Choque Cultural Inverso: El Otro Viaje Después de Estudiar en el Extranjero

Explorar el mundo transforma a los estudiantes, pero volver a casa puede ser un desafío inesperado

Sarah Jongsma volvió a su pequeña ciudad natal en Nevada tras pasar dos semestres universitarios en el extranjero, primero en el norte de Tailandia y luego en la vibrante ciudad de Bengaluru, India. Lo que pensó que sería un regreso cómodo y reconfortante, se convirtió en una experiencia desconcertante: sentirse fuera de lugar en el lugar que siempre llamó hogar. Más tarde supo que lo que enfrentaba era choque cultural inverso.

Estudiar en el extranjero ha sido tradicionalmente visto como una experiencia transformadora, que amplía horizontes personales, culturales y académicos. Pero lo que muchos estudiantes no anticipan es que el regreso puede ser tan desafiante emocionalmente como la partida inicial. A través de historias como la de Sarah y consejos de expertos en movilidad estudiantil internacional, exploramos el valor de estudiar fuera y por qué gestionar las emociones es igual de importante que planificar boletos de avión.

El valor de estudiar en el extranjero va más allá de las clases

“El propósito de estudiar en el extranjero es tanto aprender sobre el mundo como aprender sobre uno mismo”, comenta Bill Bull, vicepresidente de gestión de riesgos del Council on International Educational Exchange (CIEE). “Es en el contraste entre tus suposiciones y la realidad donde ocurre un aprendizaje profundo.”

Esta contradicción entre lo familiar y lo novedoso crea un espacio perfecto para la reflexión personal. Sin embargo, también puede llevar a momentos de desconcierto emocional. Y esos momentos no siempre ocurren en el extranjero; pueden manifestarse al regresar.

Prepararse para los altibajos emocionales: una parte crítica del viaje

Muchos programas de estudios en el extranjero se enfocan en las cuestiones logísticas: pasaportes, visados, seguros y equivalencias académicas. Pero expertos como Bull aconsejan ampliar el enfoque y prepararse emocionalmente tanto para la ida como para la vuelta.

  • Choque cultural original: Experimentado al llegar a un nuevo país, con nuevas normas sociales, ritmo de vida, idioma y costumbres.
  • Choque cultural inverso: Sentimiento de alienación al regresar a casa y darse cuenta de que uno ha cambiado profundamente, mientras todo lo demás parece igual.

“Haz un plan para los momentos en que las cosas salgan mal, porque saldrán mal en algún momento y eso está bien”, dice Bull. Tener estrategias desde el comienzo ayuda a no dramatizar los retos y a encontrar herramientas para abordarlos.

Consideraciones previas al viaje: diversidad y seguridad

Los estudiantes deben entender que su identidad puede impactar la forma en que son percibidos en otro país. Esto incluye raza, orientación sexual, género o religión. Por ejemplo:

  • En algunos países, las parejas del mismo sexo no pueden demostrar afecto en público por razones legales o culturales.
  • Las mujeres pueden encontrar normas sociales restrictivas en cuanto a vestimenta.
  • Productos específicos, como anticonceptivos o productos de higiene femenina, podrían no estar fácilmente disponibles.

Otros elementos clave para la preparación:

  • Revisar si los medicamentos prescritos son legales en el país destino.
  • Adquirir un seguro de evacuación médica.
  • Inscribirse en el Smart Traveler Enrollment Program para recibir alertas de seguridad.

Expectativas vs. realidad cultural

Sarah Jongsma, al llegar a Chiang Mai, pensaba que se adaptaría rápidamente. “Uno se enfoca solo en su crecimiento personal, pero lo que no te dicen es cuánto vas a extrañar tu hogar”, explica. Para sobrellevar la nostalgia, recomienda llevar recordatorios de casa como fotos, souvenirs y hasta una impresora portátil para imprimir recuerdos familiares.

Del otro lado del mundo, Dominic Motter, estudiante en Londres durante 2023, recurría a su rutina de correr por el parque para vencer la soledad. “Nunca había sentido eso antes. Me di cuenta de que necesitaba mantener parte de mis hábitos de casa para no perder conexión conmigo mismo.”

Ser más que un turista

Los expertos resaltan la importancia de vivir realmente la ciudad anfitriona. “Algunos estudiantes en Europa se arrepienten de pasar cada fin de semana viajando y no conocer su ciudad base”, comenta Phoebe Stears-Macauley, asesora de USAC.

Bill Bull complementa: “Cualquiera puede ser turista. Tienes que prestar atención a los detalles de la vida cotidiana. ¿La gente cruza con luz roja? ¿Cómo se visten? ¿Qué no hacen? Ese tipo de observación te conecta con la cultura.”

La faceta emocional del regreso

Volver a casa después de meses viviendo en otro país suele generar una mezcla de alegría y confusión. El entorno posiblemente es el mismo. Pero el estudiante ha cambiado, y eso produce un desfase existencial.

“Has crecido tanto que ya no encajas del mismo modo con tu entorno anterior”, asegura Stears-Macauley. Recomienda:

  • Unirse a clubes internacionales o grupos de antiguos alumnos del programa.
  • Reservar tiempo para reflexionar: ¿cómo compartirás tu experiencia? ¿Qué momentos ameritan una charla extensa y cuáles se pueden narrar brevemente?
  • Crear nuevas experiencias en casa, como explorar museos, probar comidas internacionales o asistir a eventos culturales.

Dominic, por ejemplo, tardó semanas en sentirse “en casa” en EE.UU. otra vez, hasta que hablaba con sus nuevos amigos en Londres. “Ellos sabían exactamente lo que estaba sintiendo porque estaban en el mismo proceso”, señala.

¿Vale la pena? Siempre

Estudiar en el extranjero cambia la vida. No sólo por lo que se aprende sobre otras culturas, sino porque también revela capas internas del estudiante que desconocía. No se trata solo de asistir a clases en otro idioma o probar nuevos platillos. Es ser desafiado a nivel identitario, emocional e intelectual.

Al igual que un viaje largo por montaña: hay tramos agotadores, dudas, falta de aire… pero también vistas insospechadas, aprendizajes imborrables y, finalmente, una versión de ti mismo que no imaginabas.

Y si al volver sientes que ya no encajas... tal vez eso signifique que habías crecido.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press