La lucha invisible por el agua en Ohio: cuando la 'Silicon Heartland' amenaza con secar el campo
La creciente presión de la industria tecnológica sobre los recursos hídricos de Ohio despierta alarmas entre agricultores y expertos: ¿Quién protegerá el agua?
El oro azul de Ohio: una riqueza subestimada
Ohio ha sido históricamente un estado rico en agua. Sus abundantes acuíferos subterráneos y lluvias suficientemente distribuidas a lo largo del año han hecho que el riego agrícola casi nunca fuera necesario. Pero esa historia podría estar cambiando. La creciente presencia de centros de datos, empresas tecnológicas y la amenaza del cambio climático han colocado al estado en una lucha por la supervivencia de su recurso más vital: el agua.
Una demanda sin precedentes
Un estudio regional de aguas de Ohio publicado en 2024, abarcando 15 condados, reveló cifras alarmantes: la demanda de agua para uso industrial se estima que aumentará un 120% para 2050, alcanzando los 250 millones de galones diarios. La agricultura también verá su consumo elevado hasta 110 millones de galones al día en temporada alta – entre julio y septiembre.
Estas cifras son particularmente preocupantes cuando se considera que buena parte del agua utilizada para riego provendrá de fuentes subterráneas, compartidas por municipios, zonas rurales y pozos privados residenciales. En total, se proyecta que la agricultura por sí sola consuma 9.15 mil millones de galones adicionales al año. Eso equivale a llenar casi 14,000 piscinas olímpicas (1 piscina olímpica ≈ 660,000 galones).
Entre la inversión tecnológica y la herencia agrícola
Ohio, ahora apodado la Silicon Heartland, ha atraído mega inversiones tecnológicas, como los $28 mil millones prometidos por Intel para una planta de chips en Licking County. Esta planta requerirá más de 6 millones de galones diarios para su operación. Y no es la única. Actualmente, hay alrededor de 130 centros de datos en Ohio Central, todos altamente consumidores de agua para la refrigeración de sus equipos.
Frente a esto, los agricultores de Ohio – algunos de los cuales nunca habían tenido que regar sus campos – ahora contemplan la necesidad de instalar sistemas de riego caros, similares a los utilizados en estados como Nebraska y Dakota del Norte.
Un marco legislativo al borde del caos
Uno de los mayores riesgos identificados por expertos y ciudadanos es la casi inexistencia de un marco regulador adecuado:
“La regulación del agua en Ohio es como el viejo oeste”
La legislación estatal maneja el agua bajo una perspectiva de propiedad sobre la tierra: si eres dueño del terreno, puedes extraer el agua que quieras. Esto deja a las comunidades locales sin ninguna capacidad de intervención si una empresa decide perforar pozos masivos cerca de ellos.
La crisis silenciosa del cambio climático
Según el climatólogo estatal Aaron Wilson, Ohio está experimentando una oscilación drástica en sus patrones de precipitación. Mientras que en primavera ciertas regiones pueden recibir más de 10 pulgadas mensuales, los veranos se han vuelto cada vez más secos. En 2025, Ohio vivió el agosto más seco jamás registrado.
"Si tienes irrigación puedes asegurarte de que tus cultivos sobrevivan. Si no, estás a merced del clima"
¿Irrigar o abandonar?
Hasta ahora, Ohio era orgullosamente uno de solo tres estados en EE.UU. donde predominaba la agricultura de secano, es decir, sin riego artificial. Pero ante estos cambios, incluso funcionarios de la Universidad Estatal de Ohio como el investigador Vinayak Shedekar están emitiendo advertencias severas.
Shedekar predice que para mantener los niveles de productividad agrícola, será indispensable establecer riego generalizado antes de 2040. “Estamos en la línea divisoria”, dice. Si la temperatura aumenta 4 a 5 grados y la evaporación se intensifica, se perdería la estabilidad hídrica necesaria para los cultivos de grano.
¿Y las soluciones?
Existen alternativas. Entre ellas destacan:
- Reutilización de agua industrial y doméstica: aprovechar "aguas grises" tratadas para procesos industriales podría aliviar la presión.
- Restauración de humedales: proyectos financiados parcialmente por empresas tecnológicas podrían ayudar a retener agua superficial.
- Uso inverso de los sistemas de drenaje: adaptar la infraestructura de drenaje agrícola para redistribuir agua acumulada en primavera hacia el verano.
El programa H2Ohio ha sido una de las pocas respuestas legislativas sólidas. Iniciada en 2019 por el gobernador Mike DeWine, ha financiado proyectos por más de $270 millones. Sin embargo, su presupuesto se redujo un 40% en el ciclo 2026-2027, bajando a $165 millones. Esta caída genera señales de alarma.
Una advertencia ignorada
Bryn Bird, presidenta de Ohio Farmers Union, se ha convertido en una voz crítica en la defensa del agua. Bird, quien además es agricultora, ha expresado su frustración con las prioridades del estado:
“Estamos entregando el cinturón agrícola del país a la industria. ¿Cómo puede no haber legislación clara que proteja algo tan vital como el agua?”
Bird ha discutido el tema con representantes de los candidatos a gobernador en 2026, incluyendo Amy Acton (Demócrata) y Vivek Ramaswamy (Republicano). Según ella, la Central Ohio Regional Water Study parece un manual de instrucciones para corporaciones sobre dónde extraer agua, más que un plan de protección.
La urgencia del diálogo colectivo
Para Kristy Hawthorne, directora del Distrito de Conservación de Suelo y Agua de Licking County, el problema mayor es la falta de un debate profundo sobre el uso y conservación del agua. “Hay que hablar del ‘¿y si...?’, porque no gestionar estratégicamente este recurso puede llevarnos al colapso”.
La conciencia sobre este tema, aunque lenta, está creciendo. Instituciones académicas, conservacionistas y agricultores están comenzando a formar alianzas inesperadas, uniendo ciencia, tradición y tecnología en defensa del tesoro hídrico de Ohio.
El espejo del Oeste
Ohio no es el primer estado que enfrenta esta disyuntiva. El Acuífero Ogallala, que alguna vez abasteció a buena parte del medio oeste norteamericano, ahora está casi seco por décadas de extracción sin límite. ¿Será Ohio el próximo en la lista?
La posibilidad está sobre la mesa. Lo que haga ahora el estado – o deje de hacer – determinará si sus campos seguirán produciendo alimentos o si serán reemplazados por grandes edificios tecnológicos que beben millones de galones al día.
“Cualquier conservación es buena conservación”, afirma Shedekar con optimismo. Pero advierte que se necesita más estrategia política y una participación activa de todos los sectores.
Ohio aún tiene oportunidad de proteger su recurso más preciado. Pero el tiempo se agota tan rápido como el agua bajo sus pies.
