¿Qué está pasando con MAHA? Robert F. Kennedy Jr., vacunas y un movimiento fracturado

El auge del movimiento 'Make America Healthy Again' comienza a mostrar grietas internas, enfrentando tensiones entre idealistas anti vacunas y la colaboración con grandes corporaciones

El resplandor de MAHA: un movimiento en ascenso bajo Kennedy

En un evento reciente celebrado en el lujoso Waldorf Astoria de Washington, Robert F. Kennedy Jr., actual Secretario de Salud y Servicios Humanos de EE.UU., fue elogiado por vicepresidentes y ejecutivos de tecnológicas de salud por su liderazgo en la iniciativa “Make America Healthy Again” (MAHA). Esta cita, repleta de tecnología futurista y promesas de reformas, buscaba celebrar los logros de un movimiento que ha captado la atención nacional —incluso más allá de la política— gracias a su promesa de salud universal y accesible.

Pero mientras sobre el escenario llovían halagos, en redes sociales se gestaban críticas intensas por parte de antiguos colaboradores y simpatizantes del movimiento, quienes denuncian que MAHA ha perdido su rumbo original.

Las tensiones internas: ¿traición a los orígenes?

Gray Delany, exfuncionario del HHS destituido en agosto, lo dijo sin rodeos en un pódcast: “MAHA ya no es MAHA”. Según él y otros como Leslie Manookian —figura prominente entre los defensores de la “libertad sanitaria”—, la inclusión de grandes corporaciones y empresas biofarmacéuticas en el seno del movimiento ha diluido su esencia.

El Health Freedom Defense Fund y otros grupos críticos piden medidas radicales: desde castigos a empresas que promovieron vacunas y mascarillas durante la pandemia hasta eliminar completamente las vacunas basadas en ARN mensajero.

Robert F. Kennedy Jr.: de activista ambiental a figura política polarizante

Kennedy, recordado hasta hace pocos años como un abogado ambientalista con fama de frontal, consolidó su figura dentro del movimiento antivacunas durante la pandemia del COVID-19. Tras asumir funciones en el gobierno de Trump, reorganizó el comité asesor de vacunas, retiró fondos federales para su desarrollo ($500 millones) y promovió teorías desacreditadas como el nexo entre vacunas y autismo.

Aunque fue ovacionado por su base activista, muchos hoy cuestionan su rol. ¿Está Kennedy cumpliendo con el mandato reformista prometido o cediendo ante los intereses del “establishment” corporativo?

El problema de compartir la carpa con grandes nombres

La estrategia de agrandar el “carpa” de MAHA ha incluido a compañías como CRISPR Therapeutics, Neuralink, Regeneron y hasta cadenas de comida rápida. Incluso Steak ’n Shake celebró con orgullo su nuevo uso de grasa animal para freír papas como alineado con los ideales del movimiento.

Este enfoque inclusivo causa una disonancia entre el núcleo original antivacunas y ambientalista y estas nuevas alianzas, generando un sentimiento de traición generalizada.

“Yo no creo que podamos realmente hacer saludable a Estados Unidos con pastillas, inyecciones y chips”, dijo Manookian.

Popularidad en alza frente a tensiones internas

Una encuesta de Ipsos efectuada en junio reveló que el 66% de los estadounidenses respalda la iniciativa MAHA. Pero aunque su popularidad es impresionante, también es señal del reto que implica mantener alineadas a facciones con visiones distintas. Según el profesor Matt Motta de la Universidad de Boston:

“Cuanto más grande es tu coalición, más difícil es mantener a todos satisfechos.”

Aliados incómodos: la sospecha sobre el equipo de Kennedy

Una parte importante de las críticas se ha enfocado en figuras clave del entorno de Kennedy: Susie Wiles, jefa de gabinete de la Casa Blanca, y Stefanie Spear, asesora directa. Ambas han sido acusadas por algunos simpatizantes MAHA de frenar las reformas propuestas.

Susie Wiles, quien trabajó previamente para una firma de lobbying ligada a Pfizer, es vista como un obstáculo para los planes de restricciones farmacéuticas. Spear, por su parte, ha sido blanco de ataques por publicaciones antiguas críticas a Trump.

Kennedy respondió defendiendo a su equipo en su cuenta de X (antes Twitter):

“Construyamos nuestra coalición en lugar de fracturarla. MAHA no sería nada sin voces como la de Wiles y Spear.”

Un enfoque moderado para sobrevivir políticamente

En un movimiento estratégico, Kennedy se mostró públicamente con Trump y altos funcionarios en la Oficina Oval anunciando un acuerdo con Eli Lilly y Novo Nordisk para reducir el costo de medicamentos para la pérdida de peso. Aunque Kennedy ha criticado este tipo de medicamentos anteriormente, reconoció los beneficios del pacto, si bien advirtió que no representaba una solución mágica.

Este tipo de maniobras son interpretadas por críticos como señales de acomodación y pérdida de radicalidad, mientras que otros lo ven como una forma pragmática de operar dentro de los márgenes del sistema.

Idealismo vs. realismo político

Activistas como Jeffrey Tucker —fundador del Brownstone Institute— opinan que la base de MAHA es ingenua respecto a la dificultad de reformar Washington:

“Es importante mantener los ideales. Pero si sólo lanzas piedras, puedes convertirte en parte del problema.”

¿Qué es MAHA hoy?

Desde su inicio como eslogan de campaña, el significado de MAHA ha evolucionado. Al principio, fue bandera de “libertad sanitaria” enfocada en evitar vacunas obligatorias y combatir aditivos tóxicos en alimentos. Hoy, abarca desde inteligencia artificial para el diagnóstico hasta alianzas con cadenas de comida rápida.

Tony Lyons, presidente de MAHA Action, insiste en que la diversidad es su fortaleza:

“MAHA es para todos. Cuantas más ideas, más debate, mejor para nuestra salud.”

Pero las tensiones internas y la desconfianza hacia aliados corporativos podrían poner en peligro ese ideal de inclusión.

La fragilidad de una coalición demasiado grande

El profesor Matt Motta lo resume bien: MAHA es hoy más identidad que política de salud. Y como toda identidad profunda, es resistente al cambio pero vulnerable a disputas internas.

Al evocar una promesa tan universal como “hacer saludable a Estados Unidos”, el movimiento corrió el riesgo de convertirse en un recipiente de esperanzas contradictorias que, al chocar entre sí, pueden hacerlo implosionar.

Por ahora, MAHA sigue conquistando titulares y simpatizantes. Pero su supervivencia dependerá de si puede mantener la ilusión del cambio sin alienar a los que lo impulsaron desde el principio.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press