Tom Steyer: El multimillonario que quiere gobernar California con un enfoque populista y verde
El excandidato presidencial y activista ambiental se lanza como demócrata a la gobernación de California, prometiendo justicia económica, clima limpio y control corporativo
¿Quién es Tom Steyer y por qué deberías tomarlo en serio?
Tom Steyer no es un político tradicional. Es un multimillonario hecho a sí mismo, activista ferviente y una figura cada vez más familiar en la arena política de Estados Unidos. Tras gastar más de $200 millones de su propio dinero en una fallida campaña presidencial en 2020 y haber encabezado esfuerzos para someter a juicio político al expresidente Donald Trump, Steyer vuelve a la carga, esta vez lanzando su candidatura para gobernador de California.
Lo que destaca inmediatamente es que Steyer, a sus 68 años, no depende de donaciones o “super PACs”. Su fortuna, que proviene de inversiones exitosas y años al frente de su firma de gestión de fondos Farallon Capital, le permite competir en igualdad —o incluso ventaja— frente a rivales políticos con más tiempo en la esfera pública.
Un populismo inusual: entre el poder económico y la denuncia al sistema
El tono de su campaña es claro: populismo desde la cima. En su video de lanzamiento, Steyer afirma que “los californianos que hacen funcionar este estado están siendo atropellados por el costo de la vida”. Añade: “Los más ricos de este país creen que ganaron todo por sí mismos... eso es una absoluta tontería”.
Esta mezcla de crítica al sistema económico que lleva años beneficiándolo y promesas de una distribución más justa del poder y los recursos lo coloca en una posición singular: un hombre del sistema que promete reformarlo desde dentro. Algunos lo han comparado con figuras como Michael Bloomberg o Howard Schultz, pero Steyer tiene una estética mucho más de base progresista y una trayectoria medioambiental que respalda su discurso.
Una lista de logros que buscan convencer
Más allá de su retórica, Steyer ha financiado y promovido varias iniciativas relevantes en California:
- Propuesta 39 (2012): Reformó cómo las empresas deben pagar impuestos estatales, resultando en más fondos para energía limpia en escuelas públicas.
- Propuesta 56 (2016): Aumentó los impuestos sobre productos de tabaco en $2 por paquete, destinando el dinero a programas de salud.
- Oposición fuerte en 2010 a la Propuesta 23: Intentó suspender la ley de cambio climático AB 32. Steyer invirtió millones en que fuera rechazada.
Todos estos esfuerzos muestran una voluntad de incidir estructuralmente, además de demostrar destreza política para movilizar a electores e inversionistas alineados con su visión.
En una carrera abierta pero competitiva
La contienda por la gobernación de California es una lucha intensa. La elección primaria de junio —en formato “top two”— permitirá que los dos candidatos más votados pasen a la elección general de noviembre, sin importar su partido político.
Entre los aspirantes más visibles se encuentran:
- Katie Porter, congresista progresista, con experiencia legislativa y reputación de feroz interrogadora del poder corporativo.
- Antonio Villaraigosa, exalcalde de Los Ángeles, conocido por su estilo carismático y sus vínculos gremiales.
- Xavier Becerra, exsecretario de Salud y Servicios Humanos de EE. UU., con fuerte base entre votantes latinos.
Steyer parte con ventaja mediática y financiera, pero enfrenta el escepticismo generalizado que rodea las candidaturas de grandes empresarios. Casos anteriores como Meg Whitman, ex CEO de eBay, o Carly Fiorina, exdirectiva de Hewlett-Packard, que gastaron millones para resultados decepcionantes, pesan en la memoria colectiva del electorado californiano.
Críticas, dudas y el factor Kamala Harris
Aunque Steyer no ha ocupado un cargo público, su nombre circula desde hace años como potencial figura ejecutiva demócrata. Su nuevo intento ocurre mientras la actual vicepresidenta Kamala Harris —también californiana— descarta por ahora volver a la política estatal, enfocándose en su proyección nacional.
La congresista Katie Porter ha sido cuestionada últimamente por su estilo confrontacional en entrevistas televisivas, abriendo espacio para que rostros nuevos o menos polarizadores como Steyer puedan ganar terreno.
¿Puede un millonario ser realmente progresista?
Este es, tal vez, el talón de Aquiles de Tom Steyer. Su retórica antielite y pro-justicia social contrasta con su perfil financiero y redes de poder. ¿Qué tan genuino es su compromiso con causas como el cambio climático, la equidad tributaria y la protección del trabajador común?
Steyer ha dicho: “Voy a hacer que las corporaciones paguen su parte de una vez”. Sin embargo, él mismo ha sido símbolo de éxito corporativo. Este enfoque puede generar resultados mixtos. Mientras algunos votantes progresistas verán valor en alguien que quiera resignificar su riqueza para el bien común, otros sospecharán de dobles intenciones o de un populismo ligero.
Publicidad, terreno y cifras
California, con casi 40 millones de habitantes y mercados mediáticos regionales muy diversos (Los Ángeles, San Francisco, Sacramento, San Diego), exige campañas costosas. Aquí es donde Steyer toma ventaja: puede auto financiar su operación, publicitar intensamente en televisión y redes sociales, y construir infraestructuras de base más rápido que otros candidatos.
Durante su intento presidencial gastó más que muchos de sus adversarios conocidos (más de $200 millones), y aunque fracasó electoralmente, ganó visibilidad y estableció conexiones clave. Su campaña para gobernador promete ser igual de ambiciosa.
La carta de la política climática y el electorado joven
Uno de los pilares de la candidatura de Steyer es su postura eco-progresista. No sólo ha financiado iniciativas ambientales; también ha patrocinado programas educativos para concientizar sobre el cambio climático.
En una era donde la crisis climática es prioridad para los votantes de menos de 35 años, esta bandera puede ser estratégica. El cambio generacional y mayor escolarización de los votantes influyen en una percepción positiva hacia candidatos con compromisos ecológicos claros y acciones comprobables.
¿Un nuevo estilo de liderazgo en California?
Gavin Newsom, el actual gobernador, ha sido criticado tanto por su estilo elitista como por el manejo de la pandemia y las crisis de vivienda. Steyer representa, al menos discursivamente, otra forma de liderazgo: menos oficialista, más autogestionado y con foco en resultados verificables.
“Los californianos merecen una vida que puedan pagar”, dijo Steyer en su video de presentación. Un mensaje claro y directo, que busca tocar fibras sensibles en un estado con marcadas desigualdades y múltiples retos urbanos.
¿Qué tan populista puede ser un multimillonario?
Steyer representa una paradoja muy californiana: el multimillonario ecológico, el empresario que quiere gravar empresas, el filántropo que se lanza a las urnas. En esto, California ha demostrado ser tierra fértil para figuras atípicas. Desde Arnold Schwarzenegger hasta la propia Harris, la política en la costa oeste permite—y a menudo premia—la reinvención.
Si Steyer logra sortear las críticas de hipocresía y conectar emocionalmente con una mayoría del electorado, puede convertirse en una figura clave de una nueva generación de líderes progresistas con acceso al capital, pero alineados con causas sociales.
¿Será esta la vez de Tom Steyer?
La historia reciente ha mostrado que el dinero no garantiza votos, pero sí visibilidad. Y en una votación tan fragmentada, esto puede marcar la diferencia. La incógnita se mantiene: ¿puede el autodenominado “populista progresista” convencernos de que un multimillonario puede ser la voz del pueblo?
