Randy Johnson: El legado gigante que Seattle no ha olvidado
El retiro del dorsal 51 por parte de los Mariners revive la historia de uno de los lanzadores más temidos, decisivos e inolvidables de las Grandes Ligas
Una ceremonia largamente esperada
El próximo 2 de mayo de 2026, los Seattle Mariners rendirán homenaje a uno de los lanzadores más icónicos de la historia del béisbol cuando retiren el número 51 de Randy Johnson. Así, Johnson ingresará en el selecto club de jugadores inmortalizados por la franquicia, junto a Ken Griffey Jr. (24), Edgar Martínez (11) e Ichiro Suzuki (también con el 51).
Es un momento que muchos fanáticos han estado esperando durante años. Con su estatura imponente de 2.08 metros (6 pies 10 pulgadas), Johnson dominó los montículos del béisbol durante más de dos décadas. Su paso por los Mariners (1989-1998) quedó marcado por momentos históricos, emociones intensas y estadísticas que aún hoy impresionan.
El ascenso del Big Unit en Seattle
Randy Johnson llegó a los Mariners en una transacción con los Expos de Montreal en 1989. En sus primeros años tuvo problemas de control — lideró la liga en bases por bolas entre 1990 y 1992 — pero a partir de 1993, su transformación fue total. Ese año, registró una marca de 19 victorias y 8 derrotas, con una ERA de 3.24 y 308 ponches: el primero de seis años con más de 300 strikeouts.
“Me siento feliz de que ahora se reconozcan mis contribuciones durante los 10 años que estuve ahí”, dijo Johnson durante una videollamada en junio. “Ha pasado mucho tiempo, eso seguro”.
Sin embargo, fue en 1995 cuando Johnson alcanzó el cénit durante su etapa como Mariner. Aquel año logró un impresionante récord de 18-2 y una ERA de 2.48, llevándose su primer Premio Cy Young y lideró al equipo hasta la Serie de Campeonato de la Liga Americana.
1995: El año que salvó al béisbol en Seattle
En un giro que parece de película, el futuro del béisbol profesional en Seattle colgaba de un hilo en 1995. Mientras la legislatura del condado rechazaba la financiación de un nuevo estadio, los Mariners, liderados por Johnson, Griffey Jr. y Martínez, daban la sorpresa y alcanzaban las semifinales del campeonato. Aquellos playoffs reavivaron la pasión de una comunidad y, poco después, las autoridades locales aprobaron la construcción de lo que hoy conocemos como T-Mobile Park.
“Viendo hacia atrás y con la historia ya documentada por los Mariners, funcionó”, comentó Johnson. “Estoy agradecido de haber sido una pieza importante, junto a todos los que formaban parte del equipo. Todo simplemente encajó”.
Una carrera que trascendió equipos y estadísticas
Los logros de Randy Johnson no se limitan a Seattle. Tras ser traspasado a los Houston Astros en 1998, firmó con los Arizona Diamondbacks, donde vivió su etapa más gloriosa. De 1999 a 2002 ganó cuatro Premios Cy Young consecutivos, y en 2001 lideró al equipo a su primer campeonato de la Serie Mundial, compartiendo el MVP con Curt Schilling. La serie fue especialmente notable porque vencieron a los New York Yankees tras los atentados del 11 de septiembre, en una atmósfera cargada de simbolismo político y emocional.
Al final de su carrera, Johnson había acumulado:
- 303 victorias y 166 derrotas
- 4,875 ponches (el segundo más alto en la historia de la MLB, solo detrás de Nolan Ryan)
- 3.29 de ERA a lo largo de 22 temporadas
- Un juego perfecto el 18 de mayo de 2004, contra los Atlanta Braves, con 40 años
Es uno de solo cuatro lanzadores en la historia de la MLB con al menos 300 victorias y 4,000 ponches, junto con Nolan Ryan, Roger Clemens y Steve Carlton.
El impacto de su número 51
El retiro del número 51 tiene un matiz especial. Curiosamente, fue el número que también usó Ichiro Suzuki durante toda su carrera con los Mariners. Mientras Johnson dejó Seattle en 1998, Ichiro llegó en 2001 e hizo suyo el número 51, convirtiéndose en otro ícono de la franquicia. Ambos han sido inmortalizados con ese número, un gesto que habla del respeto mutuo y el reconocimiento de sus legados. Johnson incluso asistió a la ceremonia de retiro de Ichiro en 2022, cerrando el círculo con elegancia.
Más allá del montículo
Después de su retiro en 2009, Johnson ha seguido siendo una figura amigable y respetada dentro del béisbol. Se ha dedicado a la fotografía deportiva, colaborando con medios y revistas. También ha sido mentor de jóvenes lanzadores y ocasional comentarista. Fue incluido en el Salón de la Fama del Béisbol en 2015 en su primer año de elegibilidad, con un nada despreciable 97.3% de votos.
Una inspiración sin igual
La historia de Johnson inspirea no solo por los números, sino por su transformación personal. Pasar de ser un lanzador con problemas de control e inseguridad, a convertirse en una bestia indomable en el montículo, es el sueño de todo deportista. Su disciplina, ética de trabajo y hambre de superación son cualidades que generaciones futuras pueden admirar y emular.
Estadísticas con los Mariners
- 130 victorias (2.º en la historia del equipo)
- 3.42 ERA en 10 temporadas
- 2,162 ponches (2.º en la historia del equipo, detrás de Félix Hernández)
- 1,838 innings lanzados (3.º en la historia de los Mariners)
¿Por qué esperar tanto?
Aunque algunos expertos han cuestionado por qué Seattle tardó tanto en retirar su número, se puede entender dentro del contexto. Durante los primeros años del nuevo milenio, los reflectores apuntaban al éxito de Ichiro, y después la franquicia vivió altibajos deportivos. La decisión de honrar por fin a Johnson con este acto muestra un compromiso renovado con su historia y sus raíces.
Una ceremonia que marcará época
La ceremonia del 2 de mayo de 2026 no será solo un momento de nostalgia, sino un recordatorio de la grandeza que alguna vez habitó el montículo del Kingdome. Los aficionados llenarán el estadio para vitorear al Big Unit una vez más, esta vez no por un ponche, sino por una trayectoria que definió una era y ayudó a consolidar el béisbol en Seattle.
Randy Johnson no solo fue un lanzador extraordinario; fue un fenómeno cultural dentro del béisbol. Ya sea intimidando bateadores, llevando a un equipo a la Serie Mundial o simplemente dominando con una recta de 100 mph y un slider que partía el alma, su legado resuena alto y claro.
Y ahora, finalmente, los Mariners lo han reconocido como es debido: un gigante del juego, dentro y fuera del campo.
