¿Cómo evitar que colapse la aviación durante un cierre gubernamental?

Una nueva propuesta busca proteger el salario de los controladores aéreos y la seguridad del sistema aéreo en futuros cierres del gobierno en EE.UU.

Un intento de solución tras un caos sin precedentes

El reciente cierre gubernamental más largo en la historia de Estados Unidos, que duró 43 días, dejó una estela de frustración, vuelos cancelados y riesgos en la seguridad aérea. Pero también dejó algo poco común en el actual clima político: un intento bipartidista serio de evitar que este caos vuelva a repetirse.

Un grupo de congresistas de ambos partidos ha presentado un proyecto de ley que, de ser aprobado, garantizaría que los controladores de tráfico aéreo reciban su salario durante futuros cierres gubernamentales. La propuesta también contempla asegurar el funcionamiento de sistemas esenciales de la Administración Federal de Aviación (FAA) mediante el uso de un fondo especial que rara vez se utiliza: el Airport and Air Carrier Insurance Fund, creado después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 y que actualmente cuenta con $2,600 millones.

¿Por qué es importante esta medida?

Durante el cierre, miles de vuelos fueron cancelados o retrasados debido a que muchos controladores aéreos, sin recibir salario, buscaron otros ingresos —algunos se convirtieron en conductores de Uber o repartidores. La escasez de personal obligó incluso al gobierno a ordenar la reducción de vuelos en 40 aeropuertos clave del país, lo que generó un impacto económico y logístico sin precedentes.

Sam Graves, congresista republicano y presidente del Comité de Transporte de la Cámara de Representantes, sostuvo que el proyecto "garantiza que los controladores, que tienen uno de los trabajos más estresantes del país, seguirán recibiendo pago y que la seguridad aérea no se verá comprometida en futuros cierres".

¿Cómo funcionaría el financiamiento del proyecto?

En lugar de recurrir al tradicional Airport and Airway Trust Fund —que se nutre de tarifas cobradas a las aerolíneas y está bajo presión financiera—, la propuesta usaría el fondo de seguros creado tras el 11 de septiembre. Este fondo sirvió originalmente para ofrecer cobertura a las aerolíneas que no podían conseguir seguros tras los ataques terroristas y cuya última reclamación significativa fue en 2021, en el contexto de la retirada de tropas de Afganistán. Desde entonces, el fondo ha seguido creciendo gracias a los intereses.

Una provisión del proyecto establece que no se podrá utilizar más dinero del fondo si cae por debajo de los $1,000 millones, lo que, según asesores del comité, garantizaría financiación suficiente para mantener a flote la FAA durante entre cuatro y seis semanas.

Propuestas pasadas que nunca llegaron

El problema no es nuevo. El senador Jerry Moran ha impulsado repetidamente desde 2019 la Aviation Funding Stability Act, que permitiría a la FAA acceder al Airport and Airway Trust Fund durante apagones financieros. Aunque la iniciativa obtuvo apoyo bipartidista en distintos momentos —incluido el resurgimiento en marzo y septiembre pasados—, nunca ha logrado la aprobación definitiva.

La razón de su fracaso ha sido en gran medida económica. La Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) ha advertido que estas propuestas tienen un alto costo económico, lo que desincentiva su aprobación en tiempos de restricciones fiscales.

Un problema que amenaza la seguridad nacional

La razón por la que esta medida genera tanto consenso es simple: los controladores de tránsito aéreo son esenciales. A pesar de que deben seguir trabajando durante los cierres, el no recibir salario genera ausencias, fatiga y distracciones, poniendo en riesgo la seguridad de millones de pasajeros.

Según un informe de la FAA, bastan unas pocas ausencias en una torre de control para provocar una reacción en cadena de retrasos y cancelaciones. Este fue el caso durante el más reciente cierre, cuando se reportaron miles de vuelos cancelados justo cuando la demanda aérea comenzaba a recuperarse tras los estragos de la pandemia.

Impacto económico del caos aéreo

Un estudio de la Asociación de Transporte Aéreo (Airlines for America) estima que las interrupciones aéreas provocadas por cierres gubernamentales le cuestan a la economía estadounidense aproximadamente $1,200 millones por semana.

Este impacto no solo afecta a aerolíneas y aeropuertos, sino también al turismo, a las empresas que dependen de transporte urgente y a los consumidores. Cuando miles de vuelos se cancelan, cadenas de suministro se interrumpen y la imagen de confiabilidad del sistema aéreo estadounidense se ve seriamente dañada.

¿Qué opinan los sindicatos?

El Sindicato Nacional de Controladores Aéreos (NATCA) ha sido uno de los principales defensores de leyes que aseguren los salarios durante cierres. Su presidente, Rich Santa, declaró tras el cierre de 2019: "Es inaceptable que los trabajadores esenciales que protegen nuestros cielos tengan que recurrir a alimentos donados o buscar segundos empleos para sobrevivir".

Organizaciones como la American Federation of Government Employees (AFGE) también se han sumado al coro, señalando que esos "apagones salariales" afectan la moral y la salud mental de quienes garantizan la seguridad del espacio aéreo.

¿Qué dice el público?

Una encuesta realizada por Pew Research Center durante el cierre gubernamental de 2019 reveló que el 70% de los estadounidenses se opone a que los trabajadores esenciales trabajen sin cobrar, y más del 60% considera que debería haber mecanismos automáticos para permitir el financiamiento de salarios en sectores críticos.

En un país donde el transporte aéreo es vital para la movilidad profesional, comercial y familiar, el apoyo ciudadano a iniciativas como la que se acaba de presentar en el Congreso puede ser determinante para su aprobación.

Una solución viable a corto plazo

Esta nueva propuesta legislativa ofrece ventajas frente a propuestas anteriores:

  • No añade gasto presupuestario activo, pues usa fondos ya existentes.
  • Es limitada y específica: sólo se aplica a trabajadores de la FAA y solo mientras dure el cierre.
  • Cuenta con respaldo bipartidista en ambas cámaras, algo poco usual.

En palabras del congresista Troy Nehls, presidente del subcomité de aviación: "Este proyecto no solo es lógico, es necesario. No podemos permitir que nuestra seguridad aérea dependa de caprichos políticos".

¿Salvará esta ley a la aviación estadounidense de futuras crisis?

La incertidumbre continúa. A pesar de la urgencia, el Congreso enfrenta otra fecha límite para financiar al gobierno a finales de enero. Si no se aprueba esta o alguna medida similar antes de esa fecha, el fantasma de otro cierre y otro colapso aéreo volverá a rondar.

La aviación no puede detenerse, y tampoco debería detenerse el salario de quienes la hacen posible.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press