Ucrania no se vende: El 'plan secreto' de paz, la presión europea y el riesgo de traición
Mientras Estados Unidos y Rusia discuten sobre un posible acuerdo de paz, Europa y Ucrania exigen su lugar en la mesa. ¿Puede negociarse la paz sin las principales víctimas del conflicto?
Por estos días, el panorama diplomático europeo y ucraniano vive una de sus semanas más intensas desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022. Informe tras informe, filtración tras filtración, van apareciendo detalles de un supuesto "plan secreto" entre Washington y Moscú para terminar el conflicto. Pero hay un gran problema: ni Europa ni Ucrania parecen haber sido consultadas.
Una diplomacia en la sombra que inquieta a Europa
En una reunión clave de los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea (UE) celebrada en Bruselas, la jefa de política exterior del bloque, Kaja Kallas, fue tajante:
“Para que un plan funcione, necesita a ucranianos y europeos a bordo”.
Estas declaraciones llegan justo cuando nuevos rumores sobre un proyecto de paz han salido a la luz. Según se comenta, EEUU y Rusia habrían trabajado una propuesta que implicaría una cesión de territorios por parte de Ucrania. El presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, ha rechazado públicamente cualquier concesión territorial. Y no es para menos.
Kiev entre la guerra, la corrupción y la diplomacia
Zelenskyy libra varias batallas al mismo tiempo: dirige un país invadido, combate una profunda crisis de corrupción en el sector energético y, ahora, debe enfrentar las amenazas de un consenso externo que busca dar por cerrado el conflicto a expensas de los intereses ucranianos.
En uno de los casos recientes que más han afectado a la opinión pública interna, se han detectado indicios de corrupción en contratos millonarios en el suministro de energía, lo que pone en jaque la confianza institucional y debilita el crédito moral de la presidencia frente a sus socios internacionales.
¿Un plan sin los verdaderos actores?
Aunque no se ha publicado oficialmente ningún documento, fuentes cercanas indican que entre los elementos más polémicos del supuesto plan están los siguientes:
- Cesión de territorios de Ucrania ocupados actualmente por Rusia.
- Desmilitarización de regiones limítrofes.
- Reconocimiento de Crimea como parte de la Federación Rusa.
De ser cierto, se trataría de una abdicación política contraria a todo lo defendido por Europa desde 2022.
Europa toma posiciones: “Con nosotros o sin plan”
El canciller alemán, Johann Wadephul, fue incluso más directo:
“Todas las negociaciones sobre el alto al fuego y el desarrollo pacífico de Ucrania, solo pueden discutirse con Ucrania. Y Europa debe estar incluida”.
A su vez, el ministro polaco Radosław Sikorski recalcó que “la seguridad de Europa está en juego”, recordando que el bloque ha asumido gran parte del coste de la asistencia militar a Ucrania, después de que el expresidente Donald Trump detuviera las ayudas directas desde Washington.
Trump y Putin, los “grandes jugadores” tras bambalinas
Un elemento de tensión adicional se deriva del papel (o ausencia pública) de las grandes potencias. El ministro de Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, declaró:
“Primero debemos averiguar si realmente son los grandes jugadores quienes están detrás de este plan o no”.
Esta duda refleja otra preocupación de Europa: ser apartados políticamente mientras otros definen el futuro del continente desde el otro lado del Atlántico o los Urales.
¿Por qué Europa debería ser parte del proceso?
Desde el inicio del conflicto, la UE ha asignado más de 85.000 millones de euros en ayuda financiera, militar y humanitaria a Ucrania (datos de la Comisión Europea, 2024). Además, más de 8 millones de refugiados ucranianos han sido acogidos por países europeos, lo que convierte a este conflicto en un punto de no retorno político.
Expertos en geopolítica, como Ian Bond del Center for European Reform, sostienen que:
“Privar a Europa de voz y voto en el fin de la guerra es como construir una casa sin consultar a los que vivirán en ella”.
Putin: paz con condiciones unilaterales
Vladimir Putin ha declarado en varias ocasiones que Rusia está dispuesto a negociar. Sin embargo, los ataques sistemáticos contra infraestructuras civiles buscan debilitar al gobierno ucraniano, lo cual contradice cualquier voluntad real de paz.
El pasado 19 de junio, un bombardeo sobre Ternopil causó 26 muertos y 93 heridos. Más de una veintena de personas continúan desaparecidas. Kaja Kallas respondía con firmeza:
“Si Rusia realmente quisiera la paz, ya habría acordado un alto el fuego incondicional hace tiempo”.
La sombra de la reconstrucción y la reconfiguración mundial
Este debate no ocurre en el vacío. Al mismo tiempo, la UE lidera discusiones paralelas sobre la reconstrucción de Gaza y la reactivación de la Autoridad Palestina bajo reformas. Se podría pensar que Europa se encuentra frente a dos tableros geopolíticos distintos. Pero hay una convergencia: ambos conflictos determinarán el nuevo equilibrio global.
Si la UE no se consolida como un actor imprescindible en la solución de Ucrania, pierde peso en otros escenarios, desde Medio Oriente hasta el Indo-Pacífico.
Incluso hay planes europeos para entrenar hasta 3.000 policías palestinos y aportar medios en la transición de poder post-Hamas en Gaza. Si en Gaza Europa exige protagonismo, ¿por qué no lo tendría en Ucrania, donde ha invertido más fondos y recursos?
El dilema ucraniano: firmeza o diplomacia prematura
Zelenskyy, aunque debilitado en la esfera local por los escándalos, aún retiene un fuerte respaldo internacional. Sin embargo, cada día que pasa sin una solución pone a prueba la paciencia de los aliados.
Desde 2022, la guerra ha dejado más de 350.000 muertos y más de 15 millones de desplazados, según cifras del ACNUR y la ONU. Ucrania no solo necesita sobrevivir militarmente: busca que su soberanía y dignidad no sean intercambiadas como mercancía diplomática.
¿La paz a qué precio?
El verdadero peligro de una paz mal negociada, o sin los actores principales, no es solo la injusticia para Ucrania. Es el precedente que se deja al mundo.
Si a Rusia se le permite obtener beneficios territoriales tras una invasión, ¿qué mensaje se envía a China respecto a Taiwán? ¿Qué lectura hará Irán sobre sus ambiciones geoestratégicas?
Por eso, como recordó el historiador Timothy Snyder en su reciente entrevista con Der Spiegel:
“Ucrania es ahora el corazón moral de Europa. Si la abandonamos, perdemos ese corazón”.
Europa no será espectadora
En definitiva, el aparente plan entre Washington y Moscú, si se confirma, pone en jaque la unidad de Occidente y la narrativa de que las democracias modernas defienden a sus socios sin condiciones impuestas.
Europa lo ha dejado claro esta semana. Sin Ucrania y sin Europa en la mesa, no habrá un plan de paz sostenible.
