¿Camino a la paz o imposición extranjera? La resolución de la ONU sobre Gaza divide al mundo árabe
Estados Unidos impulsa un plan para Gaza con apoyo internacional, desarme de Hamas y presencia militar extranjera. Mientras Netanyahu lo celebra, Hamas lo condena como una injusticia.
Un plan impulsado por Washington desata una tormenta diplomática
El reciente respaldo del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas a una resolución impulsada por Estados Unidos para la estabilización y gobierno transitorio de Gaza ha dividido aún más a los actores clave del conflicto palestino-israelí. Mientras el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, celebra la aprobación del plan calificándolo como una “puerta a la paz y la prosperidad”, Hamas lo rechaza rotundamente al considerarlo un instrumento de control foráneo, y los países árabes reaccionan con una mezcla de esperanza cautelosa y escepticismo.
Con la aprobación de esta resolución, se autoriza la creación de una fuerza internacional de estabilización, junto con una autoridad transitoria supervisada por el expresidente de Estados Unidos Donald Trump. El plan propone el desarme total de Hamas, la reconstrucción de Gaza, y establece condiciones para un posible futuro Estado palestino. Todo con plazo hasta 2027.
Una jugada geopolítica con múltiples actores
El texto aprobado fue el resultado de semanas de intensas negociaciones diplomáticas, particularmente con países árabes clave como Egipto, Arabia Saudita y Qatar. A primera vista, el objetivo es ambicioso: establecer una paz sostenible a través de un cese definitivo de hostilidades entre Israel y Hamas, el desarme de grupos armados no estatales y una inyección masiva de ayuda humanitaria y reconstrucción en Gaza.
La resolución otorga al componente militar internacional amplias competencias como el control de fronteras, la supervisión del flujo de ayuda, y la colaboración con las autoridades palestinas (principalmente con la Autoridad Nacional Palestina, o ANP) para generar un nuevo orden institucional en Gaza posterior a Hamas.
La postura israelí: victoria diplomática y estrategia de presión
Para Netayahu, este plan es una victoria diplomática. “Creemos que el plan del presidente Trump conducirá a la paz y prosperidad porque exige desmilitarización total, desarme y desradicalización de Gaza”, afirmó su oficina en X.
Y no es para menos. Israel, que desde el ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023 —en el que murieron aproximadamente 1,200 israelíes— ha mantenido una férrea ofensiva militar en Gaza, ve en este plan una validación internacional de su línea dura: erradicar a Hamas y evitar su regreso militar a la Franja.
Hamas: el plan es una extensión de la ocupación
El grupo islamista Hamas ha calificado el plan como una “violación de la voluntad del pueblo palestino”. En un contundente comunicado, la organización denunció que la prerrogativa de desarme que se otorga a la fuerza internacional “la despoja de neutralidad y la convierte en parte del conflicto en favor de la ocupación”.
Hamas exige cualquier despliegue militar bajo estricto control de la ONU, limitado a zonas fronterizas y en coordinación con instituciones palestinas. Según ellos, aceptar un mandato amplio sería aceptar la ocupación bajo una nueva fachada.
La Autoridad Palestina juega su carta
Mientras tanto, la Autoridad Nacional Palestina (ANP), presidida por Mahmoud Abbas, se ha mostrado abierta a cooperar con el nuevo marco propuesto. “Estamos listos para implementar la resolución en el terreno, en coordinación con Estados Unidos, la ONU y los países árabes y europeos”, declaró un portavoz de la presidencia palestina.
La ANP, sin embargo, goza de escasa legitimidad entre los palestinos. Su colaboración histórica con las fuerzas de seguridad israelíes en Cisjordania y múltiples denuncias de corrupción han erosionado su imagen. A ojos de muchos palestinos, la ANP no representa una alternativa real a Hamas, sino un actor servil ante Israel y Washington.
¿Dónde queda la estatalidad palestina?
Uno de los aspectos más criticados del plan es lo difuso que resulta el concepto de “Estado palestino”. En la redacción final de la resolución sólo se hace mención a que "se alcanzará una vía creíble hacia la autodeterminación palestina después de ciertas condiciones".
Estas condiciones comprenden la reconstrucción de Gaza y reformas profundas dentro de la ANP. Es decir, un proceso sin cronograma ni garantías reales, que deja en manos de actores externos —principalmente el propio Donald Trump— el timing y la ejecución.
El riesgo, observan analistas, es que se cree una autonomía simulada prolongada en el tiempo sin llegar jamás a una soberanía real, tal como ocurrió con los Acuerdos de Oslo hace casi tres décadas.
Apoyo clave desde el mundo musulmán
Una de las sorpresas del plan es el respaldo de importantes países musulmanes. Turquía, Indonesia, Pakistán, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Egipto, Arabia Saudita y Jordania firmaron una declaración conjunta pidiendo la rápida adopción de la resolución. “Es una oportunidad para reestablecer la esperanza y dejar atrás la pesadilla en Gaza”, explicó un funcionario turco.
Indonesia, el país musulmán más poblado del mundo, insistió en que la resolución debe llevar al establecimiento inequívoco de un Estado palestino, visión que Netanyahu ha rechazado. Turquía, por su parte, propuso abiertamente contribuir a la fuerza internacional pese a la oposición israelí a su presencia en Gaza.
Las cifras del horror en Gaza
El conflicto ha dejado una huella devastadora:
- Según el Ministerio de Salud de Gaza, más de 69,000 palestinos han muerto desde octubre de 2023.
- El 70% de las víctimas son mujeres y niños.
- La infraestructura básica, incluyendo el 80% de las escuelas y hospitales, está destruida o inoperativa.
- Alrededor de 600,000 niños están sin educación debido a la destrucción de centros escolares.
Estos datos subrayan la necesidad urgente de estabilización y reconstrucción. No obstante, muchos señalan que los principios del plan propuesto no abordan de manera suficiente los aspectos humanitarios ni las causas profundas del conflicto.
La ambigua figura del “Board of Peace”
Uno de los elementos más polémicos es la creación de un **"Consejo de Paz" (Board of Peace)**, diseñado para supervisar la transición en Gaza. Estará dirigido por Trump y contará con miembros aún no revelados. Su papel será “cooperar con todas las partes” y monitorear los hitos definidos en la resolución.
El hecho de que esta autoridad sea designada sin consultar a actores palestinos alimenta graves sospechas de imposición externa. ¿Representa verdaderamente al pueblo palestino o simplemente vigila los intereses geoestratégicos de Estados Unidos e Israel?
Los detalles del retiro israelí
El retiro de las fuerzas israelíes no será automático. Según el texto, será paulatino y dependerá de “estándares, hitos y cronogramas vinculados a la desmilitarización” acordados entre la fuerza internacional, Israel y los garantes del alto al fuego.
Este mecanismo da a Israel una capacidad de veto de facto, lo que ha generado rechazo por parte de expertos internacionales y líderes palestinos. La comunidad internacional teme que se retrase indefinidamente el retiro militar, consolidando así una ocupación bajo otro nombre.
Voces críticas desde Europa
La ministra de Relaciones Exteriores del Reino Unido, Yvette Cooper, pidió al mundo actuar con rapidez. “Hay que abrir todos los pasos fronterizos, levantar restricciones y permitir el acceso rápido de ayuda humanitaria”, dijo. Instó a no perder de vista el objetivo: una paz justa y duradera.
Varios países europeos, si bien votaron a favor de la resolución, manifestaron reservas respecto a la falta de un calendario claro y garantías vinculantes hacia la estatalidad palestina.
¿Estamos ante un nuevo modelo de ocupación?
El mayor temor en sectores palestinos e incluso en la sociedad civil israelí es que esta nueva fase configure un modelo de "ocupación internacionalizada", en el que la apariencia de neutralidad y reconstrucción sirva para perpetuar estructuras de control, desplazando a Hamas sin ofrecer una alternativa democrática y soberana.
El académico Rashid Khalidi, profesor de Historia Moderna en la Universidad de Columbia, lo expresó así: “Este tipo de intervención sólo puede legitimar un statu quo controlado desde fuera, sin enfrentar la raíz del problema: la ocupación militar y la negación sistemática de los derechos palestinos.”
Así, el plan aprobado por el Consejo de Seguridad —si bien presenta elementos novedosos y potencialmente estabilizadores— se encuentra en el corazón de un profundo debate sobre política, identidad, autodeterminación e intervención internacional.
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