Nvidia: ¿Coloso tecnológico o burbuja inflada por la fiebre de la inteligencia artificial?

Con un valor de mercado que superó los 5 billones de dólares, el gigante de los chips vuelve a enfrentar al mercado con su informe trimestral de resultados: ¿será otro salto o el comienzo de su caída?

Una supernova llamada Nvidia

Durante décadas, Nvidia fue reconocida —cuando lo era— como una empresa que fabricaba tarjetas gráficas para videojuegos. Conocida entre la comunidad gamer por su línea GeForce y cotizada en Wall Street, pero sin demasiada atención fuera del circuito tecnológico.

Todo cambió radicalmente desde 2020 cuando la inteligencia artificial (IA) irrumpió con fuerza en la escena tecnológica y Nvidia se posicionó como protagonista estelar. Su innovación en chipsets especializados, las célebres GPU (Unidades de Procesamiento Gráfico), la convirtió en el pilar sobre el cual se está construyendo buena parte de la infraestructura de IA.

ChatGPT y el ascenso meteórico

En noviembre de 2022, OpenAI lanzó ChatGPT. Esta inteligencia artificial conversacional se volvió viral y desató una cadena de eventos en las grandes tecnológicas. Microsoft, Amazon, Meta (Facebook), Google y otras siguieron esa línea invirtiendo miles de millones en trenes de cómputo especializados para entrenar y correr modelos de lenguaje natural. ¿Cómo se construyen esos trenes? Con chips de Nvidia.

Entre 2022 y 2024, los ingresos anuales de Nvidia crecieron de 27 mil millones de dólares a más de 208 mil millones. Este crecimiento del 670% no solo parece imparable, sino que alimentó la capitalización bursátil de la empresa: alcanzó un valor de mercado de 5 billones de dólares, superando a Apple, Alphabet y Microsoft en algunos momentos de 2024.

El termómetro del mercado: ¿Boom o burbuja?

Este miércoles, la empresa presentará su informe trimestral de resultados financieros. Y el mundo tecnológico y financiero está observando con atención. Como apuntó Jay Woods, estratega jefe de Freedom Capital Markets: “Decir que es la acción más importante del mundo es quedarse corto.”

Uno de los motivos: si Nvidia no logra cumplir —o superar— las altísimas expectativas, podrías estar ante el primer pinchazo de la burbuja de la IA. Las señales de alarma ya comenzaron en las últimas semanas: la acción de la compañía ha caído más de un 10% en apenas tres semanas. En términos bursátiles, una caída del 10% o más implica una “corrección”.

Unos resultados que definen tendencias

Los analistas esperan que Nvidia reporte ganancias de 1,26 dólares por acción e ingresos de 54.900 millones de dólares en este trimestre. Esto representa un incremento de casi el 60% respecto al año anterior.

Sin embargo, el listón está tan alto que ni siquiera cumplir esas expectativas podría funcionar. Como señala Nancy Tengler, CEO de Laffer Tengler Investments: “El nivel de escepticismo es más alto que nunca en los últimos años.”

Los inversores no solo escucharán los números: interpretarán cada palabra del CEO Jensen Huang, quien se ha convertido en una especie de oráculo del sector. Sus declaraciones no son simples comentarios corporativos: han sido descritas como «el Estado de la Unión de la IA».

¿Hay burbuja en la IA?

La preocupación se centra en algo de vieja data en Wall Street: ¿está el mercado sobrevalorando un nuevo paradigma tecnológico? La historia está plagada de paralelismos. Algunos recuerdan la burbuja de las «punto com» entre 1999 y 2001.

  • Lucent Technologies perdió el 99% de su valor en dos años.
  • Cisco, líder en infraestructura de internet en ese entonces, tardó más de una década en volver a su precio máximo de 2000.

Hoy, la pregunta es si estamos ante otra sobrevaloración impulsada más por expectativas que por rendimientos reales. Aunque la IA avanza, aún falta tiempo para que gran parte de su promesa se haga realidad, sobre todo fuera de laboratorios y departamentos de software en grandes empresas de tecnología.

Nvidia, ¿al borde del monopolio?

Uno de los argumentos más consistentes a favor de Nvidia es que, de momento, no tiene una competencia real a corto plazo. Aunque empresas como AMD, Intel o las chinas Huawei y Alibaba intentan fabricar chips de IA con capacidades equivalentes, Nvidia domina al menos el 80% del mercado global de aceleradores de IA.

Más allá de los datos técnicos, los gigantes de la nube —Amazon Web Services, Microsoft Azure y Google Cloud— han construido sus centros de datos usando la arquitectura de Nvidia. Las alternativas, como los chips TPUs de Google o los centrados en IA de Amazon, están en desarrollo pero aún no alcanzan la penetración de los H100 de Nvidia.

¿Qué pasará si el mercado se enfría?

El alto coste del hardware de Nvidia —con GPUs que superan fácilmente los 25.000 dólares por unidad— ha generado algunas preocupaciones de sostenibilidad comercial y energética. Construir un modelo como ChatGPT puede costar entre 50 millones y 100 millones de dólares en infraestructura, gran parte destinada a chips de Nvidia.

Además, las facturas energéticas vinculadas a correr modelos tan complejos no son menores, provocando tensiones regulatorias en Estados Unidos y Europa.

Si el mercado se enfría y las inversiones comienzan a reducirse, Nvidia podría depender exclusivamente de los gigantes tecnológicos para mantener su volumen, lo cual no es una posición ideal a largo plazo.

¿Estamos exagerando con la IA?

En paralelo a este rally financiero, numerosos expertos y académicos comienzan a llamar a la moderación. No porque la IA no tenga potencial, sino porque sus aplicaciones reales podrían tardar más de lo previsto en integrarse en sectores tradicionales como salud, transporte, manufactura o educación.

El investigador Gary Marcus, uno de los críticos más influyentes del enfoque actual en IA, sostiene: “La IA generativa puede crear texto fascinante, pero eso no significa que entienda el mundo como un ser humano. Aún estamos lejos del nivel de autonomía que dicen estar vendiendo.”

Una cuestión de narrativa

Gran parte del fenómeno Nvidia se sustenta en la fuerza narrativa. ¿Inversionistas impulsados por fundamentos? Seguro. ¿Y también por FOMO (miedo a perderse la oportunidad)? Absolutamente. Esto no es nuevo: el fenómeno Tesla, Bitcoin o GameStop nos dejaron lecciones similares.

En este contexto, Nvidia se ha convertido en símbolo de una era. El capitalismo de IA, como lo llaman algunos medios, encuentra en esta compañía su mascarón de proa. Es tanto el fabricante de la pala como el buscador de oro.

¿Qué sigue?

El informe que Nvidia presentará definirá no solo si su precio en bolsa remonta o cae más, sino si el entusiasmo con la IA sigue inquebrantable o empieza a ser cuestionado en serio. Y eso afectará no solo a Nvidia, sino a gigantes como Microsoft (con Copilot), Google (con Gemini), Amazon (con Bedrock) y Meta (con Llama).

Hoy más que nunca, el símbolo de la inteligencia artificial está en manos de una compañía que hace chips. Y como suele decir Jensen Huang: “La revolución industrial de la inteligencia artificial apenas comienza.”

Estaremos atentos a lo que diga. Y también a lo que el mercado interprete.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press