israelíes. El saldo fue trágico: alrededor de 1,200 personas muertas y más de 250 secuestradas. Este suceso no solo desató una guerra sin precedentes en la Franja de Gaza, sino que también encendió un debate urgente sobre las responsabilidades políticas y militares en el mayor fallo de seguridad en la historia del país.

¿Por qué esta investigación no es una comisión estatal independiente?

Tradicionalmente, Israel ha recurrido a comisiones estatales independientes compuestas por jueces retirados cuando se trata de investigar fallos gubernamentales graves, como ocurrió con la Comisión Winograd tras la Segunda Guerra del Líbano en 2006, o con la Comisión Agranat después de la Guerra del Yom Kipur en 1973.

Sin embargo, en este caso, Netanyahu optó por crear lo que él llama un "comité gubernamental", una figura diluida en atribuciones e independencia. Lo más preocupante es que el propio primer ministro estará a cargo de designar a los miembros que lo integrarán, lo que levanta serias dudas sobre la imparcialidad del proceso.

Tal situación ha llevado a organizaciones como el Movimiento por la Calidad del Gobierno en Israel a denunciar que se trata de una "comisión de encubrimiento", y no de una herramienta real de investigación. Incluso el líder de la oposición, Yair Lapid, calificó la decisión de "insultante" para las víctimas del ataque y los soldados que han muerto desde entonces.

Netanyahu: ¿evadiendo responsabilidad?

Netanyahu, quien también enfrenta acusaciones de corrupción en los tribunales, ha sido renuente a permitir una investigación hasta ahora. Su argumento inicial era que no se podía iniciar una indagación mientras la guerra estuviera activa. Pero el reciente cese al fuego desde el 10 de octubre eliminó este escollo procedimental.

Pese a ello, decidió no recurrir a una comisión independiente. El 68% de sus propios votantes de derecha, según un sondeo del Instituto Israelí para la Democracia, se muestra a favor de una investigación imparcial e independiente. El respaldo general a una comisión de este tipo supera el 70%.

“La única manera de asegurar la confianza pública en una comisión de investigación es mediante un amplio consenso con respecto a su composición”, declaró Netanyahu. Sin embargo, para críticos y analistas, esto es una estrategia más del primer ministro para protegerse de posibles imputaciones políticas.

Las renuncias en cadena y los antecedentes militares

Desde el 7 de octubre, varias figuras clave en el aparato de defensa israelí ya han renunciado o han sido forzadas a hacerlo, incluyendo el jefe del Estado Mayor y el jefe de Inteligencia Militar. Todo esto demuestra que incluso dentro del sistema de seguridad de Israel hay conciencia de una cadena de errores graves.

Una investigación interna militar reveló que los planificadores creían que, en el peor de los casos, Hamás podía lanzar un ataque desde hasta 8 puntos fronterizos. Pero el día del asalto, usaron más de 60 vías de ingreso, dejando totalmente expuesta la frontera.

Además, se descubrió un error estratégico imperdonable: los servicios de inteligencia israelíes asumieron que Hamás estaba más preocupado por gobernar Gaza que por activar un conflicto armado de alto nivel contra Israel. Esta percepción resultó no solo errada, sino fatal.

El factor político y la fractura interna

Según analistas, uno de los factores subyacentes en el deterioro institucional en Israel previo al ataque fue la polémica reforma judicial impulsada por Netanyahu. La medida despertó masivas protestas ciudadanas en los meses anteriores a octubre de 2023, y muchos dentro y fuera del país sostienen que esto mostró un Israel dividido y políticamente débil, lo cual podría haber motivado a Hamás a actuar.

“Cuando el enemigo huele debilidad, actúa. Y eso fue lo que hicimos sentir con nuestra crisis interna”, señaló un exgeneral retirado en una entrevista a la televisión on-line "i24 News".

La fractura institucional también ha sido económica. Durante años, el gobierno de Netanyahu apoyó una estrategia de "contención" que incluyó permitir que Qatar enviara millones de dólares a Gaza en efectivo, pero sin fortalecer a la Autoridad Nacional Palestina, reconocida internacionalmente y mucho más moderada que Hamás. Esta decisión es vista ahora como uno de los grandes errores en su política hacia Gaza.

El rol de los ciudadanos: protestas y presión desde las calles

El pasado sábado por la noche, unas 15,000 personas se reunieron en Tel Aviv para exigir una verdadera comisión de investigación estatal. Las pancartas dicen claramente “No nos taparán los ojos” y “Netanyahu, ¡renuncia ya!”. Estas manifestaciones se han intensificado con el paso de los meses, especialmente tras cada nuevo dato revelado sobre las fallas previas al ataque del 7 de octubre.

La presión ciudadana ha sido tan fuerte que incluso antiguos aliados del primer ministro dentro de la coalición han empezado a desmarcarse públicamente de la decisión de no crear una comisión independiente.

Comisiones del pasado: ¿qué nos enseñan?

La historia de Israel incluye otras comisiones que han resultado claves en la transformación de sus instituciones. Por ejemplo:

  • Comisión Agranat (1974): Investigó la Guerra del Yom Kipur. Su informe provocó la renuncia del jefe del Estado Mayor.
  • Comisión Winograd (2006-2008): Abordó los errores de la Segunda Guerra del Líbano. Produjo cambios profundos en procedimientos militares.

Estas comisiones fueron percibidas como necesarias y ayudaron a reformar estructuras claves. El no replicar esta tradición en un caso tan traumático como el del 7 de octubre es visto por muchos como una peligrosa desviación.

¿Hacia una crisis de legitimidad?

Mientras tanto, la guerra en Gaza, iniciada como respuesta, ha dejado cifras catastróficas. Las autoridades sanitarias palestinas hablan de más de 69,000 muertos. Por su parte, las Fuerzas de Defensa de Israel han perdido al menos 500 soldados en combate desde el inicio del conflicto.

Más allá del contexto militar, la percepción pública continúa deteriorándose. Para el politólogo Amir Fuchs del Instituto Israelí para la Democracia:

“Cada día que pasa sin una comisión independiente, es un día que fortalece la desconexión entre la ciudadanía y el liderazgo político”.

Israel no solo enfrenta una crisis de seguridad o diplomática. La negativa de Netanyahu a permitir una revisión independiente del peor fallo de inteligencia y defensa del país podría derivar en una crisis de legitimidad institucional sin precedentes en la historia israelí moderna.

¿Y ahora qué?

La Comisión anunciada tiene 45 días para definirse en detalle. Pero ya hay voces que preparan demandas judiciales, convocatorias a nuevas protestas y articulación política para presionar por una auditoría independiente. Lo cierto es que, sin transparencia, el trauma del 7 de octubre podría agravarse aún más. Como expresó un manifestante en Tel Aviv:

“No solo nos fallaron ese día. Pretenden fallarnos también en la verdad”.
Este artículo fue redactado con información de Associated Press