Cumbre del G20 en Sudáfrica: Un boicot que expone las fracturas del orden global

Con la ausencia total del gobierno de Estados Unidos, el G20 en Johannesburgo se convierte en un test clave para la influencia del Sur Global y el futuro de la gobernanza mundial

  •  EnPelotas.com
    EnPelotas.com   |  

Johannesburgo, Sudáfrica — La ciudad más poderosa de Sudáfrica se encuentra en el centro del escenario diplomático global al albergar la primera cumbre del G20 en suelo africano. Sin embargo, lo que debería haber sido una celebración de inclusión y multilateralismo se ha visto ensombrecida por una profunda polémica: el boicot total del gobierno de Estados Unidos al evento.

Una silla vacía que pesa toneladas

El boicot encabezado por el expresidente estadounidense Donald Trump —quien no sólo rechazó asistir, sino que también impidió la presencia de cualquier funcionario estadounidense— ha convertido su ausencia en el principal foco informativo del evento. La negativa responde a supuestos casos de discriminación contra granjeros blancos en Sudáfrica, una acusación desmentida por el presidente sudafricano Cyril Ramaphosa, quien tildó dichas aseveraciones como “completamente falsas”.

Ronald Lamola, Ministro de Relaciones Exteriores de Sudáfrica, ha intentado restar dramatismo al asunto. “Nunca hemos tenido un 100% de asistencia de jefes de Estado. Siempre hay circunstancias”, recordó. Aunque admitió que la ausencia estadounidense supone un desafío, también ve en ello una oportunidad para demostrar que el mundo puede avanzar sin depender exclusivamente de Washington.

El trasfondo simbólico del boicot

Estados Unidos no sólo se ausentó del evento principal; también boicoteó reuniones preparatorias anteriores. Ni el Secretario de Estado Marco Rubio ni el Secretario del Tesoro Scott Bessent asistieron a sus respectivas cumbres sectoriales.

Además, la administración Trump instó a los demás países miembros a no firmar una declaración conjunta al final del evento —una práctica tradicional del G20— poniendo en duda el valor del consenso multilateral en esta era. El mensaje es claro: la Casa Blanca desconfía cada vez más de los mecanismos multilaterales.

Un G20 sin Trump, pero con más África

Lejos de paralizar el evento, la ausencia de Washington ha motivado a los países africanos a reforzar su voz. Representado oficialmente por la Unión Africana, el continente ha encontrado en esta cumbre una plataforma para exponer sus urgencias: desde el financiamiento climático hasta la reestructuración de la deuda externa.

Según un informe divulgado por expertos independientes durante esta semana, los países más vulnerables necesitarán al menos un billón de dólares anuales para lidiar con los efectos del cambio climático de aquí a 2030. La declaración pone presión sobre los gigantes económicos y los propios organismos multilaterales.

“Más allá del drama estadounidense, lo que realmente importa es lo que África pueda colocar sobre la mesa como prioridad del nuevo orden mundial”, opinó Brian Kagoro, director del think tank Open Society Foundations.

La silenciosa tensión geopolítica

A la par de la crisis diplomática con Estados Unidos, otros liderazgos clave también se han ausentado. El presidente ruso Vladimir Putin no participa en la cumbre debido a una orden de arresto de la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra en Ucrania. Como signatario del Estatuto de Roma, Sudáfrica estaría obligada a arrestar a Putin si pone pie en su territorio, lo cual ha hecho inviable su asistencia.

Por su parte, el presidente chino Xi Jinping ha delegado su participación al premier Li Qiang, continuando con una tendencia marcada durante el año de evitar viajes al exterior.

Esta mezcla de ausencias define un G20 menos protagonizado por potencias tradicionales y con más espacio para regiones normalmente marginadas en el tablero global, como África, Sudamérica y el Sudeste Asiático.

Una cumbre en medio de una ciudad plástica y real

Mientras líderes globales discuten cisternas de dinero, Johannesburgo ha pasado por un lavado de imagen exprés: calles limpiadas, jardinería de emergencia y una infestación de pancartas del G20. Sin embargo, a pocos kilómetros del centro financiero de Sandton, los barrios precarios como Alexandra reflejan la otra cara del mundo que el G20 pretende ayudar.

La foto viralizada de la comunidad de Alexandra, con sus calles polvorientas y viviendas improvisadas en contraste con los rascacielos de Sandton al fondo, ha servido como metáfora visual de lo que está en juego durante la cumbre.

¿Una nueva gobernanza sin Occidente?

La pregunta que flota entre pasillos y ruedas de prensa no es menor: ¿puede el G20 avanzar sin Estados Unidos? Algunos diplomáticos creen que sí, aunque aclaran que será complejo.

“No será un paseo, pero si hay consenso global, el mundo puede encontrar medios persuasivos para funcionar con éxito”, dijo Lamola, apelando a una gobernanza más inclusiva.

Esta visión ha sido respaldada por líderes como el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, quien ya confirmó su presencia en la cumbre. Desde Angola, Guterres expresó: “Estoy totalmente comprometido con avanzar las reformas necesarias en el sistema financiero internacional y con asegurar una agenda de desarrollo sostenible en África.”

Apoyos y tensiones en juego

Aunque la cumbre esté marcada por tensiones, varios países clave de Europa han ratificado su compromiso: se espera que los jefes de Estado de Francia, Alemania y Reino Unido lleguen con una agenda cargada de encuentros bilaterales.

Su presencia refuerza el valor simbólico y operativo de la cumbre, especialmente ante la insistencia de Ramaphosa de que el mundo reconozca el “derecho de África a soñar y planear desde sus propios intereses, no como una región supeditada.”

Al final del día, este G20 sin Estados Unidos se convierte en una oportunidad para reorientar el poder global. La tensión expone las fracturas del orden multilateral heredado del siglo XX, pero también abre las puertas a una arquitectura internacional más plural, en donde no todas las decisiones se tomen al norte del Ecuador.

¿Será esta cumbre el nacimiento de un G20 más representativo o el principio del fin de su relevancia? La respuesta, como la silla vacía de EE.UU., aún está por llenarse.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press