Sudán, Trump y la pugna geopolítica: ¿Humanitarismo o Realpolitik disfrazada?

La guerra civil sudanesa se convierte en escenario de intereses cruzados entre potencias internacionales, con Donald Trump al centro de las nuevas negociaciones. ¿Es esta una movida genuina por la paz o una maniobra geoestratégica?

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Un conflicto ignorado, hasta que dejó de serlo

En un mundo saturado de conflictos armados, la atención global a guerras "menores" suele pasar desapercibida hasta que un nuevo actor poderoso decide poner el foco sobre ellas. El caso de Sudán —sumido en una brutal guerra civil desde abril de 2023— es un claro ejemplo. La reciente declaración del expresidente estadounidense Donald Trump, quien afirmó que iniciará esfuerzos para acabar con la guerra, ha impulsado nuevamente a Sudán al escenario internacional. Pero más allá de las intenciones humanitarias anunciadas, surgen legítimas dudas sobre si esta acción responde a un interés moral o a una jugada de ajedrez político-geoestratégico.

El origen del conflicto y su crudeza

Desde abril de 2023, Sudán está atrapado en una guerra civil devastadora entre las Fuerzas Armadas de Sudán (SAF) y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), una poderosa milicia paramilitar. La guerra ha provocado, según datos de la ONU y fuentes humanitarias, más de 40,000 muertes y el desplazamiento de 14 millones de personas. Particularmente alarmante fue la caída de el-Fasher, capital de Darfur del Norte, en manos de las RSF. Centenares murieron y decenas de miles huyeron por caminos inseguros, sin agua ni alimentos. Para muchos exiliados, esta guerra ha sido una repetición de los horrores vividos durante el conflicto de Darfur en los 2000.

Trump y el príncipe saudí: ¿La paz como espectáculo?

En una reunión celebrada en la Casa Blanca, Mohammed bin Salman, príncipe heredero de Arabia Saudita, urgió a Trump a usar su influencia para poner fin al conflicto. Trump reconoció que antes de ese encuentro la guerra “no estaba en su radar”, pero asumió públicamente el compromiso. “Su majestad quiere que haga algo muy poderoso con respecto a Sudán”, dijo. Lo notable es que este llamado haya tenido lugar durante una visita del príncipe heredero a EE. UU., su primera en siete años. Recordemos que Arabia Saudita ha venido presionado a Washington tras advertir que un Sudán colapsado podría desestabilizar el mar Rojo, África, e incluso dar alas a grupos extremistas.

¿Y los actores en terreno? Una guerra financiada desde el exterior

La lucha en Sudán no es puramente interna. Diversos países han tomado partido:
  • Arabia Saudita, Egipto y Turquía respaldan al Ejército regular sudanés (SAF).
  • Emiratos Árabes Unidos, aliado cercano de Washington, ha proporcionado armas a las RSF, según informes de inteligencia de EE. UU.
Esto revelaría una compleja red de intereses regionales en juego, donde la guerra civil en Sudán se convierte en un tablero para influenciar el equilibrio de poder de todo el noreste africano.

¿Una paz sincera o una candidatura al Nobel?

Trump, quien durante su mandato alegó haber “terminado varias guerras” y ha insinuado merecer el Premio Nobel de la Paz, parece querer usar el caso de Sudán como un nuevo trofeo político. Durante su aparición conjunta con bin Salman, afirmó que detener la guerra sería “lo más grande que se pueda hacer, incluso más que lo que ya ha hecho”. Este tono mesiánico es característico de Trump. No obstante, los antecedentes sugieren que las iniciativas de política exterior de su administración han sido erráticas, con logros mixtos, como la retirada de tropas estadounidenses en Siria, el acuerdo de Abraham entre Israel y Emiratos, pero también la escalada con Irán tras la retirada del acuerdo nuclear.

Una humanidad desplazada: Datos que estremecen

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) registró que casi 90,000 personas han escapado solo de el-Fasher y alrededores. El director regional de ACNUR para África Oriental y el Cuerno de África, Raouf Mazou, dijo:
“Estamos enfrentando una de las mayores crisis de desplazamiento en África sin una hoja de ruta clara hacia la paz.”

Manipulación política en nombre de la paz

Mientras la ONU llama a una tradicional Tregua Olímpica con motivo de los Juegos de Invierno de 2026 en Italia —siguiendo la costumbre griega de detener los conflictos durante las competiciones olímpicas—, la realidad en Sudán parece inmune a tales simbolismos. La guerra allí resalta la limitación de los foros multilaterales. Aunque la Asamblea General de la ONU aprobó por consenso la tregua, casos como el de Sudán demuestran cuán débil puede ser el alcance real de tales llamados.

Geopolítica del Mar Rojo: la ruta energética y comercial en juego

Sudán tiene una posición geoestratégica clave. Su litoral sobre el Mar Rojo lo conecta con rutas comerciales vitales para el comercio mundial del petróleo y mercancías. Una guerra prolongada allí no solo desplaza civiles, sino que altera el equilibro comercial del mundo árabe y de África oriental. Es por eso que países como Arabia Saudita y Egipto insisten en estabilizar Sudán. No es solo una cuestión de “humanitarismo”: también se trata de garantizar su seguridad nacional y proteger sus rutas marítimas y comunicaciones clave.

Trump y la ONU: dos visiones opuestas de intervención internacional

La administración Trump, a través de figuras como Tammy Bruce, ha sido abierta crítica de la ONU, calificándola de “ineficiente” y con un sesgo anti-Israel. Sin embargo, el mismo gobierno reconoce que organismos multilaterales pueden ser útiles para legitimar sus planes, como ocurrió con la aprobación en el Consejo de Seguridad de su “plan de paz para Gaza”. Esto contradice la narrativa unilateralista del trumpismo, pero —curiosamente— es una prueba de que, en conflictos complejos como el sudanés, incluso los más escépticos necesitan estructuras globales para legitimar sus acciones.

¿Qué sigue para Sudán?

La promesa de Trump de “coordinar con Arabia Saudita, Emiratos, Egipto y otros aliados de Medio Oriente” para resolver la guerra parece más una jugada diplomática preelectoral que una vía clara de negociación. Mientras tanto, sobre el terreno, mujeres violadas, menores reclutados y miles desaparecidos continúan sufriendo sin auxilio.

Sin una mediación internacional sólida y no partidista, la paz para Sudán seguirá siendo un espejismo. Al final, más allá de discursos, lo que realmente importará serán las acciones concretas —y la disposición de los actores internacionales a ceder sus intereses geopolíticos en favor de la vida humana.
Este artículo fue redactado con información de Associated Press