Zelenskiy y el 'Guernica': El poder simbólico de un grito contra la guerra en tiempos modernos

La visita del presidente de Ucrania al icónico mural de Picasso en Madrid evoca ecos históricos de sufrimiento, resistencia y el reclamo por el cese de la violencia

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El pasado martes, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenskiy, realizó una visita relámpago a España, en medio de su gira por Europa para reforzar el apoyo de sus aliados. Pero uno de los momentos más simbólicos de su paso por Madrid fue su encuentro frente al monumental mural Guernica de Pablo Picasso, una obra maestra del siglo XX que se ha convertido en ícono universal del horror bélico.

Un encuentro cargado de historia y simbolismo

El Guernica, pintado en 1937 como respuesta al bombardeo de la localidad vasca del mismo nombre durante la Guerra Civil Española, ha trascendido su contexto original para convertirse en una representación atemporal del sufrimiento causado por el conflicto. Con sus figuras cubistas —mujeres aullando, hombres desmembrados, caballos desbocados y un toro herido—, la obra no solo impacta por su estilo, sino por su mensaje universal de denuncia.

Frente a esta obra, Zelenskiy no solo rindió homenaje al dolor histórico, sino que también trazó un paralelismo directo con la realidad de su propio pueblo. En abril de 2022, poco después del inicio de la invasión rusa en Ucrania, el mandatario ucraniano, al dirigirse al Parlamento español, pronunció estas palabras:

“Imaginen que hoy, en Europa, hay personas que viven durante semanas en sótanos para salvar sus vidas. ¡Diariamente! Abril de 2022 — y la realidad en Ucrania es como si fuera abril de 1937, cuando el mundo descubrió el nombre de una de sus ciudades: Guernica.”

Guernica, un espejo del presente

La importancia de la obra de Picasso no solo radica en su representación pictórica, sino en su vigencia. Como recuerda el historiador británico Giles Tremlett: “‘Guernica’ es posiblemente el primer gran cuadro antibélico de la historia. Representa algo que ha tenido continuidad desde entonces... y hoy es altamente visible en Ucrania.”

El análisis de Tremlett se sostiene en hechos tangibles. Desde el estallido del conflicto ucraniano en 2014, y especialmente tras la invasión total en 2022, las imágenes del sufrimiento civil han inundado los medios. Escuelas destruidas, estaciones de tren bombardeadas y casas reducidas a escombros recuerdan directamente a las escenas abstractas que Picasso plasmó con trazo violento y monocromático.

Un recorrido histórico de la obra

La historia del propio cuadro también tiene tintes de resistencia. Picasso se negó tajantemente a que el Guernica regresara a España mientras el dictador Francisco Franco estuviera en el poder. Por ello, desde 1939 hasta 1981, permaneció en el MoMA de Nueva York, como embajador de la memoria histórica y el espíritu antifascista.

Fue solo tras la muerte de Franco y un frustrado intento de golpe de Estado que el mural retornó a España. Antonio Cazorla-Sánchez, profesor de historia española en la Universidad de Trent (Canadá), dijo al respecto:

“Cuando el Guernica volvió a España en 1981, fue un símbolo de esperanza, de que no había vuelta atrás para la dictadura.”

Así, la pintura quedó asociada no solo a la denuncia, sino también a la transición democrática y al poder del arte como fuerza regeneradora.

El mural frente al Consejo de Seguridad

El carácter universal del Guernica queda patente en su presencia en la sede de Naciones Unidas. Una réplica en tapiz está expuesta a la entrada de la sala del Consejo de Seguridad, justo allí donde se toman algunas de las decisiones más importantes sobre conflictos internacionales. Lo irónico —y estremecedor— es que Rusia, nación acusada por múltiples organismos de cometer crímenes de guerra en Ucrania, ostenta allí uno de los cinco asientos con derecho a veto.

Guerras pasadas, guerras presentes

La Guerra Civil Española (1936–1939) fue un enfrentamiento fratricida entre republicanos y sublevados franquistas que dejó alrededor de 500,000 muertos. El bombardeo de Guernica del 26 de abril de 1937, perpetrado por la Legión Cóndor alemana e Italia fascista, tuvo como blanco una población civil indefensa en día de mercado. Fue una masacre aérea innovadora, no por su capacidad técnica, sino por su objetivo: infundir terror.

Hoy, similares tácticas son reportadas en ciudades ucranianas como Mariúpol, Dnipró o Bajmut. La repetición del terror aéreo sobre civiles recuerda a aquellos días aciagos del siglo XX, como si la humanidad no hubiera aprendido nada.

Una tradición de visitantes ilustres

Antes de Zelenskiy, fueron otras figuras del escenario mundial quienes buscaron en el Guernica una fuente de reflexión. El expresidente estadounidense Barack Obama, durante su visita oficial en 2018, fue guiado por el rey Felipe VI hasta el mural. Años más tarde, el novelista Salman Rushdie, tras sobrevivir a un atentado que lo dejó ciego de un ojo, rindió tributo a la obra como símbolo de resiliencia.

Zelenskiy: diplomacia, guerra y cultura

Desde el inicio de la invasión, Zelenskiy ha desplegado una estrategia diplomática sin precedentes. Intervenciones ante parlamentos, cumbres multilaterales y entrevistas con líderes mundiales forman parte de su agenda diaria. Esta gira reciente por capitales europeas responde en parte a ese objetivo: mantener viva la causa ucraniana frente a una opinión pública cada vez más fatigada por la guerra.

Con la corrupción y tensiones internas amenazando la estabilidad del gobierno en Kiev, el presidente recurre a gestos de alto contenido simbólico para recordar al mundo lo que está en juego. “Ucrania es hoy el Guernica del siglo XXI,” parece gritar su visita.

¿Puede el arte cambiar el curso de una guerra?

No es la primera vez que el arte se convierte en herramienta de denuncia. A lo largo de la historia, se han utilizado obras para sacar a la luz los horrores de conflictos ignorados por las élites o minimizados por la propaganda oficial. Sin embargo, en un mundo saturado de imágenes, el efecto del arte parece diluirse.

Aun así, cuando el presidente de un país asolado por la guerra se detiene frente a una pintura y lanza un mensaje al mundo, la obra recupera su poder original. No es una mera pieza de museo. Es una advertencia y una súplica.

El legado del Guernica para las futuras generaciones

Que una obra de arte creada hace casi 90 años siga generando titulares y atrayendo a líderes mundiales es prueba de su fuerza. En tiempos de posverdad, crisis de valores y polarización, el Guernica rehúye interpretaciones partidistas. Grita contra todas las guerras, venga de donde venga el bombardeo.

Y mientras el pueblo ucraniano escribe con sangre la historia contemporánea, quizás la imagen más potente sea la de Zelenskiy, solo frente al mural, contemplando el eco de un grito que nunca se ha apagado.

Fuentes complementarias:

  • Picasso, Pablo. «Guernica». Museo Reina Sofía. Enlace
  • BBC Mundo. «Los horrores que inspiraron a Picasso a pintar. » bbc.com
  • The Guardian. “Guernica: The tribute and the trauma.” Giles Tremlett, 2022.
  • Trent University. Entrevista a Antonio Cazorla-Sánchez, publicada en 2021.
Este artículo fue redactado con información de Associated Press