Lidia Bastianich: la cocina como puente para reconstruir la comunidad en Estados Unidos
Con su nuevo especial televisivo y libro de recetas, la chef italoamericana nos recuerda que la solidaridad comienza en la cocina
Cultivando la comunidad desde la cocina
Lidia Bastianich no es solo una reconocida chef y autora de cookbooks italianos; es una narradora de historias con el corazón puesto en la gente común de Estados Unidos. Con más de una docena de programas especiales para televisión bajo el ala de PBS, su episodio más reciente, “Lidia Celebrates America: A Nation of Neighbors”, no es solo una oda a la gastronomía, sino un recorrido emotivo por los valores fundamentales que nos conectan: la empatía, la solidaridad y el cuidado mutuo.
Una infancia marcada por la comunidad
Lidia nació en 1947 en Istria, una región que pasó de ser italiana a yugoslava tras la Segunda Guerra Mundial. Su familia vivió durante años en un campo de refugiados en Italia antes de emigrar a Estados Unidos en 1958, gracias a la ayuda de organizaciones de caridad. Aquella experiencia definiría su visión del mundo, donde el acto de compartir una comida es el primer gesto de compasión.
“Recuerdo que mi abuela siempre cocinaba una olla de más para llevarle comida a un vecino ciego”, cuenta Bastianich. “Ese vínculo comunitario existía en Italia, sí, pero también puede —y debe— cultivarse en América”.
Lidia en la carretera: vecinos que inspiran
En su nuevo especial, Lidia viaja a diversas localidades de Estados Unidos donde destaca iniciativas comunitarias que usan la comida como herramienta de conexión:
- Altadena, California: Bastianich se une a voluntarios que preparan y entregan 175 comidas a personas damnificadas por incendios forestales. Uno de los voluntarios es un hombre que perdió su casa, vive en su coche y, sin embargo, dedica su tiempo a los demás. “Quise abrazarlo. Ese hombre tenía carácter y fuerza”.
- Denver, Colorado: SAME Café (So All May Eat) permite pagar una comida con dinero, trabajo o productos de jardín. “No solo se trata de comer; es un espacio donde se crean lazos sociales”, afirma Lidia.
- Portland, Oregón: Visita un centro comunitario japonés-estadounidense que provee de alimentos, actividades físicas como tai chi, y espacios de encuentro para ancianos y familias.
- San Francisco: Descubre el primer mercado gratuito de alimentos legislado en EE. UU., donde los visitantes pueden elegir libremente qué alimentos llevarse, manteniendo su dignidad e independencia.
- Porter County, Indiana: Allí conoce a Kiki Ruff, una cocinera autodidacta que se volvió tendencia en TikTok con recetas para personas con inseguridad alimentaria. “Sus recetas vienen de épocas duras, de guerras, del desempleo... y aún así, son nutritivas y sabrosas.”
Una celebración al corazón de América
Para Lidia, este especial es una forma de dar gracias. “Estados Unidos me acogió cuando era una niña refugiada. No hay mejor país en el mundo, pero necesitamos recordar lo que nos hace grandes: la bondad de nuestra gente”.
Esta producción no es solo un homenaje a los esfuerzos individuales, sino también un llamado a la acción cotidiana. “No hace falta donar millones. Basta con llamar al vecino, invitarlo a cenar, compartir el pan”.
La comida como patrimonio emocional
Paralelamente, Lidia ha publicado su nuevo libro “Lidia’s The Art of Pasta: An Italian Cookbook”, escrito junto a su hija Tanya Bastianich-Manuali. En él se incluye una receta de raviolis de calabaza que recupera los sabores de Mantova, en el norte de Italia, fusionando técnicas tradicionales con ingredientes accesibles.
Este plato, explica, era típico de su familia durante el otoño, y es ideal para alimentar tanto el cuerpo como el alma. “Cuando cocinas para otros, estás diciendo: 'Te veo. Me importas'”.
La receta de los raviolis de calabaza
Ingredientes para los raviolis (24 a 30 unidades):
- ½ calabaza butternut (~450g), partida a lo largo
- 1 cda. de aceite de oliva virgen extra
- ⅓ taza de pasas rubias (previamente remojadas y escurridas)
- ½ taza de queso Grana Padano o Parmigiano Reggiano
- ¼ taza de pan rallado fino
- ¼ cdta. de nuez moscada rallada
- 1 receta de pasta casera con 2 huevos (ver más abajo)
- Harina para enharinar
Preparación:
- Asar la calabaza a 200ºC durante 30 mins tapada y 20 mins destapada hasta que esté blanda. Dejar enfriar.
- Machacar la pulpa cocida y mezclar con pasas, queso, pan rallado, sal y nuez moscada hasta obtener un relleno homogéneo.
- Preparar tiras de pasta delgada (máx. 1/8 pulgada), colocar el relleno en cucharadas alternadas, doblar la masa y sellar los bordes.
- Cortar con rodillo dentado o cuchillo y reservar en bandejas enharinadas. Se pueden congelar.
Para la salsa:
- 6 cdas. de mantequilla sin sal
- 10 hojas de salvia
- ½ taza de queso rallado (Grana o Parmigiano)
Cocer los raviolis en agua con sal, y mientras, calentar la mantequilla con la salvia hasta que suelte aroma. Añadir un cucharón del agua de cocción y mezclar con los raviolis. Servir con queso extra.
La pasta casera con apenas dos huevos
Según Lidia, durante tiempos difíciles su abuela hacía pasta para diez personas con solo dos huevos. La base: 2 tazas de harina, 2 huevos, ¼ taza de aceite de oliva y unas cucharadas de agua fría.
“No hay que ser rico para comer bien; hay que usar lo que se tiene con creatividad”, dice ella. Y en eso, Lidia es maestra.
Un mensaje más allá del sabor
Bastianich nos invita a reflexionar. Hay una crisis de conexión humana en un mundo cada vez más individualista. Pero como ella misma resume:
“Haz algo por tu vecino. No tiene que ser dinero, basta con cariño. Esa conexión te hace mejor humano”.
Y si además viene acompañada de un buen plato de raviolis humeantes, mejor aún.
