La nueva definición de la EPA sobre aguas protegidas: una victoria para los propietarios, una amenaza para los humedales

La reinterpretación de la Ley de Agua Limpia podría transformar la conservación ambiental en Estados Unidos

Un viraje legal con raíces en Idaho

La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) anunció recientemente una redefinición impactante del alcance de la icónica Ley de Agua Limpia (Clean Water Act), cuya implementación lleva décadas protegiendo cuerpos de agua en todo el país.

Esta decisión se basa estrechamente en el veredicto de la Corte Suprema de EE.UU. en el caso Sackett v. EPA de 2023, que limitó de forma sustancial la autoridad federal sobre ciertos humedales, dándole prioridad a los derechos de propiedad individual por encima de criterios ecológicos.

Con la nueva regla, conocida como Waters of the United States (WOTUS), la EPA enfocará su regulación solo en cuerpos de agua permanentes o conectados directamente con ríos, lagos y océanos. En otras palabras, los humedales aislados, antes protegidos en muchos casos, quedaron fuera del radar federal.

De la granja al Capitolio: el trasfondo político

El anuncio, dirigido por Lee Zeldin, un excongresista republicano y actual administrador de la EPA, se presenta como una iniciativa “no ideológica”. Sin embargo, datos y antecedentes indican que esta reinterpretación se alinea más con visiones conservadoras de gestión del uso del suelo.

"Queremos una regla clara, sencilla, prescriptiva y que sea duradera", declaró Zeldin, quien ha abogado por derogar múltiples regulaciones ambientales desde que asumió el cargo.

Zeldin sostuvo que esta nueva versión de WOTUS terminará con la “ambigüedad” que afecta a agricultores y rancheros sobre si cuerpos de agua en sus tierras están sujetos a regulación federal. Mencionó especialmente el caso de un granjero anónimo cuya frustración por la falta de claridad lo impulsó a defender sus derechos con fervor.

Los ambientalistas alzan la voz

Desde el otro lado del espectro, grupos ecologistas han reaccionado con profundo rechazo.

J.W. Glass, especialista en políticas del Center for Biological Diversity, fue tajante: “Este regalo político de Trump para los contaminadores destruirá miles de canales esenciales para la vida silvestre y afectará áreas naturales que nos protegen contra tormentas más destructivas provocadas por la crisis climática”.

Tanto Glass como otros expertos sostienen que eliminar protecciones a humedales desconectados podría provocar:

  • Reducción de hábitats para aves migratorias y anfibios
  • Menor absorción de aguas de tormentas, aumentando riesgos de inundaciones
  • Mayor contaminación en aguas superficiales debido a menor filtración natural

Las implicaciones de esta nueva regla podrían reflejarse especialmente en estados con grandes zonas agrícolas como Iowa, Texas y Florida, que cuentan con humedales estacionales clave para la biodiversidad local.

Corte Suprema y el precedente Sackett

El caso de la familia Sackett, que desencadenó esta reinterpretación, trató de un matrimonio de Idaho que buscaba construir una casa cerca de un lago, pero fue detenido por la EPA por llenar terreno considerado humedal, es decir, protegido bajo la Ley de Agua Limpia.

La Corte dictaminó a favor de los Sackett, reduciendo drásticamente la definición del gobierno sobre qué constituye un “agua de los Estados Unidos". Según la opinión mayoritaria de los jueces, solo deben considerarse aquellas aguas que mantengan una conexión "superficial y continua" con cuerpos navegables.

“Sackett cambia el juego. Ahora tenemos una guía legal clara, y nos apegamos estrictamente a sus palabras”, enfatizó Zeldin.

Alternancia política y la oscilación de WOTUS

Este no es el primer giro en la interpretación de la Ley de Agua Limpia. A lo largo del siglo XXI, su alcance ha cambiado drásticamente según el partido en el poder:

  • Administración Obama: Amplió la definición de WOTUS para incluir humedales estacionales, arroyos intermitentes e incluso depresiones inundables bajo ciertas condiciones.
  • Administración Trump: Revirtió casi todas esas inclusiones con su propia interpretación de WOTUS en 2020, limitando severamente el alcance del Acta.
  • Administración Biden: Intentó restablecer protecciones intermedias, pero la decisión Sackett obligó a la administración a recular una vez más.

La batalla por el control de esta regulación no solo se da en el plano federal, sino que también ha sido objeto de múltiples juicios estatales y demandas colectivas de propietarios preocupados por la intromisión gubernamental.

Propiedad privada vs. bienes comunes

Este debate pone de manifiesto una tensión fundamental en la política estadounidense: ¿Dónde termina la propiedad privada y hasta dónde puede llegar el gobierno en nombre de la protección ambiental?

En entrevistas recientes, Zeldin comentó que en sus visitas a los 50 estados, ha escuchado preocupaciones sobre la “naturaleza invasiva” de las regulaciones actuales. El argumento clave es que los propietarios deben tener claridad sin temor a sanciones burocráticas si modifican una zanja o drenan un charco estacional.

Pero los científicos advierten: estos cuerpos menores de agua, aunque parezcan irrelevantes, cumplen funciones ecológicas indispensables. La EPA misma reconoce que los humedales actúan como riñones naturales del ecosistema, filtrando contaminantes y absorbiendo crecidas en zonas urbanas y rurales.

Un golpe para la administración ambiental

La redefinición de WOTUS se suma a una serie de movimientos recientes que han debilitado el rol federal en protección ambiental. La salida de David Richardson como jefe interino de FEMA, otra agencia crucial, también refleja inestabilidad en la infraestructura gubernamental de respuesta frente a fenómenos naturales.

Richardson fue criticado por su gestión durante las inundaciones mortales de julio en Texas, donde retrasó su llegada al epicentro de la tragedia. En lugar de priorizar la respuesta inmediata, optó por permanecer en Washington alegando que estaba “derribando puertas burocráticas” desde su camioneta mientras acampaba con sus hijos.

Estas decisiones refuerzan la crítica de que el aparato estatal, en lugar de fortalecer el enfoque científico y preventivo, está adoptando medidas reactivas y con sesgo ideológico.

El tiempo como juez

¿Será esta redefinición una solución estable o simplemente otro péndulo político que volverá a oscilar con el próximo cambio de administración?

Zeldin asegura que esta vez es diferente: “Estamos siguiendo a Sackett al pie de la letra”, afirmó. Pero mientras tanto, científicos y ambientalistas se preparan para evaluar en tiempo real el impacto tangible de esta medida en la salud de los ecosistemas estadounidenses.

La pregunta sigue en el aire: ¿Hasta qué punto podemos reducir la regulación sin comprometer los cimientos de los recursos naturales que sostienen la vida en el país?

Este artículo fue redactado con información de Associated Press