Censura, cómics y cultura: el cómic como resistencia y educación en Sacramento
Una ordenanza de 1949 prohíbe aún ciertos cómics para menores en Sacramento. ¿Por qué persiste esta norma obsoleta y qué nos dice sobre la libertad de expresión hoy?
En una esquina colorida de Sacramento, la tinta y la imaginación se encuentran desafiando una extraña reliquia del pasado. Lecho Lopez, dueño de la tienda JLA Comics, recuerda el momento en que su sobrino de cinco años leyó su primera palabra: “bad”, en inglés. Aunque parezca irónico, esa palabra representa solo una apariencia, ya que detrás de los cómics se esconde mucho bien. Ahora, Lopez está al frente de un movimiento que busca derogar una ley de 1949 que prohíbe la distribución de ciertos cómics a menores de edad en la ciudad.
El origen de una ley absurda
La ordenanza en cuestión se remonta a una época en que los cómics eran examinados con lupa por autoridades conservadoras. En los años 40 y 50, conforme los cómics se popularizaban, se multiplicaban también los miedos sobre su supuesto impacto negativo en la niñez estadounidense. Se llegaron a decir cosas como que incentivaban crímenes o llevaban a la pérdida de la alfabetización.
En 1954, el psiquiatra Fredric Wertham publicó Seduction of the Innocent, una obra que culpaba a los cómics de provocar delincuencia juvenil. Esto llevó a audiencias del Senado estadounidense y al desarrollo del Comics Code Authority, una organización que se encargó de autorregular el contenido de las historietas durante décadas.
Como resultado, muchas jurisdicciones promulgaron leyes para restringir estos contenidos. Sacramento fue una de ellas, con una ordenanza que prohibía cómics que representasen crímenes como asesinato, violación o incendio premeditado. Aunque hoy no se aplica, sigue vigente en la letra de la ley.
Quienes luchan por revocarla
En la actualidad, artistas como Eben Burgoon, autor de cómics y activista cultural, están presionando para derogar la ley. Burgoon lanzó una petición ciudadana y presentó sus argumentos frente al Comité de Ley y Legislación del Ayuntamiento de Sacramento.
“Estas leyes antiguas generan un riesgo potencial de censura aprovechado por actores malintencionados”, expresó Burgoon en su audiencia. “Los cómics tienen una capacidad increíble de decir la verdad al poder”, afirmó.
Además, está proponiendo que se declare la tercera semana de septiembre como la “Semana del Cómic en Sacramento”, celebrando así el potencial educativo, artístico y cultural de este medio.
El peso simbólico de la censura cultural
La presidenta de la American Library Association, Sam Helmick, fue clara: “No hay ninguna razón válida para mantener una ley como esta. Va en contra de toda la normativa moderna sobre la libertad de expresión”.
La historia de censura en Estados Unidos se repite una y otra vez: desde la quema de libros, la prohibición de ciertas películas y ahora, en años recientes, una alarmante ola de intentos de prohibición de libros en bibliotecas escolares. Solo en 2022, la ALA reportó más de 2,500 intentos de prohibición de libros, la mayor cantidad registrada en la historia moderna del país (Fuente: ALA).
Jeff Trexler, director interino del Comic Book Legal Defense Fund, explicó que esta dinámica responde a un patrón histórico. “Cada vez que surge un nuevo medio, o una forma nueva de distribuir medios, el pánico moral aparece y hay intentos de supresión”.
La paradoja de la protección: ¿censura bien intencionada?
La intención original de estas leyes era “proteger” a la infancia. Pero ¿de qué exactamente? ¿De la violencia gráfica que también existe en noticieros, videojuegos o incluso libros clásicos? Hoy sabemos, gracias a estudios como los del Dr. Christopher Ferguson de la Universidad de Stetson, que no existen pruebas concluyentes de que el contenido gráfico de juegos, televisión o cómics cause un aumento clínicamente relevante en la violencia infantil.
Al contrario, investigaciones recientes destacan el papel positivo de los cómics como herramientas educativas. Según un estudio de 2020 publicado en el Journal of Graphic Novels and Comics, los cómics mejoran la alfabetización, la comprensión lectora y la empatía cuando se usan en contextos escolares.
Cómics como salvación y crecimiento personal
Lecho Lopez tiene una historia que lo ejemplifica con claridad. Lopez, que sufre de dislexia, descubrió en los cómics un puente hacia la lectura.
“Lo único que podía leer y realmente me ayudaba a absorber información eran los cómics, porque tenía una ayuda visual que explicaba lo que ocurría en el texto.”
Su primer cómic fue “Ultimate Spider-Man #1” a los 9 años. Pero fue “Kingdom Come”, una épica de DC Comics con arte hiperrealista, la que transformó su vida. Le ofreció una ventana a otro mundo y, según cuenta, lo mantuvo alejado de las pandillas en la adolescencia.
“Spider-Man es un concepto muy maduro,” reflexionó Benjamin Morse, catedrático de estudios mediáticos en la Universidad de Nevada. “Es un adolescente que pierde a sus padres, su tío muere por violencia, y él decide que con gran poder, viene una gran responsabilidad.”
Sacramento: un semillero de cultura alternativa
La capital californiana se perfila hoy como un espacio ideal para esta transformación cultural. Desde eventos como CrockerCon en el museo de arte local hasta la vibrante comunidad de artistas independientes, existe una efervescencia creativa que merece políticas más modernas.
No se trata sólo de librar una vieja ley del olvido, sino de lograr una actualización legislativa que conecte con los cambios sociales, educativos y tecnológicos del siglo XXI.
En palabras de Burgoon:
“Los cómics no generan delincuencia masiva, sino mentes imaginativas.”
No más villanos invisibles
Lo que en los años 40 parecía una cruzada moral se revela hoy como una forma más de censura selectiva y prejuicio generacional. Al igual que pasó con los videojuegos en los años 90 o ciertos géneros musicales en los 80, los cómics fueron injustamente señalados.
Pero el tiempo les ha dado la razón a quienes veían en ellos una forma de arte respetable, educativa y profunda. Sacar de circulación una ley inservible sería rendir justicia no sólo a figuras como Stan Lee, Jack Kirby o Alan Moore, sino a millones de jóvenes que encontraron en estas páginas ilustradas una forma de comprender el mundo… y a menudo, de salvarse de él.
En palabras de Superman: la verdad, la justicia y el modo de vida americano deben incluir también la libertad de crear y leer historietas.
