Empresas petroleras en el banquillo: el creciente movimiento global para llevar a juicio a los gigantes del clima

Demandas contra compañías como TotalEnergies, Shell y Exxon buscan justicia climática mientras agricultores y activistas alzan la voz

Una nueva ola de litigios climáticos

Un granjero belga, Hugues Falys, ha iniciado una demanda judicial sin precedentes contra el gigante energético TotalEnergies, responsabilizándolo del impacto medioambiental que amenaza sus cultivos. Este caso no surge de la nada: forma parte de un creciente movimiento global que intenta hacer rendir cuentas a las grandes petroleras por su papel en la crisis climática. La demanda fue presentada en Tournai, Bélgica, bajo el respaldo de Greenpeace y busca, además de compensación económica, una reducción significativa de la producción de petróleo y gas.

¿Por qué demandar a las grandes petroleras?

Las empresas energéticas como TotalEnergies, ExxonMobil, Shell y BP han estado en el epicentro de las emisiones globales de gases de efecto invernadero durante décadas. Aunque muchas han iniciado programas de transición energética, los emisores aún superan ampliamente las metas del Acuerdo de París. La Agencia Internacional de Energía reportó que más del 80% de las emisiones globales de CO₂ provienen de los combustibles fósiles. Estas demandas buscan que las responsabilidades climáticas ya no recaigan solo en los gobiernos o ciudadanos, sino también en quienes han lucrado con el modelo fósil.

De agricultores a tribunales: el caso de Hugues Falys

Falys, un agricultor de Bélgica afectado por sequías e inundaciones cada vez más frecuentes, señala que el cambio climático ha radicalizado la producción agrícola, reduciendo los rendimientos y volviendo impredecible la planificación de cosechas. “Busco forzar a TotalEnergies a modificar sus prácticas”, declaró antes de ingresar al juzgado. Su argumento es sencillo pero poderoso: las empresas contaminantes deben asumir el costo de los daños que provocan en la vida y la economía de las personas.

Precedentes legales en avance, pero con obstáculos

Esta no es la primera vez que una empresa energética se enfrenta a la justicia. En 2021, un tribunal neerlandés ordenó a Shell reducir sus emisiones en al menos un 45% para 2030. Sin embargo, este fallo fue apelado y aún está pendiente de resolución en la Corte Suprema. En Alemania, una demanda similar del agricultor peruano Saúl Luciano Lliuya contra RWE, por el derretimiento de glaciares que amenaza su hogar, fue rechazada recientemente.

Según la Climate Litigation Database del Centro Sabin de la Universidad de Columbia, ya existen más de 2,500 litigios climáticos activos a nivel mundial, y casi la mitad de ellos se llevan a cabo en Estados Unidos.

El epicentro global: Estados Unidos

Estados Unidos ha sido testigo de avances significativos en esta materia. La Corte Suprema declinó revisar una apelación de grandes petroleras —incluyendo Chevron, Exxon y Shell— que buscaban bloquear una demanda interpuesta por la ciudad de Honolulu. La demanda, aún en curso, exige compensaciones por los estragos del cambio climático sobre su infraestructura, costas y bienestar social.

Mientras tanto, Colorado impulsa un caso paralelo, afirmando que la publicidad engañosa de estas compañías respecto a la seguridad de sus productos constituye fraude al consumidor, lo que permitiría condenarlas bajo otras vías legales.

Gobiernos en la mira: cuando el Estado también es demandado

No solo las corporaciones están bajo el foco. Altos tribunales de países como Países Bajos, Francia, Suiza y Estados Unidos han visto cómo sus ciudadanos acuden a instancias superiores acusando a sus propios Estados por inacción climática:

  • En 2019, la Corte Suprema de los Países Bajos declaró que el Estado violaba los derechos humanos al no tomar medidas adecuadas contra el cambio climático.
  • La Corte Suprema de Montana (EE.UU.) dictaminó en 2023 que el Estado violaba la constitución al autorizar industrias fósiles sin considerar sus efectos climáticos.
  • En Francia, un tribunal reconoció en 2021 la responsabilidad del gobierno por permitir un exceso en sus límites de emisiones de carbono. Aunque aún está en apelación, el fallo marcó un precedente europeo clave.

Tribunales internacionales y una nueva era legal

El impacto del cambio climático ha trascendido fronteras. En un dictamen histórico, la Corte Internacional de Justicia de la ONU señaló en julio de 2023 que los Estados podrían contravenir el derecho internacional si no toman medidas efectivas contra el calentamiento global. A este acto se sumó la Corte Europea de Derechos Humanos, que dictaminó en favor de un grupo de mujeres de edad avanzada de Suiza que demandaron al Estado por no protegerlas adecuadamente del calor extremo y sus consecuencias.

Estas decisiones podrían allanar el camino a demandas transnacionales, donde países emisores rendirían cuentas ante otras naciones por daños ocasionados, por ejemplo, a través de indemnizaciones por pérdidas agrícolas, migraciones forzadas o daños sociales.

¿Podrán cambiar las grandes petroleras?

Empresas como TotalEnergies argumentan que ya han tomado medidas ante el cambio climático. En comunicados previos vinculados a otros juicios, la empresa francesa ha asegurado haber recortado sus emisiones y estar invirtiendo miles de millones de euros en energías renovables. No obstante, investigaciones como la del Centro de Información sobre Energía y Clima revelan que solo un 12% de la inversión declarada en renovables por grandes petroleras se destina realmente a proyectos verdes.

Mientras tanto, Total aún planea expandir su extracción de gas y petróleo en África Occidental y el Ártico, evidenciando la contradicción entre su discurso y acciones.

Una batalla jurídica larga

Volviendo al caso belga, se espera que la demanda impulsada por Falys y Greenpeace se extienda hasta mediados de diciembre. Los abogados tendrán que demostrar no solo el vínculo entre las emisiones de TotalEnergies y el cambio climático, sino también su relación directa con los daños que sufrió el agricultor. Algo sumamente complejo, aunque cada vez menos imposible gracias a los avances científicos en atribución climática.

“Pensamos que ha llegado el momento de que termine la impunidad de los grandes contaminadores”, afirmó Joeri Thijs, de Greenpeace Bélgica, ante los periodistas.

¿Qué sigue?

El mundo observa expectante. Una victoria contra TotalEnergies en este o en otros tribunales abriría las puertas para una cascada de demandas similares en todos los continentes. Por ahora, solo una cosa está clara: la justicia climática ya no es una quimera académica, sino una estrategia legal concreta, reforzada por tratados internacionales, poder ciudadano... y el inexorable peso de la evidencia científica.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press