COP30 en Belém: ¿Una cumbre sin rumbo frente a la crisis climática?
El mutirao brasileño decepciona a naciones vulnerables y activistas climáticos al omitir un compromiso claro para eliminar gradualmente los combustibles fósiles
La COP30, celebrada en noviembre de 2025 en la ciudad amazónica de Belém, Brasil, debía ser un punto de inflexión en la lucha global contra el cambio climático. En su lugar, ha terminado sumida en frustración, críticas generalizadas y un texto final que muchos califican de decepcionante. A pesar de los planes ambiciosos esperados, la falta de un compromiso claro para eliminar gradualmente los combustibles fósiles ha encendido la alarma entre países vulnerables al clima, organizaciones ambientales y observadores internacionales.
El "mutirão": una propuesta insuficiente
El texto central presentado por Brasil, conocido como decisión mutirão, aborda varios temas críticos: financiamiento climático, revisión de planes nacionales de acción climática, adaptación, y transición energética. Aunque enuncia vagamente que la transición hacia una economía con bajas emisiones de gases de efecto invernadero es "irreversible", evita mencionar directamente a los combustibles fósiles como la causa principal del calentamiento global.
“Reconoce que el Acuerdo de París está funcionando y que debemos ir más rápido”, cita el documento al referirse al objetivo de limitar el aumento global de la temperatura a 1.5 °C sobre niveles preindustriales, establecido en 2015.
Pero la omisión central es imperdonable para muchos: no se menciona explícitamente ni el petróleo, ni el gas, ni el carbón. Esto ocurre incluso cuando más de 80 naciones esperaban un cronograma claro para su eliminación progresiva.
Falta de ambición y deuda con la ciencia
Varias delegaciones, entre ellas las de Reino Unido, Francia, Alemania, Palau, Islas Marshall y Vanuatu, emitieron una carta de protesta. “Expresamos nuestra profunda preocupación. La propuesta no cumple las condiciones mínimas para un resultado creíble”, decía la misiva firmada por 36 países.
La carta agregó: “No podemos respaldar un resultado que no incluya una hoja de ruta para una transición justa, ordenada y equitativa lejos de los combustibles fósiles”.
Los científicos coinciden con este diagnóstico. Según el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), el sector de la energía basado en los combustibles fósiles representa más del 75% de las emisiones actuales de gases de efecto invernadero.
Durante 2023, el planeta ya promedió un aumento de temperatura superior a 1.2 °C respecto al siglo XIX, según datos de la NASA. Y los efectos se están viendo: incendios forestales sin precedentes, olas de calor mortales, sequías que devastan cosechas enteras y tormentas cada vez más violentas.
Activistas: “Estamos a oscuras”
Los grupos ambientalistas también reaccionaron con vehemencia. Tracy Carty de Greenpeace criticó: “Las esperanzas se desvanecen. Las hojas de ruta para acabar con la deforestación y los combustibles fósiles han desaparecido. Estamos otra vez perdidos sin un mapa hacia el 1.5 °C y a oscuras mientras se nos acaba el tiempo.”
Bronwen Tucker, del grupo Oil Change International, calificó el texto como “vergonzosamente débil”. Para ella, la propuesta no menciona a los combustibles fósiles, no compromete a los países ricos con sus obligaciones financieras, ni hace más que promesas vagas sobre adaptación.
David Waskow, del World Resources Institute, afirmó que “la presidencia de la COP está intentando concluir esto lo más rápido posible”, insatisfecho con el nivel de profundidad de los compromisos.
Fuego en la Amazonía y fuego político en la COP30
Simbolizando el caos climático y político, durante la penúltima jornada de la cumbre se produjo un incendio que afectó varias instalaciones del evento. Trece personas fueron tratadas por inhalación de humo, y las evacuaciones se sucedieron mientras las negociaciones llegaban a su punto crítico.
Aunque las autoridades dijeron que el fuego estaba bajo control, para muchos fue un trágico recordatorio del aumento en eventos extremos provocados por el cambio climático. El hecho añadió dramatismo a una cumbre que ya estaba bajo presión por entregar resultados sustanciales.
Brasil en una posición incómoda
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva había generado grandes expectativas al declararse como un líder climático comprometido. A inicios de mes, urgió a los países a abandonar su dependencia de los combustibles fósiles. Sin embargo, el liderazgo de Brasil como anfitrión ha sido cuestionado.
“El mutirão refleja una falta de voluntad política para nombrar y confrontar al elefante en la sala: el petróleo, el gas y el carbón. Brasil está intentando quedar bien con todos, pero eso no ayuda al planeta”, dijo un negociador europeo bajo condición de anonimato.
Brasil enfrenta también presiones domésticas: es el octavo mayor productor de petróleo del mundo y su economía se ha beneficiado de las exportaciones de petróleo y gas. Equilibrar sus intereses económicos con los ambientales no es tarea sencilla.
¿Una transición justa o una ilusión?
Uno de los términos más usados fue “transición justa”, pero sin detalles sobre cómo se apoyará a los países en desarrollo (financiera y tecnológicamente), esta expresión corre el riesgo de convertirse en otro eslogan vacío.
Se estima que al menos $1.3 billones anuales serían necesarios, según la ONU, para ayudar a las naciones más vulnerables a adaptarse y mitigar los efectos del cambio climático. Pero los compromisos en financiamiento siguen sin ser alcanzados plena y regularmente.
Desde 2009, los países ricos prometieron movilizar $100 mil millones anuales para el 2020. Aún en 2023, datos de la OCDE mostraban que esa meta apenas se había alcanzado de forma colectiva, y solo gracias a préstamos que ahora están endeudando más a países vulnerables.
La brecha entre la urgencia y la política
La contradicción entre la urgencia climática y la lentitud política no podría ser más evidente. Mientras la ciencia exige emisiones netas cero para 2050 a más tardar, muchos países siguen expandiendo proyectos petroleros.
Según el informe Production Gap Report 2023 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), los gobiernos del mundo planean producir el doble de combustibles fósiles de lo que permitiría limitar el calentamiento a 1.5 °C.
Sin mencionar la palabra “fósil”, la COP30 en Belém se distancia del liderazgo que muchos esperaban ver. Como lo expresó una representante de Vanuatu: “Nuestros hogares están desapareciendo. Necesitamos acción, no retórica.”
¿Y ahora qué?
La frustración acumulada en Belém probablemente lleve a extensiones de la cumbre. Históricamente, las COP se han alargado un día o dos, cuando los textos no logran el consenso requerido. Algunos países están presionando para fortalecer el lenguaje, pero si no se alcanzan acuerdos reelevantes, la COP30 podría marcarse como un fracaso crítico en un año decisivo.
Las próximas miradas estarán puestas en Viena, sede de la COP31 en 2026. Pero sin pasos firmes ahora, será cada vez más difícil recuperar la confianza de millones que siguen esperando que se escuche lo que la ciencia lleva décadas advirtiendo.
Mientras, los incendios forestales, huracanes, inundaciones y pérdidas humanas continuarán intensificándose. Y si las palabras no se convierten pronto en acción, el tiempo que aún tenemos para evitar una catástrofe climática total se esfumará más rápido de lo que quisiéramos aceptar.
Fuentes:
- NASA Climate: https://climate.nasa.gov/
- UNEP Production Gap Report 2023
- Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC)
- OCDE, Climate Finance Provided and Mobilised by Developed Countries: Aggregate Trends Updated 2023
