Slovaquia grita libertad: La revolución de 1989 revive para frenar el giro prorruso de Robert Fico
Decenas de miles aprovechan la conmemoración de la Revolución de Terciopelo para protestar contra el autoritarismo en ascenso en Eslovaquia
Bratislava, 17 de noviembre de 2025. Bajo una lluvia persistente, decenas de miles de eslovacos se congregaron este lunes en distintos puntos del país para rendir homenaje a la Revolución de Terciopelo, un evento clave que en 1989 puso fin al régimen comunista en la antigua Checoslovaquia. Sin embargo, este año el espíritu no fue solo conmemorativo, sino también político: los ciudadanos utilizaron la fecha emblemática para protestar contra el primer ministro Robert Fico y su alineación política con Rusia.
Robert Fico: del socialismo democrático al populismo prorruso
Robert Fico no es ajeno a la polémica. Fundador del partido Smer-SD (Dirección - Socialdemocracia), ha sido primer ministro en varias ocasiones desde 2006. Aunque inicialmente se presentó como un socialdemócrata proeuropeo, en la última década su discurso ha mutado hacia un fuerte populismo nacionalista con tintes prorrusos que han provocado movilizaciones ciudadanas constantes.
Desde que volvió al poder en 2023, Fico ha promovido reformas controvertidas, ha consolidado el control sobre los medios estatales y ha recortado el apoyo militar de Eslovaquia a Ucrania, acciones que han generado preocupación en Bruselas y en la comunidad internacional.
La Velvet Revolution: inspiración y resistencia
El 17 de noviembre es una fecha sagrada en la memoria colectiva de Eslovaquia y la República Checa. Marca el día de 1989 en que miles de estudiantes salieron a las calles de Praga y Bratislava a exigir libertades civiles y el fin del comunismo. La consigna de aquel momento, atribuida al entonces líder disidente Václav Havel, se repitió este lunes en pancartas: “La verdad y el amor deben prevalecer sobre las mentiras y el odio.”
Una de las protestas más destacadas se dio en la Plaza de la Libertad (Námestie Slobody) en Bratislava, donde ciudadanos corearon frases como “¡Ya tuvimos suficiente de Fico!” y “¡Queremos un cambio!”. Los manifestantes acusan al actual gobierno de traicionar los valores democráticos por los cuales lucharon sus abuelos hace más de tres décadas.
Libertades bajo amenaza: medidas que encendieron la chispa
El gobierno de Fico ha sido particularmente agresivo al borrar símbolos de esa lucha democrática. Este año, por ejemplo, canceló el feriado nacional del Día de la Libertad, argumentando medidas de austeridad. "Esto no tiene nada que ver con la economía ni con el ahorro," señaló Michal Šimečka, líder del partido opositor Progresívne Slovensko. “Fico quiere decirnos que la libertad es inútil. Nosotros la valoramos, y no permitiremos que nos la arrebaten.”
Otra acción que desató indignación fue un comentario reciente de Fico dirigido a estudiantes: “Si están tan comprometidos con Ucrania, ¿por qué no van ustedes a luchar allá?”. Este tipo de declaraciones han sido criticadas tanto por figuras académicas como por organismos defensores de derechos humanos.
Un eje prorruso en el corazón de Europa
La relación de Fico con Moscú no es nueva, pero ha alcanzado niveles preocupantes desde la invasión a Ucrania en 2022. Fico se ha reunido al menos tres veces con Vladimir Putin desde esa agresión bélica, y una de sus primeras acciones como primer ministro fue suspender todo el apoyo militar bilateral de Eslovaquia a Ucrania.
Incluso ha desafiado abiertamente a la Unión Europea en temas de política exterior, alineándose con figuras como el primer ministro húngaro Viktor Orbán. Este eje nacionalista y prorruso ha preocupado a los aliados europeos, que ven a Eslovaquia como una pieza clave en el flanco oriental de la OTAN.
Un país polarizado: ¿puede la sociedad civil frenar el autoritarismo?
Fico sigue contando con una base sólida de apoyo popular, sobre todo en las regiones rurales y entre los mayores de 50 años. Esta polarización recuerda las tensiones vistas en otras democracias de Europa del Este. Pero la movilización del lunes indica que la sociedad civil eslovaca no está dormida.
Activistas, académicos, estudiantes y políticos opositores se han unido bajo el lema común de la libertad, reviviendo el espíritu cívico de 1989. Las redes sociales han sido clave en la organización de estos actos, con colectivos como #ZaSlobodu (por la libertad) y #NieSmeTicho (no estamos en silencio), que aglutinan a miles de seguidores.
¿Y ahora qué?: elecciones, presión internacional y unidad democrática
Con elecciones parlamentarias previstas para 2026, la oposición espera capitalizar esta ola de descontento. El reto, sin embargo, está en mantenerse unidos: la fragmentación entre fuerzas liberales, progresistas y conservadoras moderadas podría volver a favorecer a Fico, como ya ocurrió en el pasado.
La presión europea también juega un rol clave. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, advirtió la semana pasada que el respeto al estado de derecho es condición fundamental para recibir fondos de recuperación. Eslovaquia, como estado miembro, podría enfrentar recortes financieros si continúa con prácticas consideradas autoritarias.
Una revolución que resuena 36 años después
La movilización de este lunes muestra que, aunque la Revolución de Terciopelo terminó hace 36 años, su espíritu sigue vivo. El hecho de que los mismos valores – libertad, democracia, justicia – estén en juego nuevamente, convierte esta conmemoración en algo más que un aniversario.
Como escribió alguna vez Václav Havel: “La esperanza no es lo mismo que el optimismo... es la certeza de que algo tiene sentido, independientemente de cómo resulte.” Este 17 de noviembre, decenas de miles de eslovacos decidieron darle sentido a la libertad, alzando la voz contra el autoritarismo. Y lo hicieron no solo en nombre del pasado, sino también del futuro.
