La diplomacia bajo fuego: Zelenskyy intensifica la búsqueda de la paz en medio de una guerra implacable
Mientras Ucrania resiste ataques devastadores, su presidente viaja por Europa y busca relanzar conversaciones de paz con apoyo de Turquía, España y Francia
Por más de dos años, Ucrania ha sido el epicentro de una guerra brutal que ha redefinido las dinámicas geopolíticas del siglo XXI. A pesar del desgaste humano y material, Volodymyr Zelenskyy, presidente de Ucrania, ha mantenido un pulso diplomático incesante en busca del fin del conflicto. Esta semana, su gira internacional ha elevado el tono de su esfuerzo por la paz, mientras su país sigue bajo las llamas de la guerra.
Zelenskyy se mueve en el tablero diplomático europeo
El martes, Zelenskyy anunció que viajará a Turquía con el objetivo de “reactivar las negociaciones” de paz con Rusia. Esa visita sigue a una intensa agenda en España y Francia, que ya ha comenzado a rendir frutos tanto en compromisos militares como en respaldo político.
En Madrid, se reunió con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el rey Felipe VI. En París, firmó una carta de intención para adquirir hasta 100 cazas Rafale, además de drones y sistemas tierra-aire.
"Estamos haciendo todo lo posible para acercar el fin de la guerra. Esa es la principal prioridad de Ucrania", expresó Zelenskyy a través de redes sociales.
Turquía: ¿una mesa creíble de negociación?
La elección de Turquía no es casual. A principios de año, Estambul acogió conversaciones de bajo perfil entre Ucrania y Rusia. El único logro tangible en esas reuniones fue el intercambio de prisioneros de guerra. Sin embargo, Ankara ha logrado construir una posición neutral en el escenario global, siendo puente entre Oriente y Occidente, y entre Moscú y Kiev.
Desde 2022, el presidente turco Recep Tayyip Erdoğan ha mediado varios acuerdos humanitarios y logísticos, como el histórico acuerdo para la exportación de grano ucraniano a través del Mar Negro, firmado en julio de ese año.
Los intentos de mediación de potencias occidentales, como Estados Unidos o Francia, no han brindado mayores resultados hasta ahora. Por eso, Zelenskyy espera que Turquía proporcione un nuevo impulso a las estancadas negociaciones.
Mientras tanto, sobre el terreno: bombardeos, drones y devastación
Mientras Zelenskyy recorre Europa, los ataques rusos continúan sin tregua. En la región oriental de Donetsk, ocupada en parte por fuerzas pro-rusas, se reportó un ataque aéreo “sin precedentes” contra infraestructuras energéticas. Dos plantas termoeléctricas resultaron gravemente dañadas, dejando sin electricidad a amplias zonas y afectando el suministro de agua.
Denis Pushilin, jefe impuesto por Moscú en la región, declaró que “la magnitud del ataque excede cualquier precedente en esta zona del conflicto”. Además, la ciudad de Dnipro, en el centro de Ucrania, fue blanco de un ataque masivo con drones rusos que provocaron incendios en seis edificios residenciales, dejando al menos dos heridos.
Datos del ataque en Dnipro:
- 114 drones utilizados (strike y señuelo)
- 4 misiles balísticos Iskander-M
- Daños en edificios residenciales y oficinas de medios
- Trenes y estructuras ferroviarias afectadas
En Kharkiv, región del noreste del país, un misil ruso mató a una adolescente de 17 años e hirió a otras 10 personas. Una tragedia más en una larga lista de víctimas civiles que reflejan el alto costo humano del conflicto.
¿Un atisbo de esperanza en una semana crítica?
Este recorrido diplomático no es casual. En el calendario cercano se avecinan dos foros clave: la cumbre del G7 y una reunión extraordinaria de la OTAN. Además, hay presiones internas dentro de Ucrania para acelerar medidas que permitan una posible reconstrucción en zonas parcialmente desmilitarizadas.
Al regresar de Turquía, Zelenskyy tiene previsto reunirse con los líderes del Parlamento ucraniano y con su partido político, Servidor del Pueblo, para consolidar estrategias que podrían apuntar al horizonte de una conferencia internacional de paz en 2025. Todo parece indicar que Kiev quiere prepararse para ese momentum diplomático.
Una guerra de desgaste, pero no de resignación
Desde su inicio en febrero de 2022, la guerra ha dejado según estimaciones de la ONU más de 14 mil civiles muertos y ha desplazado a 8 millones de personas. La infraestructura ucraniana ha sufrido daños fueron evaluados en más de 400.000 millones de dólares, según el Banco Mundial.
La contraofensiva ucraniana del verano de 2023 no logró los avances esperados, lo que ha incrementado la percepción de un punto muerto en el conflicto. No obstante, la moral del gobierno de Kiev sigue enfocada en resistir, pero ahora con una renovada insistencia en vías diplomáticas.
La solidaridad europea aún firme, pero con matices
Francia y España mostraron esta semana una renovada disposición a apoyar a Ucrania. París no solo acordó la venta de cazas militares, sino que también ofreció incrementar la cooperación en ciberseguridad ucraniana. Madrid espera aprobar un paquete financiero bilateral, destinado a reconstrucción, seguridad energética y modernización del sistema ferroviario ucraniano.
No obstante, sectores políticos dentro de Europa —sobre todo en países como Hungría o Eslovaquia— vienen cuestionando el alcance del apoyo a Ucrania. De ahí que los viajes de Zelenskyy no sean solo simbólicos: son una operación continua de diplomacia estratégica.
El camino hacia la paz: ¿fantasía o posibilidad?
Todo intento de paz hasta ahora se ha estrellado contra la intransigencia del Kremlin, que insiste en condiciones poco realistas para Kiev, como la “desmilitarización” total de Ucrania. A pesar de eso, Zelenskyy ha mantenido viva la “Fórmula de Paz de Ucrania”, presentada en la cumbre del G20 en Bali (2022), que incluye:
- Retirada completa de tropas rusas
- Restauración de las fronteras de 1991
- Tribunales internacionales para crímenes de guerra
Según una encuesta de Rating Group Ukraine de noviembre 2023, un 72% de los ucranianos apoya continuar la guerra hasta recuperar los territorios ocupados, incluyendo Crimea. Esto indica que, a nivel local, la rendición no es opción, pero sí lo es un “fin justo” del conflicto.
Una semana que podría marcar un punto de inflexión
La combinación de una postura firme en el frente de batalla y una diplomacia activa en las capitales europeas pone sobre la mesa un nuevo paradigma en el conflicto: el impulso sincero hacia la búsqueda de la paz. Turquía, con su historial de mediaciones útiles, podría ser el catalizador que el proceso necesita.
Entretanto, Ucrania parece enviar un mensaje claro: no dejará de resistir, pero tampoco dejará de buscar la paz. Y en el centro de todo, el liderazgo incansable de Zelenskyy —cuestionado por algunos, idolatrado por otros— sigue definiendo el carácter de una nación herida, pero no derrotada.
